¿Sabías que en nuestro país, la Ley N° 19.580 (Ley de violencia hacia las mujeres basada en género) definió el acoso sexual callejero?

El artículo 6, lit. k describe al acoso sexual callejero como: “Todo acto de naturaleza o connotación sexual ejercida en los espacios públicos por una persona en contra de una mujer sin su consentimiento, generando malestar, intimidación, hostilidad, degradación y humillación.”

Cabe tener en cuenta que la ley no contiene una sanción para el caso del acoso sexual callejero; muchas veces el Derecho corre de atrás las problemáticas sociales, pero sin dudas es un avance, al contemplar al acoso sexual callejero como violencia.

Un trabajo de Medina y Zapana plantea los tipos de acoso sexual callejero:

  • Acoso expresivo: pueden ser miradas, silbidos, gestos, etc.,
  • Acoso verbal: son los conocidos “piropos”, asumidos como válidos y romantizados, cuando en realidad pueden suponer algo incómodo,
  • Acoso físico: cuando un hombre, de forma intencional, toca el cuerpo de una mujer sin su consentimiento en un lugar público,
  • Persecución: pueden darse situaciones de insistencia, en las que la mujer es perseguida durante un trayecto por el acosador,
  • Exhibicionismo: consiste en la exhibición de los genitales (generalmente masculinos) frente a mujeres desconocidas en la calle o transporte público, por ejemplo.

Las mujeres, muchas veces, terminan limitando su propia libertad a causa de este fenómeno: es común entre las mujeres, acompañarse la una a la otra para ir a algún lugar en la noche, tomar un taxi en lugar de ir caminando a algún lugar, no vestir de cierta manera, optar por otros recorridos más “iluminados”, etc. Estas conductas se realizan, muchas veces, desde la adolescencia, cuando se empieza a salir, y son vistas como estrategias para evitar el acoso sexual callejero, u otras situaciones más graves.

Es importante poner sobre la mesa este tema, que muchas veces queda invisibilizado, y las mujeres frecuentemente lo normalizan y hasta lo asumen con resignación, porque “siempre pasó”. Pero debemos reflexionar sobre el tema: ¿cómo pensás que se siente tu hermana, tu madre, tu sobrina, etc., cuando la acosan sexualmente en la calle? ¿Pensás que la pasa bien, que le gusta?

Es tiempo de reaprender nuevas formas de relacionarnos.

Dra. María Emilia Hernández Leal
Tel: 099 014 799

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