Jorge “Canario” Colmán y Fabiano Pereyra son historia viva del fútbol coloniense, jugadores que dejaron huella, que le marcaron a muchos un camino dentro del deporte. Si bien los reconocemos por destacados momentos a lo largo de los años, -formaron parte de la selección de Colonia campeones del Litoral en 1991-; la “Roja” de aquellos años tuvo algo muy especial, algo que ninguna otra pudo imitar y que no se define únicamente en títulos. Nuestro objetivo fue reunir a dos referentes, un reencuentro después de casi 30 años, para recordar historias, anécdotas, y vivencias, que hacen de esta nota un documento único, para atesorar y releer una y otra vez.

Nuestro departamento se ha ganado históricamente un lugar de privilegio en las Copas Nacionales de Selecciones del Interior, el torneo por excelencia para los jugadores amateur de nuestro país. A ese lugar se ha llegado gracias a los grandes hombres que han vestido las hermosas camisetas de Colonia, que antes eran dos pero que ahora se unen en una única de color rojo, la que nos representa a todos, desde Colonia del Sacramento hasta Florencio Sánchez y Cardona.
Muchos de los jugadores que hicieron historia con nuestra selección ya no están, con otros esperamos hablar pronto y con algunos ya hemos podido hacerlo, porque no hay mejor reconocimiento que el que se hace en vida. Y más allá de que, desde nuestro humilde lugar, intentamos recordar las grandes gestas que tuvo la roja, para que no se pierdan en el tiempo, hay jugadores y entrenadores que merecen mucho más que un texto en un diario.
Si bien hay muchas selecciones que marcaron la historia de nuestro departamento, nuestra recorrida nos llevó a una muy especial, una que unió a las ciudades, que dejó infinidad de historias por contarse, hablamos de la selección de Colonia interior del año 1991.
Si bien fueron muchas las figuras que formaron parte de un plantel que se quedó con el título del Litoral, el más difícil de todos, pero luego perdió la final del interior contra Lavalleja en 3 finales apasionantes, creímos que debíamos charlar con dos de sus figuras que fueron el legendario Fabiano Pereyra y el “Canario” Jorge Colmán.

El “Canario” empezó y terminó su carrera en su querido Nacional de Nueva Helvecia, despidiéndose a lo grande, con un partido en el cual lo homenajearon y en el que tuvieron como rival al Nacional de Juan Ramón Carrasco, allá por finales del 2010.

