Las mujeres del mundo entero ESTAMOS DE PARO. Las que trabajamos en la fábrica, en la oficina, en los centros educativos, en el campo, en las calles, en la casa, en el Estado. Paramos las sindicalizadas, las cooperativistas, las estudiantes, las artistas, las desocupadas. Las mujeres afro, las indígenas, las migrantes, las lesbianas, las trans, las heterosexuales, las gordas, las no tan gordas, las flacas y las no tan flacas. Paramos las viejas y las jóvenes, y todas las demás. TODAS LAS MUJERES ESTAMOS DE PARO.
PARAMOS como podemos, con nuestra diversidad y también con las desigualdades producto de un sistema de relaciones profundamente desigual. Paramos para decir basta a las múltiples discriminaciones que sufrimos las mujeres. Porque la desigualdad produce feminización de la pobreza e injusticia social en la mitad de la población de nuestro país.
Paramos y marchamos para que la Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia Basada en Género tenga el presupuesto que permita su implementación real. Exigimos que se continúe con el sistema de tobilleras y que el sistema judicial cumpla con las medidas establecidas. Y paramos para que no se les ocurra decirnos que no se puede implementar la Ley.
Paramos y marchamos para que haya educación en igualdad de género, en derechos humanos, diversidad sexual y antirracismo en las escuelas, los liceos y los institutos técnicos y terciarios.

PARAMOS PARA PARAR a los fundamentalistas que fomentan la misoginia, el racismo y la discriminación basada en género y generaciones. A quienes creen que pueden seguir dictando nuestra conducta. A quienes pontifican desde cualquier iglesia en contra de la autonomía de las mujeres.
PARAMOS PARA PARAR los feminicidios, los asesinatos de mujeres en manos de hombres que se creen sus dueños. Paramos porque en 2017 asesinaron 35 mujeres.
Porque este año ya van 7, marchamos por Nazarena, Daniela, Ethel, Julia, Vanesa, Sirley y Olga. Paramos y marchamos por todas las mujeres que nos faltan.
Pero también paramos por nuestro departamento y por nuestras ciudades.
¿Estamos dispuestas/os a seguir aceptando feminicidios, abusos sexuales a niñas, niños y adolescentes en nuestros pueblos? ¿Aceptaremos que nos sigan atacando con la llamada “ideología de género” porque a cierta parte de los varones de esta sociedad les da mucho trabajo pensarse y perder privilegios? Seguiremos
aceptando que quienes tienen responsabilidades institucionales para implementar leyes, cambiar estructuras de poder, educar desde la igualdad, sanar desde el derecho, sean omisos o reticentes en sus responsabilidades?
Paramos y Marchamos porque sabemos que de nuestras respuestas sensibles y comprometidas surgirán los cambios necesarios para construir culturas democráticas en perspectiva de Género. Paramos y Marchamos porque somos convocadas/os a seguir construyendo el tejido social, potenciar nuestras ayudas mutuas y nuestros autocuidados en clave de corresponsabilidad.

Paramos y Marchamos porque sabemos que la movilización y la marcha no son un momento ni un solo día. Sino que el Paro y la Marcha son expresión de deseo, de
voluntad de construir una nueva sociedad para todos, especialmente para las mujeres, niñas, niños y adolescentes.
Basta de bombardear y destruir la vida en ningún país. Porque no sólo le decimos basta a la violencia, sea del tipo que sea, sino que estamos movidas por la imperiosa necesidad de definir qué tipo de sociedades queremos, cómo las construiremos, que es lo inmediato y que nos fortalece para el futuro.
Paramos y Marchamos en nuestro departamento porque no estamos solas. Somos parte de algo más grande. Tenemos historia las mujeres, tenemos pasado de lucha, por eso tenemos presente de Paro y Movilización y podemos parir el futuro.
Como expresa, la directora de ONU mujeres es imprescindible “una nueva generación de igualdad duradera que ponga fin a la pobreza, maltrato y explotación
por motivos de género”.
Hoy paramos y marchamos. Mañana seguiremos movilizadas en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestros espacios de cuidados y en nuestros espacios de
encuentros. Y cuando volvamos a nuestras casas mantengamos encendida la Luz que nos guía, recordando que Calle y Casa y Casa y Calle son dos dimensiones de una misma realidad que se retroalimenta y se fortalece.
GRUPO 8M, COLONIA VALDENSE

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