¿Andamos perdidos los padres?  como Glauco Revelli, el protagonista de El padre infiel, buscando nuestro nuevo lugar en el mundo. La novela de Scurati es una aproximación perfecta a un tipo de paternidad que aún se debate entre los viejos y los nuevos modelos, a esos padres faltos de referentes que andan perdidos en este nuevo contexto, buscando nuestro sitio. También es una autopsia certera de la sociedad occidental actual, que envejece y se acerca a la muerte mientras los niños se convierten en un bien de lujo. Desterrada la figura del padre proveedor, garante de las normas domésticas y autoridad máxima de la potestad represiva y sancionadora y sin referentes a los que agarrarnos, los padres vamos trastabillando, cayéndonos y volviéndonos a levantar, en nuestro camino hacia la esfera de los cuidados y de los afectos, hasta hace no tanto vetada por nosotros mismos.

¿Cuál es el rol del padre en la literatura? Pregunta quizás ambigua si las hay. Qué tan malo era el padre de Kafka?,  seremos tan manipuladores como el padre de Kafka….  Pero un padre realmente malo de la literatura,  fue el padre de Marcel Proust que, intentando hacer de él un «hombre», no le permitía a la madre ir a la noche a darle su beso antes de dormir, temía que «lo afeminara». Marcel, como todos los escritores, supo vengarse debidamente y lo consignó en su “A la busca del tiempo perdido”.

El PADRE es un personaje “usado” en la literatura. Hay muchos padres en Shakespeare, por ejemplo en Rey Lear, hay dos padres notables. El rey mencionado y su vasallo Gloster. Dos padres quedan vagando por las tenebrosas soledades medievales, donde son hallados por sus hijos leales, la menor de Lear y el mayor de Gloster, ambos parias también por la acción torpe de sus propios padres. Es un final feliz en tanto logran restablecer las relaciones de afecto que nunca deberían haber sido puestas en duda. 

Resulta paradojal, en cambio, que cuando el mismo Shakespeare pierde a su único hijo de once años  por la peste en 1596, él se pone a escribir la obra que completará unos años después (1599-1600) en la que trata de un hijo que sufre y no logra superar la pérdida de su padre, la inmortal Hamlet.

La Uruguaya del escritor argentino Pedro Mairal,  una novela breve, con grandes reflexiones sobre la paternidad, sobre la pareja, sobre cómo la primera incide en la segunda y sobre esas relaciones amorosas que se estancan en un rutina que va vestida con el traje de una crisis perpetua. Lucas Pereyra, el protagonista  no muestra casi ningún lado positivo, pero era lo que estaba sintiendo él, enceguecido por su frustración Pero Lucas Pereyra quiere a su hijo. Y mucho, además. Así lo expresa en esa especie de mezcla entre monólogo interior y explicación a su mujer que es la narración de su huida hacia delante: “Vos sabés que lo adoro a mi hijo. Lo quiero más que a nadie en el mundo. Pero a veces me agota, no tanto él sino mi constante preocupación por él.

 Muy pocos escritores han narrado con tanto detalle y tan prolíficamente la paternidad como el noruego Karl Ove Knausgård en Mi lucha, su colosal obra autobiográfica, compuesta por seis novelas, se detiene en esta experiencia vital hasta en sus más nimios detalles. Especial protagonismo tiene la paternidad en Un hombre enamorado, el segundo volumen de Mi lucha, en el que el autor se transforma en Jane Lazarre y en todas esas mujeres escritoras que durante la primera infancia de sus hijos tuvieron que combinar la crianza intensiva con su deseo y su necesidad de escribir. Léxico familiar, de Natalia Ginzburg (Lumen, 2016)«Soy aquellos que fueron antes que de mí» dice Natalia Ginzburg en las primeras líneas del libro. Y antes de Natalia estaba Beppino Levi, un padre italiano estricto y riguroso, amante de la naturaleza y la ciencia, que si bien no es el protagonista principal, sí marcó esta historia de recuerdo y memoria.

 Cosas de niños, del escritor alemán David Wagner Un libro plagado de pequeñas y humildes historias vividas por un padre al cuidado de su hija. De esas historias tan rutinarias como importantes de las que los niños pueblan nuestras vidas cuando nos convertimos en padres mientras que, como por arte de magia, activan la máquina de los recuerdos y de la nostalgia al provocar el reencuentro con nuestro yo niño.

Cuentos cansados de Mario Levrero narra las historias que Mario Levrero le contaba, casi dormido, a su hijo cada noche. A partir de estos divertidos relatos, el ilustrador Diego Bianki recrea el mundo fantástico del gran escritor uruguayo y crea un libro entrañable en el que los adultos ven reflejado ese encuentro con los niños y los niños encuentran un modo desopilante de quedarse dormidos. En B.D.A.L están disponibles: Papá Goriot de Honorato de Balzac, El niño que enloqueció de amor( Eduardo Barrios), Cómo educar a papá(Willy Breinholst);Papá puedo ver la tele(Graciela Peyrú), Viva Papá:cómo ser padre hoy y disfrutarlo(Graciela Rebeur), Querido papá (Danielle Steel).

 Lejos ha quedado la imagen autoritaria del padre, poco permisiva y poco cariñosa, a la que temíamos y respetábamos, no siempre a partes iguales. La figura del padre «ha ido evolucionando a través de la historia y la literatura así como el de familia. Desde el padre de Franz Kafka,  omnipresente y omnipotente desde el inicio de los tiempos, haciendo sentir a su hijo  pequeño y débil, totalmente inferior y un Vargas Llosa con su incandescente grito de rebeldía ante todos los autoritarismos que convergen en la figura primigenia del temible Ernesto Vargas . Avanzamos con Héctor Abad Faciolince en “El olvido que seremos”, el libro dedicado a su padre, el médico Héctor Abad Gómez, asesinado en la Colombia de los años ochenta. Abad Gómez era algo así como la cristalización del padre ideal para cualquier escritor: alienta a su hijo a seguir su vocación. Sin embargo ¿por qué los padres no aparecen en cualquier historia de forma natural? Los autores no deberían tener la necesidad de llamar la atención a través de la palabra “papá” o una portada muy tierna. Las historias que quieran plasmar la vida de un niño, tenga la estructura familiar que tenga, debieran incluir valores positivos tanto el padre como la madre, o cualquier estructura familiar, y ser presentadas al mundo como el resto de libros. Lo ideal sería que hubiera todo tipo de ejemplares en los que ambas figuras aparecieran teniendo el padre un papel principal, o siendo ambos papeles igualitarios, dado que la educación de un pequeño se nutre de las dos ramas que lo forman.   Quizás la mejora de esta situación con otras propuestas, lleve al momento de lectura como reconocimiento a la figura paterna, para que estos padres olvidados vuelvan a los libros, y vuelvan a sus hijos.

Enseñarás a volar,pero no volarán tu vuelo.Enseñarás a soñar,pero no soñarán tu sueño.Enseñarás a vivir,pero no vivirán tu vida.Sin embargo…en cada vuelo,en cada vida,en cada sueño,perdurará siempre la huella del camino enseñado. Madre Teresa de Calcuta.

“Sin lugar a dudas, es importante desarrollar la mente de los hijos. No obstante el regalo más valioso que se les puede dar, es desarrollarles la conciencia.”

¡¡FELICIDADES A TODOS LOS PAPÁS!!
Por B.D.A.L. Mtro Ricardo Matonte

“No es la carne y la sangre, sino el corazón, lo que nos hace padres e hijos”: FRIEDRICH SCHILLER.

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