La actividad propuesta para Museos en la Noche, en el taller de Reberón, además de una muestra cultural y patrimonial, pretendía hacer homenaje a una tradición local. Las comidas de los viernes en los talleres mecánicos se han ido institucionalizado a través de los años. Distintas generaciones de talleristas han participado de ellas. Su organización surge del propio ciclo del trabajo. Los viernes, donde acerca su fin la semana laboral es el escenario para distender el ambiente, compartir anécdotas e historias. Se pulen asperezas -esta vez humanas- y además se genera identidad, pertenencia al grupo.
Con la evocación a estas comidas Nueva Helvecia Ciudad Taller deseaba agasajar a quienes han ayudado en este corto pero atareado proceso de gestación como nueva institución en la ciudad. Además de otros motivos, la tormenta aguó la fiesta y hubo de suspenderse esa misma mañana.
En el correr del día nos fuimos enterando de los diferente estragos que hizo la tormenta, pero el que mayor nos llamó la atención y queremos resaltar fue uno en un taller. Un mecánico del barrio La Estación sufrió daños totales en su galpón. El techo voló y las paredes casi siguen su camino. Años enteros de trabajo segados en una noche. Pero la cofradía de talleristas actuó de inmediato y más de 50 colegas estuvieron trabajando a destajo para levantar los fierros y en especial a su colega.
Un día triste donde la fiesta no tuvo lugar, pero si la solidaridad y la muestra de que la comunidad de fierreros de la ciudad goza de buena salud y unión.
Un saludo a todos aquellos que colaboraron en esta tarea. Otro viernes hacemos la comida.
Nueva Helvecia Ciudad Taller

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