Guardo una cantidad de secretos que no estoy dispuesto a revelar, anécdotas que no voy a contar. Tengo una deuda que alguna vez debería empezar a pagar. Cuentas pendientes y afecto maduro que ahora me permito sentir. Abrazos que no le he dado y ahora es triste hacerlo es una incómoda sensación. Establecemos con las enfermeras como a ella le gustaba que la llame una relación estrecha y contradictoria desde muy temprano en la carrera de medicina. Allí aparece Alejandra para ofrecernos su mano solidaria y acompañarnos, para enseñarnos sin exhibicionismos sin cátedras ni reconocimiento. Entonces aunque muchos jamás se molesten en registrarlos recibimos de ella algunas de las lecciones buscando su lugar. Después advertí que curar y cuidar no son sinónimos aunque no es posible acceder a lo primero ignorando lo segundo, esta como tantas cosas que aprendí de ella.

En secreto todos sabemos que un Centro para Personas con Discapacidad podría sostenerse con esfuerzos, con médicos, directores pero naufragaría apenas en un instante sin enfermeras y cuidadoras. Un curso prolongado de relaciones humanas y un largo entrenamiento de sensatez y entrega silenciosa en que comienzo a pensar y valorar de mi querida Alejandra. Tratamos de recuperar la esencia de la perspectiva humanista buscando un lugar en el ámbito de las cuidadas enfermeras y enfermeros, el ser humano mas allá de eslóganes y frases oportunistas constituye el centro de la praxis enfermera ..Hoy me dio por extrañar amigos y amigas, pero hoy precisamente hoy insisto en extrañarte querida amiga Alejandra Martínez Rivas.

CHORLY.

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