Además de ser acreedor de Alas Uruguay por un crédito otorgado por US$ 15 millones, el Fondes tenía a su favor prendas de acciones de la compañía.

El pedido del Fondes se basa en que, el 26 de diciembre de 2016, se cumplieron 60 días desde el cese de actividades de la empresa, “siendo este un hecho público y notorio”, por lo que entiende se configura la causal prevista en el numeral 5 del artículo 4 de la ley 19.387 (cierre permanente de la empresa).

El Fondes también considera que se configuró la causal de insolvencia relativa establecida en el numeral 1 del artículo 4, el cual prevé que cuando exista un pasivo superior al activo, se puede solicitar la declaración de concurso. Planteó a la sede que intime a la empresa a que presente sus estados contables y flujos financieros.

Asimismo, se solicitó al juez de Concursos que la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia) informe si se le renovaron las autorizaciones para operar a Alas Uruguay.

También pidió que se constituya el alguacil del Juzgado de Concursos donde funcionan las oficinas de Alas Uruguay para comprobar si la empresa está funcionando.

De esta manera demandó que el Juzgado intime a la empresa deudora para que presente en la sede la información financiera contable para acreditar su situación.

Alas Uruguay se opuso a la declaración del concurso judicial solicitada por el Fondes. “El peticionante (el Fondes) argumenta exclusivamente dos extremos para fundar su solicitud de concurso necesario. Ninguno de dichos extremos es veraz”, señalaron los representantes de Alas Uruguay.

Sostienen que nunca se le revocó a Alas Uruguay la autorización de operador comercial (AOC) por parte de la Dinacia. Sin embargo, en el expediente del Juzgado de Concursos consta un informe de la Dinacia, fechado cuatro meses antes, donde se señala que Alas Uruguay había perdido esa autorización

En sus descargos ante el pedido de concurso del Fondes, Alas Uruguay sostiene que la empresa continúa con parte de su actividad prestando servicios de hangaraje en el Aeropuerto de Carrasco, lo cual echa por tierra la supuesta inactividad de la compañía por más de 60 días. Por lo tanto, no se configura la causal del artículo 4 numeral 5 invocada por el Fondo de Desarrollo.

Advierte que la administración de Alas Uruguay funciona en su sede central en Maldonado 1287.

El escrito de los representantes de la empresa recuerda al juez de Concursos que Alas Uruguay carece de embargos, que no tuvo cheques devueltos y que el patrimonio de la compañía está integrado por un alto valor intangible contenido en la vigencia de rutas, el AOC y OMA (Organización Mantenimiento Aprobado), lo cual desestimaría   la afirmación de que el pasivo es superior al activo por incorrecta.

Alas Uruguay expresa que el Fondes solicita el concurso cuando no existía ni una sola cuota caída de su crédito. Según los representantes de Alas U, la empresa estaba al día con el Fondes.

El juez deberá determinar si el concurso es fortuito o culpable. En el caso de ser fortuito, el acreedor podrá cobrarse las deudas con los bienes de la empresa. Pero en el caso de ser culpable, puede hacer responsable civilmente a los directores de la empresa e incluso inhibirlos de ejercer otras actividades del rubro a futuro.

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