Gracias al trabajo incansable de un grupo de vecinos, denominados “Amigos del Molino”, del Municipio de Nueva Helvecia y de la Dirección de Turismo de Colonia, el Molino Quemado se ha convertido en centro turístico de referencia para Nueva Helvecia y la región. En sus comienzos allí funcionó un peaje, siendo la conexión y paso entre Colonia y Montevideo; hoy, gracias a este nuevo empuje vuelve a ser un nexo, en este caso turístico y cultural con todo el país. El Molino vuelve a tener vida, con visitantes de todos los rincones del país.

La tragedia
Muchas son las hipótesis que se manejan de la tragedia, pero ninguna se ha podido confirmar totalmente con el transcurso del tiempo. Un referente de la literatura regional, el Profesor Omar Moreira, dedicó años de su vida para investigar los hechos que dejó plasmado en un libro.
Desde la historia del mal llamado crimen pasional que cuenta que la mujer del molinero lo engañaba, la mató -aquí también hay varias versiones que dicen que la tiró al agua o la mató antes- y después prendió fuego el molino y se suicidó, o la que dice que al molino le estaba yendo mal y lo incendiaron para cobrar un seguro, o el mito de que la gente que pasaba por allí enojada porque se cobraba una especie de peaje como represalia decidió incendiarlo o simplemente quienes piensan que lo que sucedió fue un trágico accidente. Nadie a ciencia cierta puede confirmar ninguna de las historias completamente, pero cada una de ellas agigantan el mito y acercan a investigadores y curiosos o simplemente a visitantes que desean pasar un día al aire libre en tiempos de pandemia.

Monumento Histórico Nacional
La resolución 989/976 de setiembre de 1976 declara como Monumento Histórico Nacional a “Ruinas del “Molino Quemado” a orillas del río Rosario y Parque Indígena circundante, en el área de 8 (ocho) hectáreas circundantes a las construcciones, Padrón Nº 9.997 (rural), zona de Nueva Helvecia, Tercera y Décima Secciones Judiciales”.

Los amigos del Molino
En el olvido durante varios años, este último tiempo ha tenido un auge para el turismo interno, potenciado por la pandemia. Primero fue el vecino César Montelongo quien revivió la leyenda del Molino Quemado y desde hace un par de años varios vecinos conocidos de la zona vienen realizando mejoras en el predio, con el apoyo del Municipio de Nueva Helvecia y posteriormente de la dirección de Turismo de la Intendencia de Colonia en la persona de su Director, el Sr. Roque Baudean.
Ronald Manzolido, uno de los colaboradores, destaca la participación de “Rolf Räber, Eduardo Vergara y Martín Wolhwend junto con su familia, que han sido fundamentales para lograr reactivar la actividad en la zona. También destacar a Miguel Cabrera y Eduardo Bertinat en lo que se refiere a la plantación de árboles en el “Paso de la Tranquera””
Rolf Räber nos comenta que “me involucré con el molino un día que me visitaron integrantes del Movimiento Nuevas Generaciones que estaban detrás de un molinete para la entrada, como yo tenía el molinete que había sacado del Parque Retiro cuando se hizo el acceso, lo puse a disposición. Ahora arriba del molinete hay un cartel que dice “Molino Quemado” que se lo había tallado para Montelongo que volví a adaptar. Soy una persona que cuando tiran una idea que la veo que es positiva y que puedo ayudar y que no hay que hacer gran inversión la apoyo con mucho gusto.”

Mejoras
Hace poco tiempo se inauguró un nuevo acceso al lugar y cartelería tanto en la entrada como en los lugares que hacen a la historia del lugar, para que el turista conozca al pormenor los detalles del valor cultural del monumento y aledaños. Con respecto al futuro comentan que “estamos trabajando en el tema del avistamiento de aves, poner fotos y los nombres de las mismas, mejorar los carteles indicadores del Camino de los Colonos y tenemos en mente tratar de recrear el “Paso de la Tranquera”, que desde mitad de siglo 18 fue el lugar más importante que tuvo la zona, el camino real, para ir de Montevideo a Colonia había que pasar por ahí. Con el tiempo se inundó de malezas y lo pudimos limpiar. Trataremos de facilitar la entrada al puente ferrioviario para que la gente tenga un acceso más rápido y ágil”.

145 años
En conmemoración de un nuevo aniversario de la apertura del Molino, que fue el 15 de mayo de 1876, Los Amigos del Molino decidieron instalar un par de bancos de madera sobre el barranco donde abajo corren las aguas del río Rosario. “Hay dos bancos y tal vez va a haber un tercero, el primero que es un tronco de eucalipto que le grabé “Los amigos del molino” fue diseño y armado mío y en la colocación hubo mucha gente que colaboró. El otro banco lo hizo Martín Wolhwend con los hijos, siempre hay alguien que está involucrándose y haciendo algo, son cosas que surgen sin ningún interés económico.”, comenta Rolf Räber.

Visitas
“No tenemos registro de la cantidad de gente que lo ha visitado, pero es extraordinario, en la semana de turismo de este año pasaron por el molino más de 3.500 personas, pero hay visitantes todos los días. Se están limpiando los caminos de acceso aparte de la zona del molino, sacamos botellas, plásticos, un trabajo en conjunto para que todo esté bien.”, comentan los amigos del molino.
Recalcan que “los comentarios son siempre muy positivos, a decir de César Montelongo es un lugar mágico, a nosotros nos gusta decir que es natural, la gente viene y nota la paz, es un lugar muy bonito, por suerte está muy limpio y al verse limpio la gente hace lo mismo. Lo que ha ayudado mucho son los programas de viaje y las visitas de algunos promotores turísticos como Néstor Gandulia conocido por el cuentaleyenda. No tenemos duda que la gente busca la naturaleza, a veces hasta tenemos temor de cuánta gente viene, pero por suerte hay 32 hectáreas para andar libremente. Seguramente luego de la pandemia siga viniendo la gente porque es un lugar que merece ser visitado por la atracción que tiene desde el punto de vista histórico y de la leyenda.”

Paso de la Tranquera
No solo dentro del predio del “Molino Quemado” se realizan obras y reconocimientos por el bien del espacio, a metros del predio, en el antiguo “Paso de la Tranquera”, dos amigos, Miguel Cabrera Arriaga y Eduardo Bertinat Allío decidieron dejar su huella. Al respecto, Cabrera comenta que ”con el amigo Eduardo Bertinat Allío, nacido en el lugar y que ama al viejo “Paso de la Tranquera” y como ferviente defensor de los árboles nativos, se decidió, en un primer tiempo junto a integrantes de Gamacs, plantar veintidós árboles. Con el tiempo y con gran entusiasmo junto con su señora y quienes podemos darle una mano han seguido protegiendo y aumentando esas plantitas, que gracias a sus cuidados y la constancia en el caso, ya comienzan a hacer notar su presencia”.

Donación del terreno
Cabrera acota que se debería hacer justicia con quien realizó la donación del terreno para la construcción del “Paso de la Tranquera”; “falta algo para que se haga justicia algún día con el lugar, y es que sea nominado por las autoridades departamentales con el nombre de quién permitió con su aporte, no sólo en idea, sino también monetariamente donando el terreno donde en el año 1926 se construyó el “Puente de la Tranquera”, hecho que lo confirma la resolución número 621 de dicho cuerpo departamental, esa persona fue Ernesto Wolhwend”.

Familia Wolhwend
Afincados desde los comienzos de la colonia a metros del Molino Quemado y del Paso de la Tranquera, la familia Wolhwend es referente de la zona. Hoy, varias generaciones después, mantienen el amor por esa tierra y también trabajan en el mantenimiento de los accesos del lugar histórico. Criado entre las historias y mitos del molino, Martín, bisnieto de aquellos primeros pobladores nos cuenta que: “he vivido aquí toda mi vida, tengo 39 años y desde que yo me acuerdo se le había dado muy poca trascendencia al lugar, cuando era muy chico se hacían las fiestas de algún club, pero poca cosa más. En estos últimos meses ha sido algo que ha ido en crecimiento exponencialmente. Somos varios vecinos que trabajamos, hay distintos tipos de colaboradores, en nuestro caso estamos tratando de cuidar, preservar, podar los árboles para que puedan entrar, limpiar el puente peaje por ejemplo que estaba lleno de malezas para que la gente pueda disfrutar. Es muy bueno porque ahora con la pandemia ha llegado mucha gente, pero no ha habido aglomeraciones porque es un lugar muy amplio y la gente busca eso, la paz y la tranquilidad del lugar”.
Consultado sobre las leyendas y mitos del lugar nos comenta: “todo puede ser, de mi parte no descarto nada, hay mucha energía e historia en el lugar, cosas lindas y no tan lindas. Yo veo que hay que respetarlo porque mucho de los mitos pueden ser verdad.”
“Como estaba antes era ver una tapera y hoy en día viene cobrando vida, estaba olvidado, mucha gente comenta, los programas en los medios de comunicación se han hecho eco y eso es muy importante, está dando muchos frutos el trabajo de mucha gente, cuando hay empeño, esfuerzo, no es de asombrarse de los cambios y mejoras, todo para bien, vas un domingo y está lleno de vehículos o gente a pie o en bicicleta que vienen a recorrer. Se ha trabajado mucho en el tema de cartelería de las aves, se empezó a trabajar con el Director de Turismo que nos ha dado mucho apoyo, también se van a cambiar los carteles en Camino de los Colonos, nosotros trabajamos todo a pulmón.”, concluye Wolhwend.

Fotos: Elisa Galván. – Publicado en la edición papel de HELVECIA del pasado viernes 21 de mayo.

1 COMENTARIO

  1. A mí me gustaría poder ayudar a los vecinos a reflotar un lugar único como lo es sin dudas el famoso Molino Quemado de Nueva Helvécia. Ciudad que amo porque mis abuelos maternos nacieron ahí.
    Si alguien me dice cómo puedo ayudar, bien de bien, además soy estudiante de Guía de turismo, y no es por ir a trabajar (en vuestro caso lo haría sin cobrar nada más que con la experiencia).

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