Como república y país que vivimos en soberanía es muy importante recordar aquellas fechas en las que se fue gestando nuestra identidad como nación. Estas fechas que han perdurado en el tiempo como huellas que modelaron nuestra historia, en cuanto a la independencia, el 18 de Julio del año 1830 es una de ellas que merece nuestra atención para darle el valor que se merece.

En cuanto al hecho histórico que nos convoca a modo de resumen podemos exponer lo siguiente.

Tal como lo ordenaba la Convención Preliminar de Paz firmada entre el Imperio de  Brasil y las Provincias Unidas (año 1828), delegados de la Banda Oriental y Montevideo, reunidos en Asamblea de carácter Legislativo y Constituyente, debían nombrar un Gobierno Provisorio y redactar una Constitución –conjunto de normas superiores que ocupan el primer lugar en la escala jerárquica y que, por consiguiente, no pueden ser modifica-das por el Legislador ordinario – de nuestro país. La Asamblea Constituyente Legislativa designada por los representantes del pueblo en 1828 en San José, designó gobernador provisional a José Rondeau, quien no garantizaba la neutralidad entre los dos caudillos (Rivera y Lavalleja) que aspiraban a la jefatura. El 26 de mayo de 1830 Brasil y Buenos Aires firmaron la aprobación de nuestra Constitución.
Aceptada la renuncia de Rondeau, en junio de 1830 Lavalleja fue reconocido como Gobernador y a Rivera se le designó Comandante General de la campaña.

El 18 de julio de 1830 se juró nuestra primera Constitución. A partir de ese momento la Provincia Oriental se organizó como Estado soberano e independiente, con el nombre de República Oriental del Uruguay. En aquella Constitución se define al estado como la asociación política de todos los ciudadanos comprendidos en su territorio, se afirma en la ley la independencia de todo poder extranjero y los derechos de los habitantes a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad. La Constitución establecía un régimen unitario y la República estaba dividida en nueve departamentos.
El Estado tenía la religión católica y romana, pero se permitía la libertad de cultos.
Con respecto a la ciudadanía, se establecía que eran ciudadanos naturales los hombres libres nacidos en el país; ciudadanos legales, los extranjeros, a los que se otorgaba ciudadanía por ley.

Por todo esto que expusimos, merece nuestra atención la fecha del 18 de Julio, jura de la constitución, como hecho digno de ser recordado y valorizado en defensa de nuestros derechos otorgados, así como un gran paso en nuestra construcción ciudadana, no solo como estado sino también como sociedad democrática.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí