Unos 600 puestos de trabajo están en vilo en San José luego que la empresa de equipamientos japonesa Takata, que tiene instalada en ese departamento un planta de fabricación de airbags para autos, diera quiebra este domingo en su país de origen.
La situación generó una profunda preocupación en el sindicato metalúrgico, que analizará el tema este lunes ante un eventual cierre de la fábrica.
Su máximo referente, el secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, dijo a ECOS que las esperanzas están ahora puestas en que alguna empresa, del mismo rubro, esté interesada en adquirir la planta y continuar con la operación.
La bancarrota de Takata, presentada ante los tribunales japoneses y de Estados Unidos, es el final de uno de los mayores escándalos en la historia de la industria automotriz.
Una serie de airbags defectuosos fabricados por la compañía ocasionaron la muerte a 16 automovilistas a nivel mundial. A eso se le agregan centenares de miles de demandas civiles de otros tantos afectados, que alcanzan los ocho mil millones de euros, según la agencia Bloomberg.
Además de Uruguay, la empresa cuenta con plantas en Delaware, China y México, que dan trabajo a 60 mil personas.
El escándalo provocó que la planta en San José, que funciona desde mayo de 2012, atravesara en el último año un proceso de cambio estratégico.
Según el sindicato, los responsables de la empresa transmitieron la semana pasada que seguirá abierta, por lo menos, hasta finales de año.

 

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