Al concluir la reunión del Presbiterio de la Diócesis en la Casa Diocesana de La Paz, el Obispo y los Sacerdotes de la Diócesis dieron a conocer el siguiente mensaje.

Nosotros, el Presbiterio junto con el Obispo de esta diócesis vemos y contemplamos con preocupación y dolor la difícil situación que atraviesan muchos trabajadores y sus familias, provocada por el cierre de las fuentes de trabajo y la fragilidad y disminución de empleo estable y seguro.

Esto provoca inestabilidad, incertidumbre económica y social para aquellos que no tienen otro capital que no sea su trabajo o la pequeña empresa familiar en el sector agropecuario.

El hombre y la mujer, cada familia y en ellos la vida social y económica de nuestros pueblos y ciudades se ve dañada gravemente añadiendo una nueva expresión de violencia a otras tantas ya establecidas.

El derecho fundamental al trabajo que dignifica a cada persona como cooperador y co-creador de un mundo mejor, lo vemos sujeto, esclavo de la especulación que antepone, el capital y la ganancia, al ser humano.

Dejémonos iluminar por el evangelio de Jesús para discernir esta desafiante crisis laboral. Sin pretender análisis ni interpretaciones de orden político o económico que corresponden a los idóneos y a los responsables en quien el pueblo ha depositado su confianza.

Nosotros los Sacerdotes volvemos a recordar y hacernos eco de las palabras de Jesús cuando nos habla de un señor, dueño de una viña que sale a toda hora a buscar y ofrecer trabajo a los desocupados para que cada uno obtenga un jornal digno y suficiente para proveer a su familia.

El dueño de la viña, está como empecinado en que todos trabajen. No se resigna a ver desocupados, sin hacer nada. Así propone el “Carpintero de Nazaret” una cultura del trabajo para todos. (Cfr. Mt. 20. 1-16)

Por eso desde nuestra pobreza y confianza en el Señor Jesús proponemos:

– La cercanía y solidaridad con las familias más castigadas por esta crisis.

– La oración confiada de todas las comunidades por los trabajadores y las fuentes de trabajo.

– Espacios de diálogo sincero, honesto y constructivo entre las partes en conflicto.

– Como gesto de una profunda espiritualidad cuaresmal sensibilizar la puesta en

práctica de las obras de misericordia entre las que podemos agregar a las ya conocidas: “ser solidarios y cercanos con los que han perdido el trabajo”.

El Espíritu del Señor Resucitado, que nos dispone a renovar el misterio pascual, ilumine, fortalezca y anime a empresarios, trabajadores y responsables de la economía y la política, en la búsqueda de soluciones de trabajo digno y estable que priorice a la persona y la familia por encima del capital y la renta.

La Paz (Dpto. de Colonia), 24 de febrero de 2017

 

  • en la foto: Carlos María Collazzi, Obispo de Mercedes / Carmeloportal

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí