Una de las actividades que debe llevar adelante el Sínodo es la elección de autoridades de la Iglesia Evangélica Valdense del Río de la Plata, así como de las Comisiones Sinodales de las diferentes obras que la componen.

Para la Mesa Valdense, fueron electos para integrarla (en foto de derecha a izquierda) Edgardo Malán Negrín, Carola Tron, Moderadora, Nelda Eichhorn, Ariel Charbonnier y Orlando Allio.

Carola Tron consultada sobre su primer año como Moderadora y como la primer mujer en el cargo, dijo que la tarea de evaluación la hizo el Sínodo, en donde se trata de un trabajo de continuidad y de todo el año, “si el equipo funciona se pueden hacer las tareas”. Sobre el trabajo en equipo explicó que es la única forma que entiende al trabajo y “es una identidad de los valdenses”.

En su tarea, tiene a cargo la comunidad de Dolores, en donde el pasado año el tornado “sacudió a la ciudad, a las personas y a la comunidad de fe a partir de la pérdida de los edificios”, y se debieron buscar otras formas de hacer frente a la nueva realidad.

Siente que a pesar de los contratiempos, el trabajo en dos áreas, se ha podido avanzar, que no “hay peor pronóstico para este año”. Sobre Dolores dijo que ya se han recuperado algunos espacios para desarrollar las tareas sociales de diaconía. “Es increíble lo que una tormenta puede generar en tan pocos minutos, tanta destrucción y tanto tiempo para la reconstrucción, hay cosas que no se pueden reconstruir, pero Dios nos da la fortaleza para hacer frente”.

EQUIPO DE TRABAJO, destacó la integración de la Mesa, donde solo se cambió un integrante, lo que a su entender facilita el trabajo, complementado por la renovación progresiva de integrantes lo que ayuda en la función y los logros que puede hacer la Iglesia.

Una de las metas de su primera moderatura era un reestructura de la Iglesia pensando desde la vida de fe, junto con la vida administrativa y la vida económica de la Iglesia, que hace que la misma tenga buena salud. Se busca que la misma logre viabilidad y sostenibilidad en el tiempo, lo que ya se ha conseguido en algunos aspectos, en donde el desafío pasa a las comunidades en lo que hace a “nuestro compromiso con la sostenibilidad”. Con referencia a los recursos, la mayordomía, los dones, “de ese lugar bueno donde poder impartir el evangelio”.

Temas como capacitación, misión, junto a la reestructura, son los principales temas abordados por el Sínodo, en donde las “instituciones que tienen vida no permanecen incambiadas”, lo que traerá “nuevos desafíos, que trae nuevas preguntas, a las cuales tenemos que poder responder, sobre todo en lo que tiene que ver, por ejemplo, en el acompañamiento pastoral a las comunidad”.

La atención pastoral a las comunidades se está convirtiendo en un desafío para la Iglesia, en un fenómeno de no contar con pastores, que analizó Tron, que no solo abarca a algún presbiterio, al Río de la Plata, sino que va más allá de la Iglesia Valdense y la región. En donde se plantea si hay que repensar la forma de que los jóvenes vuelquen su vocación y sus dones en un pastorado, desde instancias más atractivas y que le lleguen a los jóvenes, para seguir la misión.

SINODOS ALTERNADOS, marca el trabajo un año en Sínodos con más reflexión, temáticos y otro como el del presente año, con un rol más administrativo. Consultada como se han evaluado las instancias ya cumplidos ambos proceso, destacó que se han tomado el tiempo de evaluarlo a pesar de un período corto. Enfatizó en la posibilidad de trabajar un año más en la capacitación y otro más administrativo. De ésta forma se seguirá trabajando para el próximo Sínodo.

TRABAJO ECUMÉNICO, si bien la iglesia siempre lo ha desarrollado, este año la instancia de los 500 años de la Reforma de Lutero, acercará más a la Iglesia Valdense a las otras iglesias reformadas en un trabajo ecuménico.

Además de las actividades dijo Tron que es “una oportunidad de dar testimonio de lo que somos como Iglesia a los distintos medios y a la sociedad”.

VIOLENCIA DE GÉNERO, se vivió un momento muy importante cuando los jóvenes se pronunciaron sobre el tema, en donde resaltaron que el “tema no está en el afuera, sino traer una voz o ayudar a denunciar, acompañar, pero siempre son situaciones lamentablemente cotidianas, son parte arraigada de nuestra cultura y que tenemos que hablar, visualizar para transformar”. En tal sentido destacó que la iglesia es inclusiva que se debe mostrar todos los días reformando y transformando. “Este Dios de gracia, es que nos permite lograr estos cambios, saber que como mujeres podemos ser transformadas porque Dios nos fortalece”, donde ese mismo Dios puede “transformar a los varones en sus acciones y en la manera que educamos a nuestros niños en maneras inclusivas, de respeto.

 

 

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