El calor del verano parece haber incentivado como con un fuelle la
indignación popular. Y no es raro. Ya no nos gusta que nos saquen
la plata del bolsillo, pero mucho menos si se hace en enero, donde
no hay ni a quién protestarle; cuando estamos re-pelados por las
tradicionales fiestas y desesperados por no poder gastar algo
más en las vacaciones veraniegas; y como si fuera poco,
cobrándonos por un medio que nos es imposible eludir: la
factura de UTE. O pagás o te quedás sin energía eléctrica…
 
 
ENCENDIENDO LA MECHA
 
El tema había estallado en diciembre, cuando la Junta de Colonia votó el impuesto al alumbrado público que sería cobrado con la factura de UTE. Pero muy pocos se enteraron, lo entendieron o le dieron bolilla.
 
Pero cuando en enero nos llegó un importe extra de 100, 200 o 300 pesos –según nuestra ubicación en la zona poblada– entonces sí ardió Troya.
 
Hacía mucho tiempo que no veíamos una indignación tan generalizada.
Nosotros comprendemos la reacción de mucha gente desinformada; toleramos (lo que significa que respetamos) la visión diferente de los que sí están informados, pero les parece que el método es incorrecto; pero nos parece deplorable los que utilizan el tema en forma demagógica, diciendo lo que la gente quiere escuchar y ocultando información.
 
Porque este impuesto que votó la Junta, no es más que la instrumentación de una Ley Nacional, surgida de una iniciativa de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de este gobierno; y que contó con el aval de la unanimidad del Congreso de Intendentes. Es decir, los 19 Intendentes: blancos, frenteamplistas y colorados.
 
El método no es perfecto, pero es un sistema que permitirá a UTE cobrar por el servicio de alumbrado público que brinda no solo en nuestra calle, sino en los parques, plazas y otros paseos públicos.
 
Permitirá, además, que la Intendencia cuente con fondos para un mantenimiento eficaz del sistema de alumbrado y para un mejoramiento permanente del mismo, ampliando las zonas iluminadas y perfeccionando técnicamente los sistemas de iluminación.
 
Además, lo pagamos los que tenemos medios como para estar conectados a la línea de UTE y pagar nuestras tarifas; los que vivimos en la zona iluminada; los que disfrutamos de los lugares públicos.
 
El pago no queda en manos de gente que no paga la Contribución, como sucedía antes, cuando el servicio de alumbrado se mantenía solo por aquellos que pagamos esa obligación, en lugar de muchos que especulan con esperar alguna moratoria para pagar lo que le corresponde por sus cincuenta casas alquiladas, o por sus construcciones ociosas, que solo mantienen como inversión.
 
De todos modos, comprendemos la indignación de mucha gente y la iniciativa de levantar firmas para llamar a un plebiscito. No estamos muy seguros si las iniciativas populares para eliminar impuestos son constitucionales o no, pero como hay gente que sabe mucho de leyes detrás de este movimiento, nos imaginamos que estarán seguros de la legalidad de su accionar.
 
 
NOS INDIGNA MÁS
 
En lo personal, nos indigna más que pagar la tasa de alumbrado como impuesto y con la factura de UTE, el que haya gente que especula con las viviendas; que no paga la Contribución ni el Impuesto a Primaria; que las mantiene vacías para aumentar el precio de los alquileres. Contra eso nos gustaría juntar firmas, para que se legisle y se cree, por ejemplo, una Contribución Inmobiliaria que aumente el cien por ciento por cada vivienda: el que tiene una vivienda que pague $ X; el que tiene dos, que pague $ X por 2; y así sucesivamente. Para que los especuladores se desprendan de sus viviendas ociosas.
 
Nos indigna que haya gente que no paga y cuando se le ocurre pagar, se beneficia con alguna moratoria para abonar sin multas ni recargo.
 
Nos indigna que haya gente que tiene talleres o comercios “colgados” al cableado de UTE para no pagar. (No hablamos de asentamientos y otros sectores marginados).
 
Nos indigna que el Gerente de una multinacional que gana veinte mil dólares por mes, pague veinte pesos de IVA por un producto que cuesta cien pesos, igual que un jubilado que cobra ocho mil.
 
¿Y no salimos a levantar firmas contra eso? ¿No estaríamos todos de acuerdo en no pagar más IVA?
 
 
Y NOS INDIGNA MUCHO MÁS
 
Pero no solo de plata vive el mundo. Hay otros valores, que hacen a la cultura y que tienen que ver con nuestra calidad de vida.
 
Por eso, nos indigna mucho más, que delincuentes ingresen a una casa de familia y mientras duermen sus ocupantes (incluidos dos pequeños niños), se lleven el dinero hurgando en una cartera a pocos centímetros de la cabeza de su dueña; se roben un automóvil de alta gama del garaje; y que luego de un espectacular y eficaz procedimiento policial, en el que dejaron el alma en la cancha para identificar y capturar a los culpables, la Justicia le abra un expediente al menor y se los devuelva a sus padres; y procese sin prisión al cómplice (¿cómplice o ideólogo?) Eso nos indigna mucho más.
 
Nos indigna mucho más que un tipo muela a trompadas y patadas a su mujer; la encierre en un baño; y cuando ella pide hielo para aliviar sus moretones, la apedree con los cubitos provocándole nuevos golpes. Pero lo que más nos indigna, es que la “Justicia” procese a un individuo de esta catadura sin prisión y “le imponga” la presencia periódicamente en la Comisaría, “cuando le quede bien”. No lo dice así la sentencia, pero sí aclara que esas presentaciones no deben interferir en su horario laboral. No vaya a ser que se moleste el señor…
 
Estas cosas indignan mucho más que pagar 100, 200 o 300 pesos con la factura de UTE. Y no he visto a nadie indignado por esto.
 
Y TAMBIÉN ME INDIGNA
 
Me llama la atención que se gasten tantas energías en imponer una Ley de Femicidio, en hacer marchas para lamentar muertes de mujeres, y otros actos muy valiosos pero de dudosa efectividad; cuando pasan cosas concretas contra las que sí vale la pena indignarse, levantar firmas, realizar marchas y escraches con la mayor pasión.
 
Según el diario “El País”, la Suprema Corte de Justicia detectó que jueces fallan en casos de violencia doméstica por teléfono.
La Suprema Corte de Justicia detectó que en varios casos derivados al Juzgado de Familia, relacionados con menores o con violencia doméstica, los jueces adoptaron resoluciones por teléfono y sin convocar a las personas involucradas para interrogarlas, según informó el semanario “Búsqueda”.
 
El pasado 30 de diciembre, se emitió una resolución a raíz de estas medidas adoptadas por los magistrados, que advierte que “la no convocatoria a audiencia luego de dictadas medidas que se decreten en forma telefónica es considerada por la Suprema Corte de Justicia como falta grave e inexcusable”.
 
El ministro de la Suprema Corte, Dr. Ricardo Pérez Manrique, señaló a “Búsqueda” que “existe la costumbre de decretar medidas graves de manera telefónica y no se convoca a audiencia a oír a las partes” en los casos de violencia doméstica y de vulneración a los derechos de los menores de edad. De esta forma, “queda todo en sucinta información policial, afectándose garantías esenciales del debido proceso”.
 
Lo grave es que esto no lo dice “El Bocón” ni la vieja “Escoba”; ni siquiera “El País” o “Búsqueda”: lo dice nada menos que el hasta hace pocos días Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Ricardo Pérez Manrique.
 
Y esto, ¿indigna o no indigna?
raddy1970@yahoo.com
 
 

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