Mientras Uruguay enfrenta demoras en la reconversión de la industria de cloro con mercurio, una planta similar en Argentina lo hizo y está libre de contaminación.
Uruguay fue gestor y firmante en 2013 del Convenio de Minamata que fijó en 2025 el plazo para cerrar las industrias con emisiones de mercurio como consecuencia de los graves incidentes de contaminación ocurridos en el mundo en los años precedentes.

En nuestro país, sin embargo, las demoras en concretar este proceso parecen hacer justicia a aquel refrán que dice “en casa de herrero, cuchillo de palo”.
El estado uruguayo tomó conciencia de los impactos del mercurio a fines de la década de 1980 y comenzó a aplicar medidas para reducir y controlar sus efectos, que se dan en una serie de actividades y elementos de uso común, como la producción de cemento y celulosa, los termómetros, entre otras.
De todas maneras, la producción de cloro-soda está al frente con 82% de las liberaciones de mercurio en el país.
Desde 1959 hasta el presente, Efice ha sido la industria que provee de cloro y soda cáustica al Uruguay utilizando una tecnología con insumo de mercurio que, a esta altura, es considerada obsoleta.
A finales de los años 1970 se puso en práctica una tecnología con celdas de membrana, que elimina por completo los riesgos para la salud humana y el ambiente de las emisiones y residuos del mercurio.

Efice ha alegado que existe poca información disponible en bibliografía y ausencia de experiencias en este país, algo obvio porque ésta sería la primera vez.

Sin embargo, la reconversión de las tecnologías que usaban mercurio ha avanzado rápidamente en el mundo, incluso en países vecinos.
Sudestada estuvo en la Argentina para conocer el caso de Transclor, una industria casi hermana de la uruguaya.
(Fuente: Sudestada)

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