El procesamiento de tres supervisores del Círculo Católico hace pensar a la Justicia en la participación de la mutualista en las maniobras de estafa al Fonasa.

Según fuentes judiciales, hay involucrados “tres funcionarios con cargos gerenciales en el área de afiliaciones”. Los tres (procesados con prisión) eran encargados de supervisar las afiliaciones y al mismo tiempo eran propietarios de empresas promotoras de afiliación de socios. Cada uno era titular de una empresa distinta, que a su vez eran contratadas por el Círculo Católico para captar afiliados cuando en febrero de cada año se abre el corralito mutual.

Al estar impedidos de tener empresas, las ponían a nombre de sus esposas o de otros testaferros. De esta manera ellos mismos controlaban las afiliaciones que hacían, arreglaban las afiliaciones irregulares y les daban de baja luego de cobrar las cápitas durante tres meses, antes de que el BPS detectara que esos trabajadores afiliados no aportaban porque no estaban empleados. Dados los cargos de esas personas en la mutualista, la jueza Julia Staricco y la fiscal Mónica Ferrero investigarán a los directivos para saber si estaban al tanto de lo ocurrido en el sector de afiliaciones.

Según escribió la jueza Staricco en el auto de procesamiento de uno de esos supervisores, el indagado, a través de la empresa Promalar, cobró por la afiliación de los socios obtenidos por la empresa de marketing y promoción de la que era propietario.,

Para ello, contrató a cuatro empresas para que consiguieran afiliados, y a su vez también contrató a una mujer en forma independiente. A las empresas les pagaba con factura, en cambio a los otros promotores, que no eran empresas, les pagaba él directamente por cada nueva afiliación.

El afiliador coordinaba el precio con el nuevo socio, de $ 500 a $ 700, luego el nuevo socio entregaba la documentación, se le pagaba el dinero y se lo afiliaba en la mutualista, dándose el alta en el BPS.

El funcionario supervisor del Círculo Católico les dio el dinero a las empresas o personas que afiliaban para él, a fin de que estos entregaran el dinero al nuevo socio, aunque no a todos se les daba dinero.

“Todos los ya procesados admitieron que era una práctica común para captar nuevos socios, y que todos estaban en conocimiento de dicha operativa”, escribió Staricco. De eso se valdrá la jueza para escalar en la indagatoria hacia las autoridades de las empresas.

fuente: Uypress

 

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