El Obispo de Mercedes, Mons. Carlos Collazzi, presidió este miércoles la Misa Crismal que se celebró en la Iglesia Parroquial “Santísima Trinidad”, iniciando así su cuarta Visita Pastoral a las parroquias de la Diócesis, que abarca los Departamentos de Soriano y Colonia.
El Obispo dijo que “la celebración de la Misa Crismal ha ido cobrando un gran valor para nuestra Familia Diocesana que descubre siempre en ella, un signo visible de los vínculos de comunión, y da nuevos impulsos a la misión de todos los miembros de nuestra Iglesia Diocesana”.
“La Misa Crismal nos habla de nuestra participación por el Bautismo, la Confirmación y el Orden Sagrado de la Unción de Jesucristo, el Mesías, el Salvador. Participamos de su Unción y de su Misión”, recordó.

La Misa Crismal, presidida por el Obispo y concelebrada con los Presbíteros y Diáconos de la Diócesis, es la celebración en la que se consagra el Santo Crisma (de aquí el nombre de misa crismal) y bendice además los restantes óleos o aceites (para los enfermos y lo que se van a bautizar).
La palabra crisma proviene de latín chrisma, que significa unción. El crisma es la materia sacramental con la cual son ungidos los nuevos bautizados, son signados los que reciben la confirmación y son ordenados los Obispos y Sacerdotes, entre otras funciones.
La consagración del crisma y la bendición de los otros dos aceites ha de ser considerada como una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo.
Ordinariamente esta misa se celebra, en la catedral de cada diócesis el Jueves Santo; pero, por razones de conveniencia pastoral, se puede adelantar a uno de los días de la Semana Santa, como ocurrió este año que se celebró el día miércoles.
Haberla fijado el Jueves Santo no se debe al hecho de que ese sea el día de la institución de la eucaristía, sino sobre todo, a una razón práctica: poder disponer de los santos óleos, sobre todo del óleo de los catecúmenos y del Santo Crisma, para la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana durante la Vigilia Pascual.
La materia apta para el sacramento debe ser aceite de oliva. El crisma se hace con óleo y aromas o materia olorosa.
El rito de esta misa, de la Misa Crismal, incluye la renovación de las promesas sacerdotales. Tras la Homilía, el Obispo invita a sus sacerdotes a renovar su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia. Juntos prometen solemnemente unirse más de cerca a Cristo, ser sus fieles ministros, enseñar y ofrecer el santo sacrificio en su nombre y conducir a otros a él.

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