En marzo de 2018 se contará con dos nuevos centros educativos de UTU, uno en Atlántida en el eje de la Ruta Interbalnearia alineado a la matriz productiva que se quiere desarrollar en Canelones, y otro en Flor de Maroñas destinado a ciclo básico y a formación profesional básica. El consejero de UTU, Miguel Venturiello, dijo que la expansión de la educación tecnológica demanda más infraestructura para no perder calidad.

En entrevista con la Secretaría de Comunicación Institucional, el consejero de Educación Técnico Profesional (CETP-UTU), Miguel Venturiello, anunció dos grandes obras edilicias: la escuela técnica de Atlántida y el centro educativo que se ubicará en la calle Sebastopol del barro capitalino de Flor de Maroñas, ambas en marzo del año próximo.

En el caso de Atlántida, Venturiello adelantó que este centro integrará el eje de la ruta Interbalnearia, conformado por el Polo Tecnológico del LATU, el Polo Educativo de Arrayanes y esta próxima escuela técnica. A esto se suma la oferta existente en Atlántida en un centro pequeño.

La escuela de Sebastopol, en tanto, atenderá ciclo básico tecnológico (CBT) y formación profesional básica (FPB), como una extensión del centro educativo de Flor de Maroñas, que ofrece Mecánica, Gastronomía, Belleza y Deporte, que es una de las escuelas más superpobladas y donde se trabaja sobre el contexto. “Luego habrá que replanificar con Arquitectura de ANEP el crecimiento edilicio acompasando el incremento en el número de estudiantes”, indicó.

Venturiello insistió en la necesidad de avanzar en materia de infraestructura, en conjunto con los ministerios que planifican políticas de desarrollo como Industria, Trabajo, Ganadería, Turismo, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y con entes autónomos como Antel y UTE, así como con el mundo empresarial y la industria uruguaya en general porque “ir hacia una educación en el trabajo”, como expresó el consejero, es el objetivo de UTU.

Para finalizar, Venturiello informó sobre su participación en el encuentro organizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Chile sobre la educación, el trabajo y las competencias laborales a las que se aboca el mundo, lo que desemboca en más educación tecnológica. “Por lo que vimos en Chile, la UTU no es solo un sello de la educación tecnológica en el país, sino en Latinoamérica por ser estatal y gratuita, es un patrimonio del país, un tesoro”, concluyó.

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