La movilización de productores y trabajadores rurales que se viene organizando a lo largo de todo el país y que culminará este martes 23, a las 16.00 hs., en el predio de la Sociedad Rural de Durazno, ha sorprendido no sólo a las propias gremiales agropecuarias, sino también al Gobierno, la oposición, la prensa y los propios organizadores, debido a la gran adhesión al reclamo que nació desde distintos sectores productivos, industriales y comerciales.
Así lo señaló la diputada Nibia Reisch (Partido Colorado), quien evaluó que la gran adhesión retrotrae “a los preparativos de las movilizaciones de 1999 y de 2002, por la suma de protagonistas y la extensión que está logrando el movimiento”.

“El alerta es doble. Por un lado, es un llamado de atención para el Poder Ejecutivo por la falta de respuesta a los reiterados planteos sobre la ausencia de condiciones económicas adecuadas para producir, entre ellas la rebaja del gasoil y de la energía eléctrica, que se analice el atraso cambiario, que se modifique la carga impositiva, y que se atienda el endeudamiento, que representa más de 75% de la producción agropecuaria. Y por otro, parecería ser un tirón de orejas también para algunas gremiales agropecuarias, por las que muchos trabajadores rurales hoy no se ven representados, por lo que procuran abrir nuevos caminos, entre ellos, crear un nuevo movimiento nacional agropecuario”, sostuvo.

La legisladora colorada recordó que “la jornada nacional es organizada por un grupo de productores autoconvocados cansados de tantas dilaciones respecto a la difícil situación, que decidieron movilizarse y hacer escuchar sus reclamos al Gobierno. Las gremiales rurales se fueron sumando poco a poco y cada vez en mayor número, pero no partió de ellas la convocatoria. Y no hay que perder de vista que con el correr de los días se han ido sumando adhesiones e invitaciones a la marcha y asamblea de distintas instituciones y gremiales, no sólo del agro, sino también de la industria, firmas comerciales y demás”.

 

Antes estaba bien, pero ahora no

 

Reisch lamentó el cariz que el Gobierno en general, y el Frente Amplio en particular, “pretendieron darle a esta movilización para deslegitimarla, asegurando desaprensivamente que detrás de la movida de los productores existen intereses políticos y que los líderes de la oposición, particularmente de los Partidos Colorado y Nacional, respaldan de distintos modos”.

En ese sentido, recordó “que quienes alentaron, organizaron y participaron de las movilizaciones rurales de 1999 y 2002 fueron el Frente Amplio y el PIT-CNT, entre otros Tabaré Vázquez, José Mujica, Lucía Topolansky, Ernesto Agazzi y Juan Castillo, quienes participaron de los cabildos que se realizaron por aquellos días”. Ellos “respaldaron entonces las protestas contra los gobiernos de Julio Mª Sanguinetti y Jorge Batlle, por lo que se puede entender que ellos vean ahora un tinte oportunista: fue lo que ellos pretendieron darle a aquellas dos movilizaciones y entonces ahora desconfían. Es curioso cómo, una vez más, echan mano al doble discurso: las protestas de antes, cuando ellos las hacían, eran legítimas, pero las de ahora encubren fines políticos”, ironizó Reisch.

“No ayudaron en absoluto, en ese sentido, las actitudes soberbias de varios gobernantes y del ámbito parlamentario, y mucho menos las declaraciones del nuevo ministro de Ganadería, Enzo Benech, quien aseguró que detrás de la movilización de los productores está la política, y como si fuera poco sostuvo que lamentablemente van a seguir desapareciendo productores rurales porque es algo que ocurre en todo el mundo. Una visión fatalista. Como si desaparecer fuera la única opción. Los países desarrollados subsidian a los productores para que no dejen el campo, pero acá subsidiaron con el FONDES empresas que terminaron yéndose del país y llevándose el dinero. Es hora de que se mire y contemple a quienes producen bienes y riqueza para el país”, indicó.

Por otro lado, Reisch sostuvo que “asustar a la gente con falacias como que los trabajadores rurales quieren eliminar los planes sociales, es rechazable. Se apela a cualquier elemento, aún la falsedad, para tratar de desprestigiar no sólo a los productores rurales, sino también a miles de trabajadores y peones que lo único que hacen es ejercer su derecho a reclamar condiciones dignas de trabajo para que aquello que producen sea valorado en su justa medida y ellos, a su vez, puedan disfrutar una vida digna y cumplir con sus obligaciones”.

 

Que se los respete y atienda

 

“La gente del campo generalmente no se queja. Y no porque esté desinformada o desinteresada. Le interesa todo y se informa, pero no tiene tiempo para estar horas en las redes sociales porque tiene que trabajar. Levantarse a las 2 de la mañana, ordeñar, acostarse un rato y volver a levantarse a las 6 nuevamente a ordeñar, o sembrar, o cosechar de sol a sol, no es para todos”, expresó Reisch.

“Y no todos son oligarcas, terratenientes, latifundistas o grandes estancieros. Muchos son humildes productores que tienen un pequeño tambo, o una pequeña granja, o una pequeña quesería artesanal”, prosiguió.

“Se ha insistido hasta el hartazgo con las camionetas 4 x 4 de los productores u otros vehículos a los que muchos catalogan como de lujo.  Esa expresión resume lo absurdo e ignorante del concepto. Los trabajadores del campo deben trabajar mucho para adquirir sus herramientas de trabajo. Tener un vehículo de cuatro ruedas es una de las primeras aspiraciones porque se necesita para las tareas, y trabajo y crédito mediantes, tal vez en algún momento se llegue a él”, dijo Reisch.

“Pero esa camioneta no es un lujo ni un capricho. Es el vehículo en el cual se trasladan herramientas, materiales, combustible, productos, raciones, y que debe circular por caminos vecinales de balasto, de tosca o de tierra, con pozos que tienen 30 o 40 centímetros de profundidad, o tiene que cruzar cañadas y arroyos crecidos.  Imposible hacerlo en un vehículo cuyo chasis esté a 20 centímetros del piso. Y además, esas 4 x 4 son las que muchas veces permiten cargar animales heridos y aún más allá, salvar la vida de la gente allí donde las ambulancias no llegan por diversas causas”, aseguró.

“En el campo se trabaja siete días a la semana y en horario completo, sin excusas para detenerse. No se puede manipular el clima, la lluvia, la sequía, los vientos.  Quien elige trabajar en el campo sabe lo que es. Muchas horas a la intemperie, con sol, lluvia, barro, calor o frío, en condiciones que muy pocos estarían dispuestos a soportar por tener algo más. Entonces, si tiene más el que trabaja más y hace todos esos sacrificios, no se entiende por qué no pueden tener su camioneta”, indicó.

“El trabajador rural -continuó- no se queja por tener que trabajar, porque ama lo que hace y trabaja con pasión. Es un estilo de vida que se transmite de generación en generación. Por eso es que los productores no piden milagros, ni dádivas, ni subsidios. Piden que no se los grave con más carga impositiva porque ya no la soportan, piden que no se los castigue con incremento de impuestos que podrían haber bajado, piden que se legisle pensando también en ellos y que se atiendan sus reclamos”.

“Seguramente el Gobierno deberá sensibilizarse y atender esos reclamos, aunque hasta ahora sólo ha mostrado soberbia y poca disposición a buscar soluciones. Pero el campo se ha puesto de nuevo en movimiento, y cada vez que ello sucede el país, por suerte, se sacude fuertemente y grandes cambios se aproximan”, finalizó Reisch.

 

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí