La empresa Katoen Natie, propietaria del 80% de la Terminal Cuenca del Plata, anunció que dentro del plan de obra que viene desarrollando en el puerto, se encuentra incluida la instalación de molinos de viento en Puntas de Sayago que autoabastecerán la terminal. Entre los objetivos de TCP está el convertirse en un puerto verde para 2030.

Por esa razón, desde hace tiempo, la empresa belga viene desarrollando medidas para alcanzar ese objetivo. En 2014, se cambió la maquinaria que transportaba los contenedores por otra que se abastece de energía eléctrica en gran medida y diésel para otras funciones. En el caso de las grúas todas son de consumo de energía eléctrica y en 2016 el total de las luces de la terminal se cambiaron para LED.

“Uno de nuestras metas es mejorar el consumo energético, acompañando los objetivos del milenio en torno a la sostenibilidad. Apoyamos también las iniciativas de mejorar la huella de carbono y estamos trabajando en eso para el futuro”, adelantó Mónica Acosta, gerenta de Calidad, Seguridad, Salud y Medio Ambiente (HSEQ) de Katoen Natie. Entre los proyectos que tienen, está el de incorporar maquinarias con más componente electrónico que las que poseen actualmente, mejorando de esta forma la eficiencia energética.

A su vez, entre sus principales desafíos está la instalación de molinos que permitirán abastecer los generadores. “Es un proyecto que ya habíamos iniciado en el pasado, porque la idea era instalarlos en la terminal. Realizamos todo el estudio de impacto ambiental pero el proyecto quedó un poco en suspenso. Ahora con el nuevo proyecto tenemos la posibilidad de instalarlos realmente y estamos muy contentos”, adelantó Acosta. Los molinos, según explicó, serán instalados en un predio en Puntas de Sayago y ya comenzaron a estudiar dónde y de qué forma se colocarán, tomando en cuenta la dirección y la fuerza de los vientos para que produzcan la energía necesaria y sean lo más eficiente posible.

Para el año 2035, acompañando los objetivos de la Organización Marítima Internacional,  TCP busca reducir las emisiones de CO2 y con ello los gases del efecto invernadero en los puertos. Uno de los planes es instalar determinadas zonas donde el buque cuando arribe al puerto, pueda conectarse a la energía eléctrica para su refrigeración y calefacción, en vez de diésel como ocurre en la actualidad.

“Apuntamos a ser un puerto sustentable y también acompañar la iniciativa de puerto verde en el que la ANP ya se embarcó hace un par de años, buscando la certificación de puerto ecoeficiente. La idea de TCP es acompañar y contribuir a esos objetivos a través de distintas campañas de acciones”, expresó Acosta.

Con respecto a la huella de carbono, Acosta explicó que todos los seres vivos y las empresas generan una huella de carbono. Las actividades industriales son las que más generan esa huella dado que liberan más CO2 a la atmósfera, que no es recuperable. “Nosotros, cambiando la matriz energética y utilizando energías renovables, generamos menos contaminación a la atmósfera. Por esa razón, apuntamos a tener un sistema más eficiente y sostenible y menos contaminante”, dijo gerenta de Calidad Seguridad Salud y Medio Ambiente de Katoen Natie.

Según contó, en una iniciativa surgida de ANP, trabajaron junto a la Facultad de Ingeniería para medir la huella de carbono producida por el trabajo portuario, que de acuerdo a Acosta “dio que estamos muy bien en ese tema, más allá de que tenemos cosas para mejorar”.

 En tanto, otras medidas que ha venido desarrollando Katoen Natie en el Puerto, es la implementación del programa de gestión de residuos sólidos.

“Esto implica que cada usuario debe colocar cada cosa en su lugar: si quiero desechar un papel, debe ir en un recipiente para papel y si quiero desechar la cascara de la naranja, debe ir al recipiente de orgánicos y así con cada tipo de residuos, ya sean guantes contaminados, aerosol de mosquitos vacío, pilas, un trozo de metal, una bolsita sucia, entre otras cosas. Estos se clasifican en tipo I y tipo II. Los de tipo I son los residuos contaminados y los de tipo II son aquellos que no contaminan”, contó Acosta.

La base del programa es la reducción en el origen, la clasificación y la reutilización y para ello se construyó en 2017 la “zona verde”, una zona especializada en compactación de residuos del tipo II, que se llevó a cabo con la cooperación de Deposito Pedernal.

 “En nuestra terminal, desechamos papel limpio, film strech, botellas plásticas, nylon limpio, bolsas de plastillera, chatarra, cartón y residuos orgánicos que se compactan en este sitio”, afirmó la gerenta de Calidad Seguridad Salud y Medio Ambiente.

En relación a los residuos de tipo I (los residuos contaminados), el 100% de ellos, como cartuchos de tonner, tubos de luz, guantes contaminados, entre otros, son tratados en un 100% y luego se reciclan.

Durante el primer año, el programa logro un resultado de reducción de 47% de residuos generados para disposición final y se logró captar para el reciclado el 30% del volumen previsto. En el periodo 2018-2020 se adicionó un 30% de reducción con lo cual se alcanza al 70%.

Asimismo, según contó Acosta, hasta el 2019 usaron bolsas de recolección biodegradables y ese año incorporamos la bolsa compostable. “Este fue otro gran paso para la sustentabilidad, ya que la bolsa compostable puede ir conjuntamente con el residuo orgánico a su destino”, dijo Acosta.

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