El domingo por la mañana, alrededor de las 7, ocurrió en Nueva Helvecia un episodio de vandalismo que si no hubiera sido provocado por las devastadoras consecuencias del consumo de sustancias adictivas, podría considerarse pintoresco y hasta cómico.

Un hombre de unos 30 años, ingresó al lobby del Banco de la República y la emprendió a patadas con la mampara que separa los cajeros automáticos que allí funcionan, destrozándola, provocando el daño y el perjuicio consecuente para el funcionamiento y uso de esos dispositivos por parte del público.

Por lo que pudo saber HELVECIA, una vez consumado ese sólo hecho -en ningún momento hubo intención de ingresar a la Oficina de atención al público o de seguir rompiendo, sin apuro, el hombre salió del local, dirigiéndose, por calle Treinta y Tres, hacia Gilomén.

A mitad de cuadra la emprendió también a patadas, con un contenedor de basura, para encaminarse luego a una panadería, al que ingresó diciendo a los empleados que llamaran a la Policía. En caso de no hacerlo, dijo, los asaltaría.

La amenaza quedó en eso y el hombre se dirigió, por sí mismo, a la Seccional local, donde habría manifestado su deseo de pelear con algún agente, desistiendo de su intención al ver que el Personal de guardia en ese momento, era femenino.

Allí mismo fue detenido y liberado unas horas más tarde.

Un hecho que se consigna porque alteró el orden público, provocando daños en un lugar público transitado por cientos de personas a lo largo del día, el ataque a otro elemento de uso comunitario y el ingreso a un comercio que pudo tener consecuencias imprevisibles, pero un episodio muy lamentable, que no hace más que poner en evidencia las consecuencias nefastas del consumo de sustancias que enajenan a las personas, haciéndoles cometer actos que, sobrias, no cometerían.

 

 

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