Las imágenes que acompañan este texto son elocuentes: sobre el puente ferroviario junto al Molino Quemado han cortado algunos durmientes de madera, aquellos a los que se puede acceder más fácilmente, claro está, por estar sostenidos solamente por los rieles. Material de muy buena calidad, propiedad de AFE.

Esto lo advertí en una visita reciente al lugar y me pareció pertinente poner en conocimiento del tema a las autoridades de AFE por considerar que son las indicadas para efectuar alguna denuncia judicial o policial, razón por la que me puse en contacto telefónico con la Secretaría del Directorio de los Ferrocarriles del Estado para explicar la situación y luego estas mismas fotografías -gentileza de Ronald Manzolido, quien enterado de la situación se ofreció a registrarla- las envié con indicaciones precisas del lugar, por correo electrónico a la Presidencia de AFE, desde donde se me respondió que se derivaba la información a la Secretaría General del ente. Hasta aquí mi gestión.
Estos robos que parecen menores, simples picardías o avivadas; pequeñas violaciones a las normas, como podría parecerle al infractor la sustracción de materiales ajenos pero en desuso, son robos al fin y al cabo. Pensar que estas acciones no siempre están inspiradas en propósitos criminales es una manera de naturalizar estos actos que están por fuera de las normas y terminar aceptándolos como algo inevitable. Y esta lógica termina permeando muchas conductas que conspiran con la convivencia diaria de las comunidades.
Nuestra intención es hacer públicos estos actos y advertir que la comisión de los mismos está penada por la Ley.

por Félix “Ruddy” Leizagoyen Dávila para HELVECIA – Foto: Ronald Manzolido

 

 

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