A un año de su fallecimiento recordamos, con gran cariño, a una de las figuras fundamentales de nuestro entorno, Nelson Silva. Hombre querido por sus amigos, amado por sus familiares, respetado por sus compañeros de militancia.

Tuvo una vida indómita, hizo cuanto deseó y cuanto quiso, se abrazó con amor a las causas que consideró justas, especialmente aferrado con entereza al que fuera su partido, el Partido Socialista. Rescatamos de él su convicción, su libertad, su forma propia y única de transitar la vida, ligero de todo, prescindiendo de aquello que la mayoría considera imprescindible en la sociedad consumista y mezquina de la actualidad. Fue padre amoroso, y amigo fiel, lleno de ocurrencias e ironías que aún hoy nos quitan sonrisas.

Tu risa, Nelson, hoy está en la nuestra.

Por José Manuel Arenas Díaz

 

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