El tema de la legítima defensa siempre genera controversias, y dudas en los ciudadanos.

¿Puedo matar al ladrón que entra a mi casa a robar? Para poder darle muerte, ¿debe estar dentro de mi dormitorio? ¿Puedo matar con un arma de fuego al que intenta robarme con una navaja?

En primer lugar, la legítima defensa es una causa de justificación, lo que quiere decir que no se comete un delito. Supone que quien actúa en legítima defensa, no realiza una conducta anti-jurídica.

La LUC modificó el artículo del Código Penal referido a la legítima defensa, introduciendo además ciertas presunciones, en las que no nos vamos a detener en esta oportunidad. Nos centraremos en los elementos de la legítima defensa.

La norma actual dispone que “se halla exento de responsabilidad, el que obra en defensa de su persona o derechos, o de la persona o derechos de otro, siempre que concurran las circunstancias siguientes:

a) Agresión ilegítima.

b) Necesidad racional del medio empleado para repelerla o impedir el daño. El medio se considerará racional cuando resulte ser una respuesta suficiente y adecuada a fin de conjurar el peligro derivado a la agresión sufrida. Cuando la defensa deba ser ejercida respecto de cualquier derecho de contenido patrimonial, la racionalidad deberá ser apreciada con prescindencia de que no haya existido o ya hubiera cesado una agresión física a la persona que se defiende.

c) Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.”

¿Qué es una “agresión ilegítima?” Es la conducta que supone un peligro inminente y actual, que amenaza o pone en peligro la vida, la integridad física u otros bienes de la persona atacada. Cabe aclarar que no tiene por qué darse efectivamente la agresión; puede ser tentativa.

¿Qué es la “necesidad racional del medio empleado”? En este punto es donde la LUC realizó los cambios más trascendentales. Antes, la norma sólo expresaba: “Necesidad racional del medio empleado para repelerla o impedir el daño”. La LUC agregó todo lo que está después. Al agregarse que “el medio se considerará racional cuando resulte ser una respuesta suficiente y adecuada”, se puede interpretar que cualquier medio eficaz es válido aunque resulte excesivo. A su vez, cuando refiere a los derechos de contenido patrimonial (es decir, la propiedad) establece que la racionalidad deberá ser apreciada prescindiendo de que no haya existido o ya se hubiera detenido la agresión física a la persona que se defiende. Esto quiere decir que se habilita la legítima defensa aunque la agresión física haya cesado. Anteriormente, la legítima defensa cesaba cuando ya se había logrado repeler la agresión (por ejemplo, si logré evitar el robo, no podía seguir golpeando al ladrón)

Por otro lado, esta modificación supone una prevalencia del derecho a la propiedad sobre el derecho a la vida o a la integridad física, porque habilita la legítima defensa cuando se ve vulnerada la propiedad, aunque se haya detenido la agresión física.

Cabe tener en cuenta que hay que analizar el caso concreto. Algunos elementos que debemos estudiar ante un caso, son:

• La gravedad del acometimiento: si me dan un golpe de puño, no es razonable que me defienda con un arma de fuego

• La entidad del bien atacado: si se atacó la vida, la libertad, la propiedad, etc.

• Las condiciones en que se hallaba el agredido al ser atacado, los medios de que dispone el agredido: ver si cuento sólo con un arma de fuego o si cuento con otros elementos no letales, si el caso lo amerita

• El modo del ataque: de noche o de día, de frente o por la espalda

• La actualidad de la agresión: la agresión debe ser actual o inminente; no es legítima defensa cuando me defiendo de un robo que ocurrió hace dos semanas

¿Qué es la “falta de provocación suficiente”? Implica que el que se defiende de una agresión, no debe haberla provocado o generado. Si provocó la agresión, no significa que deba dejarse matar, pero no será legítima defensa.

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