“Fora Temer” ya no es una consigna que engloba únicamente a los manifestantes en las calles, sino que se ha convertido en la apelación de gran parte de la población.

Michel Temer está al borde del abismo. La revelación de que el dueño del frigorífico JBS, una empresa de dimensiones mundiales, lo grabó avalando la compra del silencio del diputado Eduardo Cunha deja al mandatario a punto caramelo para recibir el empujón final y a esta altura se puede afirmar que está en juego la supermayoría de que dispone en el Congreso.

En este momento la atención está puesta en conocer la versión íntegra de las grabaciones, cuya existencia -como parte de un acuerdo de delación premiada- fue divulgada por el diario O Globo.

Temer confirmó haber tenido el encuentro en cuestión con Joesley Batista, pero negó haber avalado la compra del silencio del hoy denominado “hombre bomba” Eduardo Cunha.

Cunha fue junto a Temer el artífice del proceso de impeachment de Dilma Rousseff, perdió su inmunidad parlamentaria y está detenido desde octubre pasado en Curitiba, acusado de varios casos de corrupción.

Los empresarios de JBS, blanco de diversas investigaciones, hicieron todo de manera “controlada”, es decir con anuencia y pleno conocimiento de los investigadores de la Fiscalía, en lo que se califica como uno de los lances más atrevidos de la Operación Lava Jato.

Las revelaciones, de ser confirmadas, colocarían al presidente Temer como pasible de un proceso criminal y de pedido de impeachment.

De acuerdo a las leyes actuales, en caso de que Temer sea destituido correspondería al Congreso elegir al nuevo mandatario, pero a nivel popular crece la presión y aparece como mayoritaria la opción por elecciones directas, de acuerdo a diversos relevamientos realizados por consultoras especializadas.

 

Fuente: uypress

 

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