PRINCIPIO TIENEN LAS COSAS
Cuando nos decidimos a realizar la nota con estos dos grandes jugadores que tuvo nuestro departamento, teníamos bien en claro que no sería sencilla ya que Colmán está en nuestra ciudad pero Fabiano Pereyra vive actualmente en Nueva Palmira, una ciudad que muchas veces, hablando futbolísticamente, se siente más de Soriano que de Colonia.
De todas formas realizamos los contactos pertinentes con los dos cracks del deporte coloniense (gracias a las gestiones de Ronald Manzolido quien tiene un vínculo permanente con las diferentes instituciones y jugadores del departamento) y automáticamente nos dieron el si, coordinamos todo y allá fuimos, hacia Nueva Palmira.
Ubicar la casa de Fabiano no fue tarea difícil, en el costado de la misma, en un campito, había un arco, de su hijo que también se llama Fabiano, y una pelota, “esa tiene que ser la casa” dijo el “Canario” Colmán, y así fue. Fabiano salió con el mate abajo del brazo y nos invitó a pasar, su amabilidad con nosotros fue instantánea y nos lo hizo saber porque “siempre es bueno hablar de fútbol, es un placer tenerlos acá, porque estamos vivos y siento que es un reconocimiento por las cosas que se lograron en el pasado”.
Para quienes no lo sepan Fabiano Pereyra es sanducero y nació en aquel departamento hace 55 años, nos confiesa que del único equipo que es hincha, a pesar de que vistió muchas camisetas, es de Estudiantil y que al fútbol empezó a jugar por ser hijo de, nieto de, porque los verdaderos deportes que le gustaban eran el básquetbol y el vóleibol, claramente allí perfeccionó su espectacular salto que será difícil de igualar alguna vez.
“Mi corazón está acá, en Colonia” nos dice Fabiano apenas comenzamos a charlar y agrega que “mi carrera futbolística empezó en Paysandú por el año 81, después de un pasaje por el fútbol de Montevideo y el exterior llegué a Rosario en el 91, saquen la cuenta que estamos en el 2020 así que son casi 30 años en Colonia, soy más coloniense que sanducero”.
Con Jorge Colmán, el “Canario” como lo conoce todo el mundo del fútbol, viajamos a Nueva Palmira, entre risas y varias anécdotas, el viaje se hizo más corto.
Jorge afirma que “encontrarme con Fabiano y recordar que pasó el tiempo, que pasan los años, es lindo, porque aquella gesta del 91 nos marcó un poco a todos y eso generó una unión especial”.
El “Canario” empezó y terminó su carrera en su querido Nacional de Nueva Helvecia, despidiéndose a lo grande, con un partido en el cual lo homenajearon y en el que tuvieron como rival al Nacional de Juan Ramón Carrasco, allá por finales del 2010. Ese año además, con 43 años, se consagró campeón de la Copa Nacional de Clubes con el “tricolor”, siendo todo un ejemplo para el fútbol del interior. Con 38 años fue campeón de la Copa Nacional de Selecciones con Colonia y ganó muchos, muchos títulos más.
Siempre asegura ser un apasionado del fútbol y le agradece al deporte porque “a Jorge Colmán lo conocen gracias al fútbol”.

UN FÚTBOL DISTINTO, ESPECIAL
El fútbol de antes siempre va a tener algo distinto, especial. Cuando tenemos la posibilidad de charlar con personas que jugaron o vieron a jugadores de otras épocas nunca falta el comentario de “el mejor jugador que pude ver jugó en el 70…” o “jugó en el 80”, o jugó incluso antes.
Y eso siempre será así, porque la magia del fútbol de hace muchos años es única.
Fabiano recuerda que “ver 10 mil personas en el estadio de Nacional fue algo maravilloso, ellos nos acompañaron a todas las canchas en las que nos tocó jugar”.
La unión de jugadores e hinchas en el 91 fue especial porque “estaban todas las batucadas del departamento, nosotros juntábamos unos pesos, hacíamos colectas, y les llevábamos cosas a los que nos acompañaban, me acuerdo que se juntaban en el Parque de Nueva Helvecia, en el arroyo”.
Según nos dicen eran más de 150 las personas que formaban la barra que más cantaba, aunque eran muchísimas más las que se movían de cancha en cancha, sin importar la distancia, porque siempre había alguien que tenía una camioneta o un camión. Lo importante era estar, no importaba en que había que viajar porque la hinchada tenía que estar.
Fabiano nos dice que “la gente estaba horas esperando el partido, no importaban los resultados” y al respecto Jorge recuerda que el 91 fue “muy especial” porque “pasabas al mediodía por la cancha de Nacional y ya había gente con su silla, ellos llegaron al punto de agotar todas las remeras de color rojo que habían en la ciudad”.
Con emoción y lágrimas en los ojos, tomándose alguna pausa necesaria, el “Canario” nos cuenta y recuerda que “llegar a la cancha desde la Escuela de Lechería y verla llena, que nos esperaban desde hacía 3 o 4 horas, que no nos dejaban bajarnos, nos abrazaban nuestros amigos, me genera mucha emoción”.
La selección del 91 “tenía un plus especial porque la gente corría con vos, logramos grandes cosas como golear en la final del Litoral (a Artigas 6 a 0), en la del Interior (a Lavalleja 6 a 0) y cuando nos tocó perder nunca nos reprocharon nada, incluso después de perder la final en Florida la gente nos tocaba bocina en el camino, venían locos de la vida y eso hace que sea un agradecido porque las copas y las medallas se pierden, quedan los recuerdos”.

