Hace 140 años se fundaba en Uruguay la Sociedad Patriótica Ticinese, conformada en aquel entonces por un grupo de inmigrantes suizos originarios del cantón de Ticino (el único de habla italiana, ubicado en la zona meridional de Suiza), que llegaron al país en busca de un futuro mejor.

Para celebrar el aniversario, los actuales integrantes de la sociedad realizarán el próximo sábado al mediodía, en su sede ubicada en Alberdi y Dublín, un gran almuerzo en el que cocinarán un plato típico de Ticino: conejo estofado (coniglio in umido), cuyos ingredientes son: conejo en trozos, cebolla, apio, panceta, licor de tannat y caldo de carne, todo acompañado por polenta, ya que en la región ticinese solía cultivarse mucho maíz. Esperan recibir a 47 comensales, entre descendientes, familiares y amigos de los ticinos.

La historia
Los primeros inmigrantes de Ticino eran principalmente artesanos, carpinteros, albañiles y artistas. En 1878 un grupo de 21 ticinos liberales decidieron fundar la sociedad basada en sus principios políticos: buscaban defender sus ideas y ayudar a los liberales en Suiza que estaban enfrentados con el partido conservador en el poder.

“Se unieron porque consideraban que tenían que hacer algo para que el Partido Liberal en Suiza fuese más fuerte, tuviera más posibilidades, y peleara por algunos objetivos que consideraban importantes”, contó Nora Induni, presidenta de la Sociedad Patriótica Ticinense en Uruguay.

Mantenían estrechas relaciones con los liberales de Suiza y colaboraban económicamente con las escuelas de aquel cantón, o ante desastres naturales como inundaciones o avalanchas de nieve, enviando dinero al partido.

Paulatinamente, con el paso de los años, la sociedad se flexibilizó y dejó de ser principalmente política para inclinarse más hacia aspectos sociales y culturales, “lo que permitió la continuidad de la institución hasta nuestros días”, explicó Induni.

“A partir de la década del 20 se empezó a darle más importancia al hecho de ser suizo y ticinense, más que a la condición de ser liberal, por lo que comienzan a aceptarse otros miembros”, contó la presidenta.

Desde ese entonces, el objetivo pasó a ser “fomentar la unión entre todos los suizos y sus descendientes, recordando las características helvéticas: mantener las tradiciones democráticas comunes a Suiza y Uruguay, difundir la cultura de ambos pueblos, y constituirse en un punto de encuentro social”.

Para ello, una vez al mes, los integrantes de la sociedad que son unos 65, se juntan a comer platos típicos de la Suiza francesa como fondue, o alemana como salchichas, organizan jornadas para ver películas de Suiza (tanto actuales como de otras épocas), y visitan a otros suizos en Minas y Colonia, entre otras actividades.

Fuente: El País

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