El 10 de julio de 1994, siendo Presidente de la República el Dr. Luis Alberto Lacalle Herrera, y Ministro de Transportes y Obras Públicas, el Dr. José Ovalle, fue inaugurado un puente de 2.080 metros, sobre el Río Negro, en la Ruta Nro. 6 que, saliendo desde Montevideo, pasa por los Departamentos de Canelones, Florida, Durazno, Cerro Largo, Tacuarembó y Rivera.

El puente se encuentra en un desvío de la Ruta, entre Durazno y Tacuarembó. Se lo conoce como Puente 329, por estar en ese kilómetro de la Ruta. Pero también se lo conoce como “el puente más largo del Uruguay” y “el puente fantasma”
Decir “se lo conoce” es una simplificación porque muchísimos uruguayos no saben que en ese lugar está el que sí es el puente más largo del país – el puente Fray Bentos – Puerto Unzué, sobre el Río Uruguay, tiene 3 mil metros, pero es de jurisdicción binacional uruguayo-argentina- que comenzó a construirse en 1936 como puente ferroviario, pasó a ser puente carretero y hoy, en un lugar recóndito del interior profundo del Uruguay, prácticamente no presta utilidad.
No se conoce exactamente el costo que tuvo la obra. Hay estimaciones de unos 80 mil dólares, que para la primera mitad del siglo 20 era mucho dinero.

Pero ¿qué fue lo que pasó para que una obra de tal magnitud sea hoy lo que es: un fantasma para la mayoría de los uruguayos?
Quien fuera Ministro de Transporte y Obras Públicas en los dos gobiernos del Tabaré Vázquez (Frente Amplio) Víctor Rossi, estando en funciones, en una nota de prensa, admitió responsabilidad en la situación del puente, porque “no llegué a evaluarlo en mi primera gestión”.
Dijo que “sabía que existía un nuevo puente ferroviario que en la década del noventa -como no se utilizaba para extender la línea de ferrocarril que era el plan original- se había transformado en un puente de hormigón carretero. Yo lo sabía pero nunca se había dado la oportunidad de conocerlo”, afirmó el ministro.
Y relató: “Hace un tiempo atrás, cuando estaba recorriendo esa zona y habida cuenta de la necesidad que tiene el Uruguay en infraestructura, me propuse conocer el puente. Pasamos por Blanquillo, por la Paloma y una parte de Ruta 6 que está en manos de la Intendencia de Durazno, en el Uruguay profundo. De ahí sale un camino hacia San Gregorio y siguiendo ese camino, allá en la punta, apareció el Puente del 329. Para mi sorpresa, resultó que era tremendo puente en una zona muy importante del país sobre el Río Negro”, comentó Rossi que aclaró que el puente no está cerrado pero acceder al él es muy difícil.
“La vegetación va cerrando el camino y para llegar al puente hay que recorrer unos 45 kilómetros de un camino de piedra gruesa y no en muy buenas condiciones y para salir de ahí, del lado de Tacuarembó, hay que recorrer unos 32 kilómetros de un camino difícil para transitar. Una vez había dado la vuelta, viniendo de Vichadero y no encontré el puente porque seguí por Ruta 6.”, explicó Rossi.
En la misma nota periodística, se reitera, realizada cuando Rossi estaba en funciones de Ministro, dijo que realizar la conexión para acceder al puente no está previsto en el presupuesto pero se puede buscar la forma de hacerlo: “Habría que ver cómo hay que hacer la conexión pero la gente del lugar y la gente de Vichadero que conoce el tema, dicen que se ahorrarían entre 100 y 120 kilómetros en el viaje a Montevideo. Tiene la ventaja de que no es inundable, mientras que a Paso Mazangano, cuando sube el Río Negro lo pasa el agua”.
Y concluyo: “Realmente es un puente increíble, es para hacer una novela. Yo estuve hablando con quienes participaron en la construcción del puente. Fue inaugurado en el período de Lacalle y el ministro de ese entonces era (José Luis) Ovalle. Figura en la plaquita que está en el puente, ahí en el medio del monte el nombre del presidente y del ministro que seguramente lo inauguraron, pero se ve que se olvidaron de hacer el acceso”.

