La semana pasada, se dio a conocer que dos colegios privados de Montevideo despidieron a dos maestras por subir a las redes contenido “impropio”.

Una de las maestras tenía TikTok y subía fotos bailando y haciendo chistes sobre la soltería y su vida sexual. La otra maestra, compartía en Instagram fotos de su vida privada, con amigas y en la playa. Además, publicaciones con mensajes político-partidarios y feministas.

Estos casos volvieron a poner sobre la mesa la discusión del límite entre la vida privada y la vida profesional, que afecta a todo trabajador.

Por un lado, Sintep (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Privada) entiende que las publicaciones de ambas maestras se realizaron fuera del ámbito de trabajo, en su tiempo libre y como parte del derecho a la privacidad e intimidad que tiene toda persona. El sindicato sostiene que la decisión de los colegios de despedir a las maestras, fue discriminatoria y autoritaria.

Por otro lado, el consejero de la ANEP, Juan Gabito, sostuvo que la docencia es “un estilo de vida”, por lo que los maestros y docentes deberían “cuidar” lo que comparten en redes sociales.

En este sentido, desde Sintep plantean que es contradictorio hablar de “un estilo de vida”, como algo que está impuesto en el caso de los maestros y docentes, en una sociedad que defiende las libertades públicas.

Por otra parte, José Olivera (Secretario General de FENAPES) planteó la diferencia entre lo que es ilegal, porque configura un delito, y lo que es parte del derecho a la libertad de expresión. Afirmó que “si yo envío material pornográfico, voy a ser sancionado. Ahora, las opiniones, posiciones en torno a temas y publicaciones, no se pueden coartar”.

Podemos afirmar que es cada vez más común encontrar en las relaciones laborales, conflictos generados por el choque entre los poderes empresariales (los poderes de dirección, control y disciplinario) y los derechos fundamentales del trabajador (por ejemplo, la vida privada y la intimidad).

¿Qué dice la normativa uruguaya respecto a esto? En realidad, no hay ninguna ley que establezca cuál debe ser la conducta de los trabajadores fuera del ámbito laboral. Lo que sí encontramos es que a veces, en los contratos de trabajo, se establece una cláusula que ordena al trabajador a no actuar de manera que afecte a la empresa, pero es un tema de interpretación; ¿cómo se prueba que tal conducta del trabajador afectó a la empresa? Hay veces que es claro, pero otras veces no lo es tanto. 

Este caso plantea varios aspectos a resolver: 1) cuál es el límite entre la vida privada y la vida profesional de un trabajador, 2) si un despido por subir ciertos contenidos a las redes sociales puede considerarse abusivo, y 3) la responsabilidad y el control que deben ejercer los padres del uso de las redes sociales, dado que la mayoría establece una edad mínima para poder ingresar (en general, 13 años).

Dra. María Emilia Hernández Leal
099 014 799

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