El 19 de junio de 1940 la Comisión Investigadora de Actividades Antinacionales (Ley # 10.214) del parlamento uruguayo declaró públicamente que efectivamente tenía pruebas sobre un complot alemán para invadir a Uruguay. El reporte y subsecuentes investigaciones fueron escondidas en Uruguay a través de las décadas, afortunadamente el caso fue publicado en numerosos diarios internacionales en 1940.

No se sabe cómo la información llegó a las manos del presidente Roosevelt, se cree que fue a través del embajador argentino en Estados Unidos. El complot para invadir a Uruguay fue descubierto el 29 de mayo, dos días después Roosevelt dio la orden de enviar al crucero USS Quincy y dos destructores de más de 10 toneladas cada uno (el USS Wichita y USS O’Brien) a las costas del Río de la Plata. El gobierno uruguayo declaró no haber participado en el reporte al gobierno norteamericano, pero se mostró muy agradecido y no informó al público sobre el complot nazi hasta que el escuadrón del Atlántico Sur llegara a Montevideo. Al mismo tiempo Roosevelt envió a Argentina el USS O’Brien. Además, se comentó en Buenos Aires que el gobierno argentino envió 10 mil hombres a Concordia en Entre Ríos para ayudar al gobierno uruguayo en caso de ser invadido por Alemania.

¿Por qué invadir a Uruguay?
Alemania tenía interés en crear colonias en Sudamérica ya desde la época del Kaiser alemán en el siglo XIX. No cabe duda qué Uruguay tenía importancia estratégica porque podía controlar los barcos mercantiles que pasaban por el Río de la Plata y porque tenía un ejercito limitado. Pero esos no fueron los motivos principales de hacer de Uruguay el centro comercial. La elección de Uruguay fue basada en principios racistas debido a que era el país sudamericano con el porcentaje más bajos de aborígenes en su población.

Orden de los castillos del Nacional Socialismo
Las logias de la orden de las camisas pardas era una organización secreta que funcionaba en 3 castillos de ciudades alemanas (Ordensburg Krôssinsee, Ordensburg Sonthofen y Ordensburg Volgelsang). Cada uno era considerado una logia Masónica. Ellos tenían asignado trabajos especiales para Hitler en el extranjero, uno de ellos era la invasión de Uruguay. Solamente se conocen 5 individuos que sabían sobre el plan de invadir a Uruguay, todos ellos fueron miembros exclusivos del Consejo Supremo Nazi en Alemania, Julius Dalldorf el jefe del NSDAP (Partido Nazi) en Uruguay no fue parte de la orden de los castillos. La cede principal para dominar a todo Sudamérica estaba en Uruguay, los miembros del Consejo Supremo se escondieron en Montevideo y otras localidades del país, como Salto, Paysandú, Nueva Helvecia y Rincón del Bonete.

Los verdaderos líderes de la Orden de los castillos del Nacional Socialismo fueron: 1. Arnulf Führmann, miembro de la Gestapo. Escondido en Salto como el esposo de la dueña de una casa fotográfica. Führmann no solamente era el director de operaciones antisemitas, sino que también fue el director de toda operación armada que se dirigiese en Sudamérica. Su mayor responsabilidad era que Uruguay pasara a ser una colonia agrícola alemana. Fue en su casa de Salto que se descubrieron los planes para dar el golpe militar. 2. Rudolf Meissner, teniente coronel de las Fuerzas Armadas alemanas y miembro de la Gestapo, quién cooperó con Fühmann en Argentina, Paraguay y Uruguay. Meissner era un espía adentro del partido, delataba en Alemania quienes no eran fieles al Führer. 3. Otto Klein, director de espionaje y penetración en la economía e industrias de Sudamérica. Desde Montevideo Klein trataba de convencer a las industrias e ingenieros uruguayas colaborar solamente con Alemania. 4. Julius Holzer. Director de las Tropas de Asalto de todo Sudamérica. Viajó a Alemania para ser entrenado y para convertirse en miembro de la Orden Nacional Socialista. 5. Rudolf Paetz (Pätz), haciéndose pasar como simple maestro de escuela, dirigió la penetración de propaganda nazi en las escuelas, en Uruguay y países linderos como Argentina y Brasil.

No debe ignorarse la colaboración de marineros y oficiales del buque de guerra alemán “Admiral Graf Spee” con el Partido Nazi en Uruguay y Argentina. Las autoridades argentinas arrestaron en 1940 varios de los marineros del Graf Spee que no estaban en los pueblos que fueron asignados. En Uruguay arrestaron en Mercedes a Ernst Klette, un marinero de 29 años que viajaba en un coche matriculado en Paysandú con 2 líderes nazis. En una libreta de Paetz se descubrió que marineros del Graf Spee se reunieron con miembros del Partido Nazi en Uruguay en febrero de 1940. Si la invasión se hubiese llevado a cabo, los alemanes necesitaban marineros fieles al régimen nazi para patrullar las aguas territoriales uruguayas.

Organización extranjera de Alemania
Alemania estaba dividida en 2 partes, el Distrito Alemán y el Distrito Extranjero. A su vez el Distrito Extranjero estaba subdividido en 3 partes: 1. Organización Política, la que incluía el comité de economía e industrias dirigido por Klein, el comité de educación y propaganda dirigido por Paetz, la organización de células y puntos de apoyo, y la Juventud Hitleriana (niñas y varones mayores de 10 años). 2. Las Tropas de Asalto dirigidas por Julius Holzer cuando vuelve después de su entrenamiento en Alemania. 3. Deportes Alemanes, una organización que usaba los miembros de la Juventud Hitleriana para entrenarlos militarmente. Las actividades incluían el uso de planeadores, paracaídas y practicas de tiro en Montevideo y en el Tiro Suizo. El allanamiento por las autoridades de las casas de colaboradores nazis se hicieron en Nueva Helvecia en junio de 1940.
En plena investigación de la Comisión Investigadora de Actividades Antinacionales se creó un conflicto donde varios miembros querían hacer publico todas las evidencias sobre las actividades nazis en el país, lo que fue opuesto por la cámara. La cámara votó seguir investigando en secreto y prevenir que los detalles llegaran al público. En 1940 el presidente fue Alfredo Baldomir, pero muchos de los miembros del Parlamento habían apoyado al presidente anterior, Gabriel Terra, un presidente que favoreció al movimiento nazi en Uruguay. Quizás esta sea la razón por la cual ha sido tan difícil encontrar los 2 mil documentos que entregó Hugo Fernández Artucio cuando presentó su denuncia al Juez Letrado de Primer Turno Doctor Hamlet Reyes en Montevideo en mayo de 1940.

Parte de la información fue obtenida de un artículo publicado en el “New York Times” el 19 de junio de 1940.

Marice Ettlin Caro – marice.caro@gmail.com

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