¿Y ahora?
Hace algunos meses, el vecino de Colonia Valdense, Se. Jorge Malán Ricca, escribió un artículo que tituló “El puente más largo del Uruguay, publicado en las páginas del colega Noticias, de Juan Lacaze.
Allí recuerda que si bien el puente fue terminado e inaugurado en 1994, tiene una larga historia que se remonta a 1936, cuando el gobierno de facto de Gabriel Terra “decide la construcción del puente para continuar con la vía férrea, como forma de fomentar el desarrollo del interior profundo, entonces menos despoblado que actualmente”
Señala Malán Ricca que la estructura de hormigón y hierro fue traída desde Alemania, lo que se interrumpió cuando el Estado alemán resolvió la construcción de tanques y cañones.
Las obras del puente fueron suspendidas, interín en el que las vías férreas fueron desmanteladas. Pero parte del puente estaba construido, por lo que se resolvió continuarlo y destinarlo al uso carretero.
Actualmente es utilizado por muy escaso tránsito pesado, ya que para vehículos menores se utiliza el cruce del río mediante una
balsa.
El artículo de Malán Ricca finaliza expresando que “lamentablemente las calles de acceso al puente no están en el nivel requerido en la época, por lo que, comprensiblemente, no se le da al puente la utilidad adecuada”

Poner en valor un bien no aprovechado
HELVECIA conversó con Malán Ricca sobre su propósito de poner en la opinión pública un tema de interés por las características de la obra en un país pequeño territorialmente, macrocefálico, con notorias diferencias entre la capital y el resto, por el costo y por el valor estratégico que se le quiso dar y que, sin embargo, se mantiene en el olvido, la indiferencia y, sobre todo, en el desconocimiento absoluto de gran parte de los uruguayos.
Dijo que llegó al tema por un interés natural y permanente por distintos hechos que son parte de la historia del Uruguay y sin embardo desconocidos por muchos.
El “329” atrajo su atención y comenzó un interés creciente por conocer los motivos de una situación tan particular, teniendo en cuanta, manifestaba Malán Ricca a HELVECIA, que no solo se trata del puente más largo del país, sino construido con material de la mejor calidad y un diseño de ingeniería muy adecuado a la función que debería cumplir como, por ejemplo, ser insumergible, como sí lo son otros puentes de la zona.
Pero también nos decía el vecino que desde hace unos meses, tras la asunción del nuevo gobierno nacional, se han escuchado versiones sobre la posibilidad de darle al puente una utilidad que podría ser la natural, de pasaje de vehículos y personas, sino también como atracción turística, ya que está emplazado en un lugar natural, agreste, de gran belleza, no solo por las costas del río, sino por el entorno de paz y descanso que puede ofrecer el lugar a los visitantes.
HELVECIA tiene la información de que la Ruta 6 estaría entre las prioridades del gobierno dentro del plan de obra pública.
Malán Ricca nos decía que tiene la información de que se estaría trabajando en los accesos al puente para mejorar la circulación.
Subrayó la importancia que tendría para el desarrollo de esa zona del país, contar con el puente y la ruta en buen estado.
Dijo que sería “una respuesta a ese interior profundo, cada vez más olvidado”

Con esta nota, HELVECIA acompaña esta inquietud de Jorge Malan Ricca y seguirá investigando e informando sobre este hecho curioso, insólito, como seguramente hay muchos otros en Uruguay, de que el puente más largo del país, construido con alto nivel de ingeniería y a un costo importante, sea, hoy por hoy, un fantasma.

Publicado en la edición papel de HELVECIA, del pasado 18 de junio.

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