“Cuando empezamos a organizar la criolla de este año y fuimos al parque encontramos con que nos habían robado y vandalizado todo lo que teníamos guardado allí”, dijo Jaime Bandeira, presidente del Club de Leones de Shangrilá, organización que este año celebraría la edición número 40 de la tradicional Criolla del Parque Roosevelt.

Cada año, al finalizar el evento, los organizadores retiran los materiales con que armaron el patio criollo, los baños y la red de agua, y los guardan en un contenedor que queda soldado y cerrado en forma hermética. “Seguramente fueron con una amoladora, porque de otra forma es imposible abrirlo. Y para llevarse todo eso necesitan, como mínimo, un camión”, resaltó Bandeira.

También robaron y destruyeron los techos de chapa de las construcciones que tiene el Club de Leones en el parque, donde durante la semana criolla funciona la administración y salas de reuniones. Bandeira reconoció que todos los años sufrieron robos, pero nunca como ahora. “La sociedad actual es muy diferente a la de años anteriores y hace que uno se replantee todo”, afirmó.

La Criolla del Parque Roosevelt es un evento organizado en su totalidad por el Club de Leones de Shangrilá. Según su presidente, solo reciben “una colaboración mínima luego de haber solicitado la declaración de evento de interés nacional”. Con ello, dijo, contratan alguno de los artistas que se presentan durante la semana.

“La inversión que se requiere para realizar la Criolla es millonaria. Solo por instalar los transformadores para la energía eléctrica tenemos $ 600.000. A eso se suma el montaje del tendido eléctrico y el consumo. En una semana, solo en luz se nos va casi $ 1.000.000”, relató Bandeira. A eso le sumó el gasto en mano de obra para montar toda la infraestructura, el gasto de agua, en seguridad, en traslado de tropillas y jinetes.

Además, a los gastos fijos se les suma el riego de tener ingresos variables, sobre todo a causa de las lluvias. “El año pasado cerramos con una pérdida de $ 1.600.000. Nos llovió de jueves a domingo, que son los días más fuertes. Hubo puestos de la feria que se fueron sin pagar, otros que como no vendieron nada se fueron antes”, relató el organizador.

Para Bandeira la Criolla es un evento que cobró una dimensión tan grande, que es “impensable” que lo organice por sí sola una organización como el Club de Leones, donde trabajan solo nueve personas. “La Intendencia no ha mostrado interés, al menos por ahora. Apostamos a lograr conciencia en las autoridades para el año que viene”, afirmó.

Falta de la Criolla afecta obras del Club de Leones

La Criolla del Parque Roosevelt es la principal fuente de ingresos del Club, que durante el resto del año ayuda a cientos de personas y organizaciones. Entre otras cosas, donan sillas de ruedas, anteojos, audífonos; colaboran con escuelas y bibliotecas; financian operaciones o tratamientos. Según Bandeira, en sus 40 años de existencia han invertido US$ 2.000.000 en este tipo de acciones.

Las pérdidas del año pasado ya afectaron el funcionamiento del Club, que debió recortar sus colaboraciones, dijo su presidente, “y este año será aún más difícil”.

Sorpresivas facturas de agua por $ 17.000

El Club de Leones tenía contratado el servicio de suministro de agua potable para la Criolla y lo mantenía activo durante todo el año. Así fue siempre, dijo su presidente. Sin embargo, en los últimos meses se llevaron una sorpresa grande al recibir facturas de OSE por $ 17.000.

“Seguramente fue gente que entró a robar agua y tuvimos que dar de baja el contrato para evitar más gastos”, dijo.

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