Investigación del semanario Búsqueda

En octubre de 2013 el Observatorio de Violencia y Criminalidad del Uruguay, perteneciente al Ministerio del Interior, inició una investigación con el objetivo de “obtener información” acerca de los homicidios a mujeres cometidos por hombres con los que tenían o habían tenido “una relación sentimental”. Las encargadas del estudio, que ya está terminado, se plantearon analizar la “distribución geográfica” de la tasa de ese tipo de homicidios en el período 2012-2016, comparar las cifras con el panorama internacional y hacer un “análisis descriptivo” de las características de víctimas y autores.

El documento, al que accedió Búsqueda, asegura que en Uruguay en los últimos cinco años un poco más de dos tercios de las mujeres (68,7%) que fueron asesinadas “murieron en un homicidio doméstico”.

“Los datos muestran que las mujeres mueren principalmente en homicidios cometidos por personas con las que comparten una relación cercana: el 54,2% de los autores de homicidios a mujeres fueron parejas o ex parejas de las mismas, 3,4% eran sus padres, 6,7% eran sus hijos y 10,1% eran otros familiares”, indica el estudio elaborado por Victoria Gambetta y Paula Coraza. “Los varones, en cambio, mueren más frecuentemente a manos de personas con las que entablaban lazos presumiblemente más débiles, como amigos o conocidos, quienes alcanzan el 58,5%, o personas desconocidas, las cuales representan el 23,1%”.

Distribución

Entre 2012 y 2016 Uruguay registró una tasa promedio de 7,98 homicidios por cada 100.000 habitantes. Si se toman solo en consideración los hombres, la tasa promedio es de 13,46 mientras que si se analizan las mujeres desciende a 2,79.

Estos promedios muestran variaciones si se toman en cuenta las distintas realidades geográficas. En el caso de los hombres, por ejemplo, en Soriano la tasa de homicidios es de 2,21 mientras que en Montevideo llega a 21,85. Para las mujeres, las tasas varían entre 1,02 (Artigas) y 3,38 (Maldonado).

Si se analizan solo los “homicidios domésticos”, crece la cantidad de mujeres como víctimas. Esa categoría incluye los asesinatos cometidos por los padres a menores de 18 años; por personas que mantenían —o habían mantenido— una relación sentimental con la víctima, y por personas que convivían con la víctima al momento de la muerte.

La cantidad de “homicidios domésticos” osciló entre 42 y 32 al año entre 2012 y 2016. Dentro de ellos, los que tuvieron víctimas mujeres variaron entre 21 y 29 en ese mismo período. La cifra representa el 68,7% del total de homicidios a mujeres. En el caso de los hombres , en cambio, apenas corresponde al 9,6% del total.

En total, entre 2012 y 2016, hubo un promedio de 19 mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas. Ese tipo de crímenes, según el estudio, tiene un peso relativo mayor en el interior del país. Mientras que en Montevideo representan el 40% del total de homicidios a mujeres, en el interior alcanzan el 64,5%.

Características

Para acercarse a las particularidades de los asesinatos a mujeres cometidos por parejas o ex parejas, las investigadoras realizaron un análisis en base a 263 casos —judicialmente aclarados— ocurridos entre 1996 y 2016. Dentro de ese universo, el 43% de los homicidios se concretó en un domicilio compartido por la víctima y el autor, 25,1% en el domicilio de la víctima, el 19,8% en la vía pública, el 6,1% en el domicilio del autor y el 6,% en otros lugares. En cuanto a los métodos empleados, el 54,5% de los homicidas utilizó armas de fuego, el 30% armas blancas, el 8,9% la estrangulación, la asfixia o el ahogamiento y el 3,9% objetos contundentes. El restante 2,7% se valió de “otras armas”.

“Los homicidios a manos de una pareja actual o de una previa constituyen un fenómeno que vulnera especialmente a la población femenina y de forma sistemática, cobrando un saldo anual de muertes que en su gran mayoría son mujeres, y conformando, junto a los homicidios perpetrados por familiares cercanos, el escenario más común en el que las mujeres son intencionalmente asesinadas”, advierten.

En los casos analizados, las edades de las víctimas varían entre los 11 y los 85 años. La mayor parte de ellas (17,4%) tenía entre 31 y 35 años al momento de su muerte.

Respecto al vínculo entre víctima y agresor, los datos determinan que seis de cada diez mujeres mantenían una relación sentimental con el homicida al momento del asesinato, mientras el resto estaban separadas.

“A diferencia de lo que ocurre con el resto de los homicidios y en los delitos en general, donde los autores son en su mayoría menores de 30 años” quienes asesinan a sus parejas o ex parejas tienen en promedio 43 años de edad, dice el informe. Del total de homicidas, el 83,7% no tenía antecedentes penales. El documento también señala que el 79,4% no había sido denunciado por la víctima por violencia doméstica.

“El papel crítico de la convivencia para dar cuenta del fenómeno de interés deja planteada la interrogante de cómo esta experiencia afecta la relación desigual de poder entre varones y mujeres, transformando al ámbito doméstico en el escenario más idóneo para el ejercicio de la violencia letal contra la mujer. En este sentido, queda también planteada la interrogante de cómo pueden combatirse estas asimetrías a partir de políticas públicas. Al mismo tiempo, los resultados reclaman un análisis en profundidad del uso efectivo de las denuncias por violencia doméstica como insumo para la prevención”, concluye el documento.

Comparación

Al intentar comparar la situación uruguaya con la regional, los investigadores encontraron “ostensibles problemas de calidad” de la información en los demás países de Sudamérica. Eso los obligó a contrastar a Uruguay con países de Norteamérica, Europa y Oceanía, aunque reconocen que es “un punto de referencia poco adecuado” por ser países “muy diferentes a Uruguay desde el punto de vista cultural y del nivel de vida de la población”.

En comparación con Estados Unidos, Canadá, Australia, Inglaterra, Escocia y España, Uruguay encabeza la tasa de homicidios a mujeres y hombres (2,37 y 13,45 cada 100.000 habitantes respectivamente). Los niveles más bajos de este conjunto de países los tiene España con 0,41 homicidios a mujeres y 0,64 a hombres por cada 100.000 habitantes. De la misma manera, Uruguay ocupa el primer puesto en los homicidios a mujeres que tienen como autor a una pareja o ex pareja con una tasa de 1,09 cada 100.000 habitantes. El resto de los países comparados oscilan entre 0,23 y 0,82.

La influencia de los cometidos por “parejas o ex parejas” se mantiene en niveles similares. En todos los países analizados, esos casos representan entre un tercio y la mitad de los homicidios que tienen a mujeres como víctimas.

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