BAÑO Y PERFUME
Precisaríamos hacer una edición especial de varias páginas para poder transcribir la cantidad de historias y anécdotas que nos contaron el “Canario” y Fabiano durante las horas que pudimos charlar, pero, entre ellas, nos quedamos con una particular y distinta para esa época.
Fabiano, el sanducero más coloniense de la historia, entendía que “el partido era una fiesta, entonces cuando yo llegaba al vestuario antes de jugar me bañaba, me perfumaba, porque me preparaba para la fiesta”.
Además asegura que “no podía entrar con las medias mal, con la camiseta afuera, no podía tener nada mal, me iba a la peluquería el día antes y me recortaba el pelo”.
El mítico Fabiano entendía que si la gente gastaba dinero para ver un espectáculo, él tenía que estar vestido como correspondía.
Y vaya que nos hizo disfrutar.

El goleador coloniense afirma que la delantera que hizo con el “Canario” Colmán y “Maguila” De Olivera fue llamada el “trío mortal”. Pero además ese equipo se sustentó en un aguerrido mediocampo en el que estaba, entre otros, Daniel “Tomera” Méndez”, una defensa joven y un arquero de 19 años que, según sus palabras, eran “grandes de mente”.

EL AGUERRIDO CAMPEONATO DEL LITORAL
Siempre que hemos tenido la posibilidad de charlar con jugadores que defendieron los combinados colonienses en las épocas de los 80 o 90, concuerdan que los campeonatos del Litoral eran los más duros y difíciles.
Colonia, de la mano del gran Héctor Fratelli, un técnico rotundamente ganador, consiguió quedarse con el título del año 91 luego de golear en la cancha del “tricolor” a Artigas por 6 a 0.
Sobre eso Fabaino Pereyra asegura, “ganar el Campeonato del Litoral era como ganar el nacional porque casi siempre el campeón del Litoral definía el interior” y agrega que “teníamos un técnico muy inteligente, muy inteligente, que estaba en todos los detalles y nosotros a veces le tomábamos el pelo porque me dormía en las charlas” asegura entre risas, esas que no faltaron durante toda la entrevista.
Recuerda además su primer contacto con Fratelli como entrenador, que fue en un partido amistoso contra Bella Vista. Antes del encuentro el técnico armó el equipo y determinó quiénes eran los jugadores que debían encargarse de las pelotas paradas. Fue dando detalles hasta que llegó a los tiros de esquina que debían ser ejecutados por Fabiano Pereyra, que llegaba al combinado coloniense luego de consagrarse campeón y goleador del Campeonato Departamental de Selecciones.
Los demás jugadores, conociendo las enormes virtudes de Fabiano de cara al arco rival, se vieron sorprendidos ante la determinación del técnico hasta que, un valiente, se animó a hablar y dijo “Héctor no será mejor que mandemos a otro a patear, porque capaz que Fabiano hace algún gol”.
El goleador coloniense afirma que la delantera que hizo con el “Canario” Colmán y “Maguila” De Olivera fue llamada el “trío mortal”. Pero además ese equipo se sustentó en un aguerrido mediocampo en el que estaba, entre otros, Daniel “Tomera” Méndez”, una defensa joven y un arquero de 19 años que, según sus palabras, eran “grandes de mente”.
Sobre el plantel Jorge nos dice que “terminamos siendo un cuadro infalible, perdimos el Campeonato del Interior con Lavalleja pero nosotros sabíamos que no perdíamos en Colonia” y afirma, sin dudar, que “me siento muy contento de haber podido participar de eso porque ahora pienso que va a ser muy difícil que se repita algo igual a lo que vivimos ese año”.

