Tal cual la piqueta tritura el cemento y retuerce los hierros que mantuvieron en pie esa magnífica obra llamada “Puente Blanco”, metro a metro va desapareciendo, en ese proceso del cual ya nada podrá volver atrás.
Solo quedarán los recuerdos retenidos en la memoria, que se irán perdiendo en cámara lenta como nos muestra este estupendo testimonio plasmado en película.
A los amigos “pichoneros”, quizás hasta sin querer, se les quita otro pedacito de su patrimonio.
 
Texto e imágenes cortesía de Ronald Manzolido

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