Enclavado en el conocido Barrio Retiro de nuestra ciudad, se encuentra en funcionamiento el merendero que ya cuenta con más de veinte años de antigüedad. Con un impasse en el tiempo para resurgir en la primavera de 2020 ha ido convirtiéndose en más que un merendero, podemos hablar de un centro comunitario donde no solamente se va a recibir la merienda, sino que se realizan varias tareas sociales para las personas con menos recursos. Para interiorizarnos de la actualidad del centro, HELVECIA dialogó con Carolina Boné, de profesión psicóloga y una de las encargadas de llevar adelante el proyecto.

El resurgir
“En este formato nuevo que apunta más a centro comunitario estamos desde el año pasado junto con el Alcalde Pablo Lecor que quería dar continuidad a un proyecto que también inquietaba a la alcaldesa anterior María De Lima. El merendero tiene más de 20 años de existencia, está enclavado en el barrio, muchos de los que concurrían al merendero son vecinos de la zona, ha ido descendiendo mucho la población, era un espacio que se abocaba específicamente a lo que era merienda y fue descendiendo muy significativamente. En 2020 con la pandemia hubo un tiempo que estuvo cerrado porque solamente iban dos o tres chicos.”, comienza la entrevista Boné.
La entrevistada comenta que “en función de las necesidades del barrio y viendo todo esto que le pasa al mundo en cuanto a la emergencia sanitaria, se decide reabrir, en principio el año pasado fue de setiembre a diciembre y ahí reevaluamos ese proyecto para ver cómo se daba y analizar cómo seguir este año.”
Debido a la complicada situación que se dio a partir del año pasado “surgieron rápidamente muchas inscripciones”, Boné continúa explicando que “tuvimos unas setenta meriendas tres veces a la semana, muchas familias del barrio y otras que no lo eran se acercaron pidiendo ayuda. El año pasado logramos incorporar el apoyo escolar para los niños y también un espacio de orientación y consulta sicológica para ir viendo necesidades y articulando con otras instituciones de salud, no solamente ir por el lado del merendero, sino también ampliarnos.”

Merienda y ayuda social para todas las edades
“Reciben la merienda cincuenta y dos personas que son veinticuatro familias que en su mayoría son del barrio y en general todos están en condiciones de precariedad o desestabilidad laboral, la mayoría realiza “changas”, si bien hay muchos que tienen ayudas sociales, no les alcanza. Hay gente de todas las edades, ese fue otro cambio que se dio el año pasado, veíamos que el proceso del merendero siempre había estado enfocado en niños o adolescentes y también había personas mayores, solas, o familias de adultos que no tienen niños que también requerían de una ayuda, de hecho, se hizo una pequeña encuesta en lo que fue la merienda solidaria y se veía que había la necesidad del espacio de ayuda alimenticia, pero también la necesidad de espacios sociales de integración, de diversos talleres.”, explica la referente del Centro.

Trabajadores
Actualmente el Centro cuenta en su plantilla con una trabajadora social, una estudiante de magisterio que es la que se encarga de entregar todos los días la merienda y a su vez realiza el apoyo escolar, Laura Echarte que es el nexo con el municipio y María Bentancor que también colabora en algunas tareas. Aparte de varios voluntarios que colaboran los días de la comida, particulares, Damas Leonas, hay una chica que está estudiando Trabajo Social, todos honorarios.

Apoyo
Boné recalca el apoyo del Municipio local, de la Intendencia, de empresas de la zona que donan las frutas o panaderías el pan y leche u otras empresas quesos y dulces, también donaciones de particulares, explica que “todo se realiza en base a las donaciones que recibimos”.
Consultada sobre cómo acercarse al merendero nos comenta que “la idea es que sea un espacio que aquel que quiera conocer la propuesta, se acerque y será bienvenido. El horario en invierno es lunes, miércoles y viernes de 15:30 a 17:30, estamos abiertos al que quiera acercarse, que vean cómo se trabaja, que sea un espacio comunitario integral y que posibilite la participación de los distintos grupos etarios, que no sea solo la alimentación, que la nutrición vaya por varios lados, socializar, compartir.”

La pandemia
Desde el año pasado se vive una situación particular debido a la nueva normalidad, Boné subraya la buena disposición de la gente que “respeta los protocolos, es un espacio que en ese sentido se ha ido tornando un lugar de confianza y desde ahí hemos pedido desde el inicio concurrir con tapabocas, hacer charlas en el espacio abierto, lo que sí se ve con la pandemia es el tema de la necesidad, muchas personas que hacían limpieza, changas, la gente ha ido prescindiendo y eso afecta. La cantidad de gente no ha aumentado en este momento porque también tenemos el otro espacio que se inauguró hace poquito que es el merendero del Refugio Helvético donde se entrega merienda ahí, de repente teníamos algunas familias que les quedaba mejor allí y se hizo el cambio para allá.

Vacunatorio
Días atrás el Centro fue escenario de la vacunación donde se acercaron unas ochenta personas a recibir la primera dosis, al respecto la entrevistada opina que “son movimientos para el barrio que son importantes y sobre todo eso, sostenerse y seguir creciendo, queda mucho por andar en este proyecto, si bien el merendero ya existe de larga data, todo este movimiento creo que se ha continuado y fortalecido.”

Planes a futuro
Boné nos comenta que “tenemos varios planes para este año, con la emergencia sanitaria nos hemos visto trancados, el año pasado hicimos un grupito de gimnasia para adultos y estuvo lindo, actividades recreativas para los niños y adolescentes, hay varias ideas dando vuelta, siempre se necesitan recursos humanos y económicos.” “Hay muchas situaciones que vemos que surgen, estuvimos colaborando con los Jornales Solidarios, la idea es apoyar los distintos emprendimientos que surgen, intentamos hacer una cartelera laboral, talleres de armados de currículum, para fortalecer todo eso. Te cuento también que para este mes pensamos sacar una rifa para que la gente pueda colaborar.
El proyecto que armé se llama “Hacia un Centro Comunitario”, hoy sigue siendo un merendero porque la gente lo identifica así, creo que el nombre debe ir mutando como ha mutado el proyecto, no lo podemos formalizar todavía porque tenemos que resolverlo con el grupo y la gente, creo que la gente ya lo ve más como un Centro Comunitario, bastante más que un merendero.
Todos los proyectos necesitan un tiempo para aceitarse, que la gente pueda ver que se sostiene, es importante que las empresas colaboren, va pasando el tiempo y la idea es crecer con la gente, poder trabajar más y proyectarnos en distintas áreas, me parece que la pata importante es esa, que se pueda sostener en el tiempo. Proyectos hay muchos, ampliar lo que ya tenemos. Hay personas que no saben leer y escribir, hay muchas cosas por hacer.”, concluye la entrevistada.

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