RECUERDOS IMBORRABLES
“Cuando dejé de jugar al fútbol quemé todas las fotos, los recortes” nos dijo Fabiano y nos sorprendió, luego agregó que “ahora con internet y demás he podido recuperar muchas cosas”.
Sobre la selección del 91 nos dice que “me queda en el recuerdo la tristeza de la gente, eso me quedó grabado para toda la vida, esa final”.
Tiene bien claro que “en la final cometimos errores y perdimos 2 a 0, ellos acertaron, tuvimos las posibilidades y las erramos pero son cosas que pueden suceder”. Es un agradecido porque la gente “me aceptó y sigo acá, 30 años después, es lo más lindo, tengo miles de amigos y en esa época hasta llegaron a decir que si me tiraba a intendente de Colonia ganaba” nos dice entre risas.
Jorge dice que “tuvimos la suerte, la dicha de estar ese año, porque si en la primera fase quedábamos afuera no había anécdotas de Fabiano, no había Canario, incluso capaz que no hacíamos esta nota de ahora con ustedes”.
“Yo no era totalmente responsable afuera de la cancha, pero lo era dentro de ella” nos dice Fabiano y además asegura que “yo era una persona que igual sabía lo que estaba mal pero lo hacía, son cosas que en el fútbol ahora no se pueden hacer”.
Sobre el mismo tema surge, como durante toda la charla, una anécdota del viaje a Artigas, para jugar la final.
“Cuando fuimos a jugar allá me tuvieron que buscar, me esperaron como una hora porque no llegaba nunca y esas son irresponsabilidades, me había ido el jueves de la práctica y el viernes no había llegado, cuando aparecí no tenía ni los zapatos de fútbol”.

MUCHAS, MUCHAS HISTORIAS
Como mencionamos anteriormente, la cantidad de anécdotas e historias que nos contaron Jorge y Fabiano fueron cada una mejor que la otra.
Desde un compañero al que le pusieron sal en el helado hasta, el mismo, que preguntó una vez mirando de una orilla a la otra del Río Negro, si del otro lado era Argentina o Uruguay.
También nos contaron que siempre que el ómnibus de la selección llegaba a un departamento lo hacía tocando bocina porque había llegado el “Expreso rojo”.
Entre todas las historias, la anécdota estelar, la que desató más risas entre todos los que estábamos en el lugar de la entrevista, fue sin dudas la que se vivió en Paysandú, cuando Colonia se quedó en un “coso de los curas” según nos contó Fabiano.
En determinado momento el técnico Fratelli está realizando la charla técnica y Fernando “Carela” Constela, el rey de las bromas, según nos dicen, apareció en el lugar vestido de monje, con capucha, todo de marrón.
Al mantener su cabeza para abajo el entrenador no sabía si se trataba de un habitante del lugar o de un espía, alguien que quería ver que se hablaba dentro del seno de la selección coloniense.
Lo más gracioso del caso es que el técnico era, por supuesto, el único que no se daba cuenta de que Constela era el hombre disfrazado, hasta que las risas no se hicieron esperar.

Fabiano Pereyra y Jorge “Canario” Colmán
junto a Ronald Manzolido, luciendo la “Roja” de 1991.

COLONIA EN EL CORAZÓN
La selección de Colonia fue “lo máximo que me pasó en mi vida futbolística” dice Fabiano y agrega que “soy hincha de la roja esté en el lugar que esté, no soy tan hincha de Paysandú, es así, tengo el corazón rojo, quiero a la selección roja, es lo máximo en el fútbol que me pasó a mí y así lo será para siempre”.
Para el “Canario” Colonia “es una de las mejores cosas que me pasó, porque cuando yo jugaba con la selección era hincha, lo vivía, defender a la selección era increíble”.
Fabiano y el “Canario” dejaron todo por la selección de Colonia, nos regalaron grandes alegrías, nos hicieron gritar muchos goles y se metieron bien adentro del corazón de todos los colonienses, para siempre.

Por Sebastian Duré.

  • Informe publicado en la edición papel de HELVECIA, del pasado viernes 9 de octubre.

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