“En mi país, qué tristeza, la pobreza y el rencor.” “Dice mi padre que ya no llegará otro tiempo.”
El máximo cultor de las letras y el canto, alma popular. Luego de sufrir años de exilio volvió al suelo querido. Fue recibido como nadie, es que nadie como él sentía e interpretaba la razón y el sentimiento de su gente. El año 84 y un mar de corazones orientales le dieron su emocionada bienvenida. El hijo pródigo, pájaro errante, regresaba al seno de su familia colectiva, sencilla, humilde, luchadora, soñadora, combativa por un mundo mejor.
Nació un 10 de marzo de 1936 y un infausto 17 de enero de 1989 se subió al escenario del infinito para seguir cantando eternamente. El hombre, voz aguda, firme, profunda, trajeado de negro, peinado a la gomina. Fraseando su sentir hondo.

Lo recordamos, vale.

HAGO FALTA
“Hago falta… yo siento que la vida se agita nerviosa si no comparezco, si no estoy… Siento que hay un sitio para mí en la fila, que se ve ese vacío, que hay una respiración que falta, que defraudo una espera. Siento la tristeza o la ira inexpresiva del compañero, el amor del que me aguarda lastimado… falta mi cara en la gráfica del Pueblo, mi voz en la consigna, en el canto, en la pasión de andar, mis piernas en la marcha, mis zapatos hollando el polvo, los ojos míos en la contemplación del mañana… mis manos en la bandera, en el martillo, en la guitarra, mi lengua en el idioma de todos, el gesto de mi cara en la honda preocupación de mis hermanos.” Alfredo Zitarrosa.

Tu ausencia física y la de tantos, nos sigue acompañando en el espíritu y la consciencia entregada, estimulando nuestra lucha diaria.

UNA ANÉCDOTA
Le encantaba jugar al truco, boliche, amigos, vida. Alfredo les pedía a sus contrincantes que al cantar Flor lo hicieran en forma verseada.
“Ayer el patrón me pidió que cantara, yo no pude, pero igual tengo Flor.” Cuando vino la mano del buen juego le tocó a Zitarrosa, “en el campo las estrellas…” y se hizo silencio, la rima no salió. “¡Pero tengo flor igual!” Dijo. Las risas de los demás llovieron. Lindos momentos.

LO SABÍA
En 1960, a propuesta del dirigente de Peñarol (Uruguay) W. Cataldi, la entonces Confederación Sudamericana de Fútbol, hoy CONMEBOL, organizó el torneo de clubes campeones de América, luego Libertadores. La primera edición en dicho año la logró el aurinegro uruguayo. Venció en las finales, ida y vuelta a Olimpia, campeón paraguayo, 1 a 0 en Montevideo y empate a 1 en P. Sajonia, naranjas de por medio, de Asunción, Paraguay. El equipo base ganador, Maidana, W. Martínez, Salvador, S. Pino, N. Goncalvez y W. Aguerre, Cubilla, Linazza, Hohberg, Spencer y C. Borges. Actuaron también el helvético ido en el 55, Oscar “Cachi” Leicht, J. Crecio, R. Matosas, Pedra, Grieco, D.T R. Scarone.
Comenzó a disputarse en acuerdo con Europa el trofeo Intercontinental, campeón europeo y americano. En dicha inaugural competencia, local y visitante, el título fue para el estupendo Real Madrid de Di Stefano, Puskas, entre otros. 0 – 0 en el Centenario, 5 – 0 en Chamartín, hoy Bernabéu.

EL AÑO SIGUIENTE
En 1961 Peñarol repitió el plato 1 – 0 ante el Palmeiras de Brasil en Uruguay, empate a 1 en San Pablo. El elenco mirasol, Maidana, W. Martínez Cano, Edgardo Gonzalez (Colonia), R. Matosas y Aguerre, Cubilla, Sasía, R. Ángel Cabrera y Joya. Alternaron Goncalvez, Ledesma, S. Pino, Cottiga, D.T R. Scarone.
En la confrontación ante Benfica de Portugal, Peñarol alcanzó el título mundial, primer trofeo histórico de esa índole.

EN LA REGIÓN
En la década de los 60, la Liga Helvética de Fútbol, divisional B, llegó a contar con 14 equipos competitivos. Elencos regionales de ascendencia rural, La Católica, Boca, Rampla Jrs., Ruralista, Zapicán, Unión de Cufré, Cerros Negros, Universal de Concordia, Nuevos Horizontes, Maracaná, Racing, Platense, Uruguayo, S. Scavino de E. Paullier.

Interesantes y apasionados certámenes. Otro tiempo.

EL CANDOMBE DE DUELO
Se tomó la nube con 73 años un carnavalero, raíz popular, emblemático. Falleció Waldemar “Cachila” Silva, una leyenda del candombe oriental.
El conventillo “Medio Mundo”, su lugar de nacimiento y del vivir. Con 11 años el candombe se le metió en el corazón, adentro, por siempre. “Morenada”, acompañando a su fallecido hermano, “Cuareim 1080” desde el ’99, dirección de un lugar que debió ser patrimonio histórico y no derrumbado como fue. El barrio Sur y Palermo, el “tum-tum- chas-chas” lo despiden para que se vuelva recuerdo imborrable.

Hasta Siempre.

por José Ramos – jose_esteban_ramos_g@hotmail.com

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