Hoy 25 de julio de 2018, se cumplen 26 años de aquel primer encuentro donde mujeres afrodescendientes de 32 países de América Latina y el Caribe se reunieron en República Dominicana para la elaboración de estrategias en la lucha contra ese flagelo tan difícil de extirpar de nuestras sociedades como es el racismo, con la particularidad de hacerlo desde una necesaria perspectiva de género.
Quienes somos mujeres afrodescendientes, sentimos orgullo de serlo, pero entendemos lo difícil y doloroso que ha sido transitar a lo largo de la historia con esta doble condición, siendo la mayoría en algún momento de nuestras vidas, víctimas del odio, los prejuicios y el resentimiento que la discriminación
implica; y esto lamentablemente no ha cambiado en nuestros días.
Es una dura batalla que necesita el compromiso de todos y todas, desde nuestros distintos roles, desde nuestras distintas actividades, para caminar hacia una sociedad de igualdad e inclusión, en la que los derechos sean una realidad para quienes tienen la dicha de vivir en esta patria.
Desde nuestro lugar de orgullosa mujer afrodescendiente uruguaya, desde nuestro rol de activista social y hoy Representante Nacional, queremos conmemorar este Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, con el objetivo que no sea un simple día más que pase desapercibido, sino por el contrario, que sea un día de reivindicación, de reafirmación de compromisos, de reflexión acerca de si estamos haciendo lo necesario para lograr los objetivos que todos queremos alcanzar, más allá de los colores políticos.
Por todo esto, vaya nuestro más grande reconocimiento a todas aquellas mujeres que tuvieron la valentía de luchar a lo largo de la historia para alcanzar una sociedad en que la igualdad y la inclusión dejen de ser un deseo para ser una realidad, por las que luchan y lucharán día a día, con la carga de sufrir la doble discriminación de ser mujer y afrodescendiente.
Reafirmamos nuestro compromiso de ser una más en esa batalla que llevaremos adelante hasta el último día de nuestras vidas, con la esperanza pero al mismo tiempo con la convicción, de que el granito de arena que todas aportamos contribuirá a que las generaciones futuras algún día, puedan afirmar con alegría, que después de tantas batallas, la guerra a la discriminación, la intolerancia, el odio y el resentimiento haya sido finalmente ganada.

Gloria Rodríguez Santo
Representante Nacional

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