Según un Estudio de  Cuantificación y Caracterización de la población canina de Uruguay, realizado por Equipos Consultores y del cual se informara en marzo de 2017, el 85% de los encuestados ve como grave o muy grave la situación de los perros sueltos en la vía pública.

Cuando se les consulta sobre qué estrategia les parece la más adecuada, la mitad responde que la castración masiva, un 20% el envío a un refugio y apenas el 8% apoya la intervención de la perrera.

Los datos  del estudio mostraron una estimación de que en 820.000 hogares (67%) del país hay un promedio de dos perros, lo que representaría cerca de 1.700.000 animales -obviamente, sin contar los callejeros-, y hay igual cantidad de machos y hembras. Por otro lado, en 347.000 (28%) hogares hay gatos, un número estimado de 687.000 en total. A su vez, en 23% de los hogares (285.000) hay perros y gatos.

Si comparamos esta información con respecto a 2011, vemos que la población canina aumento en 500.000 en apenas 6 años.

En los últimos 10 años, la Comisión de Zoonosis realizó más de 250.000 castraciones en las catalogadas zonas de riesgo de hidatidosis, una enfermedad que el perro suele transmitir al hombre a través de su excremento, tras haber comido achuras crudas. De no haberlas hecho la población se hubiese duplicado y habría más de 2 millones de canes.

La Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (COTRYBA) impulsa una política nacional que se enfoca en disminuir la población de perros en Uruguay a niveles que no representen un riesgo para el país desde el punto de vista sanitario ni económico, así como diseñar instrumentos esenciales para promover su bienestar y tenencia responsable.

Para ello diseñó un Programa Nacional de Gestión de la Población Canina en acuerdo con el Consejo Consultivo. El objetivo de este programa se enfoca en que el 100% de los perros tengan un tenedor responsable y su inscripción en el Registro Nacional de Animales de Compañía (RENAC, Ley 18.471, Art. 18).

 

El 17 de marzo la COTRYBA resolvió establecer la implantación del microchip como único sistema de registro individual de animales de compañía.

No nos parece que la medida dispuesta logre el objetivo pretendido. La solución del problema pasa por una esterilización obligatoria y acotada a las zonas críticas, donde se concentra la mayor cantidad de perros y brindarle a la población que no puede acceder en forma particular al pago de una esterilización.

En la actualidad Zoonosis tiene 12 móviles en todo el país para hacer castraciones, sin duda el gobierno dispone de una estructura montada y de los recursos necesarios para aumentar este número y llegar con más presencia a todos los rincones del país.

La colocación del chip en definitiva duplica un registro que ya existe. Es obligatorio el pago de patente y con ello se lleva un registro del animal y su dueño y podría ser en esa instancia que si se estima necesario, se incluyan datos ampliatorios para el registro del animal y eventualmente la colocación de un chip de ser ello imprescindible.

A nuestro entender esta sería la política adecuada, para atacar de raíz esta problemática, de lo contrario vamos a tener a los perros con chips paseando por las ciudades sin cortar la reproducción. Y perros sin chips ni dueños,  manteniéndose así el problema del perro callejero y aumentando el riesgo que aumente el número de perros abandonados.

Hoy en día las protectoras de animales están desbordadas, hacen un esfuerzo denodado por brindar soluciones a esta problemática, pero todo tiene un límite, la ayuda que reciben de los gobiernos departamentales o nacionales es casi nula. Los rubros los consiguen a pulmón.

Con la obligatoriedad del chips se suma un costo al dueño del animal, pero no se soluciona el problema. Los perros con dueños se pasearan por las calles de la ciudades con cédula de identidad y los abandonados, lo seguirán estando y serán cada vez más.

Y por cierto, mientras tanto de educación en la responsabilidad que implica tener un animal, no se habla!

 

1 COMENTARIO

  1. Sin perreras en todas las calles,campos y playas, el Uruguay seguirá siendo éste “heces-club” contaminado por perros orinantes y defecantes en los espacios públicos,que ha llegado a ser,a lo largo de su historía. Sencilla ordinariez tradicionalista.¿Nos modernizamos? En esta materia, nos es posible,sin necesidad de inversión extranjera. ¡Basta de ineficiencia político-institucional-gubernativa! Esto se puede hacer ya.

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