Hoy, 6 de julio de 2021, es un día muy triste para todos los que estamos involucrados en el deporte de la región y para muchos que no seguro que también porque falleció, lamentablemente, uno de los futbolistas más grandes de la historia de la Liga Helvética, Néstor “Águila” Rodríguez, un excelente deportista pero, sin dudas, una mejor persona.

La primera vez que charlamos con él fue en el año 2009 cuando cumplió 80 años, ese día nos recibió en su casa acompañado por su esposa y desde ahí en adelante son muchos los recuerdos que tenemos del “Águila”, porque si bien estuvimos lejos de mantener una amistad, él siempre recordó nuestro encuentro con una sonrisa e incluso nos mostró recortes de la misma 8 años después cuando una entrevista, por suerte, nos volvió a juntar.

El “Águila” fue un futbolista notable que vistió durante 18 años la camiseta de Nacional de Nueva Helvecia, club al que consideraba “mi segunda casa” y al que “nunca le pedí un peso, porque jugaba por el honor de vestir la camiseta tricolor”, según nos dijo en una de nuestras charlas. Pero además de formar parte del plantel del popular “Decenio de oro” (Nacional fue campeón de forma consecutiva durante 10 años entre 1943 y 1952) también vistió las camisetas de Nueva Helvecia y la selección de Colonia. Se retiró muy joven, a los 30 años.

Fue futbolista, comisionista y también relator. De hecho durante el mes de enero de 2020 el Club Nacional de Nueva Helvecia, su querido “tricolor”, le puso su nombre a una de las cabinas que están en el estadio. Un homenaje en vida más que merecido, un acierto por parte de las autoridades.

Una anécdota lo pinta de cuerpo entero. Allá por la década del 40 o 50 en un encuentro contra Larrañaga, el “Águila” recordó uno de sus mejores goles “la pelota llegó al área y la despejaron, entonces quedé de espaldas al arco, no tenía otra opción así que le pegué de taco e hice el gol desde afuera del área, al final del partido todos me felicitaban y yo les dije entre risas que me habré equivocado”.

En la retina, si tenemos que elegir un momento, nos queda su cara de felicidad absoluta cuando el plantel de Nacional campeón del interior en el 2010 le dio la “orejona” en su estadio, como una especie de obsequio porque no pudo estar presente en la final que se disputó en Minas y porque en su época de jugador no la pudo levantar. Seguro que esa noche el “Águila” voló más alto que nunca, ese día fue más campeón que nunca.

“A Nacional lo quise, lo quiero y lo querré siempre, toda mi vida” nos dijo.

Que en paz descanses “Águila”, nuestras condolencias a su familia, amigos y a todos los que lo querían, que eran muchos.

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