La Intendencia de Colonia (IC) presentó su proyecto de presupuesto quinquenal y en estos momentos está a estudio de la Junta Departamental. Se trata de un proyecto de enorme importancia para todos los colonienses, ya que allí están definidas las prioridades en materia de gastos e inversiones, las obras que habrán de hacerse y las consecuentes mejoras para la ciudadanía. Por ese motivo, los y las socialistas hemos tomado con la habitual responsabilidad este tema, lo hemos estudiado, analizado y discutido durante varias semanas y queremos resumir aquí nuestras principales opiniones respecto al documento presentado.

  • Los redactores del presupuesto de la IC declaran haber seguido principios realistas, tomando como base la moderación en la recaudación y la sobriedad en el gasto. No es eso lo que comprobamos al estudiar el documento. Lo que verdaderamente encontramos es la formulación de una serie de propuestas que no tienen una visión de futuro innovadora para el desarrollo integral de nuestro departamento
  • En términos generales, consolida rutinas de favoritismo y discrecionalidad en el ejercicio del gobierno y revela falta de ideas para dar respuesta a necesidades y carencias básicas de los ciudadanos colonienses.
  • Contradice notoriamente el proceso de descentralización y participación ciudadana, cercenando los recursos y la libre disposición que de los mismos hacen los municipios. La ausencia de audiencias populares para establecer las prioridades de obras e inversiones en las diferentes localidades así como la desigual atención a los reclamos de los gobiernos municipales, muestran que en la mayoría de los casos, la distribución de los recursos quedó en manos de los allegados a la cúpula del gobierno y se realizó a espaldas de los vecinos y sus representantes directos.
  • Crea nuevas oficinas sin establecer con claridad ni sus fines ni las tareas de los funcionarios que se integrarán a las mismas. Más allá de los salarios de sus responsables, no se establece para las mismas ni objetivos ni metas anuales o para todo el quinquenio y tampoco precisas asignaciones presupuestales conducentes a la ejecución de su planeamiento.
  • También se consolidan cargos de asesores, sin especificar en qué asuntos van a asesorar al Intendente. A estos asesores se les asignan importantes salarios que tendremos que pagar todos los colonienses, sin que sepamos si realmente existe la necesidad de contar con esos servicios. Planteado de esta manera, se deja la puerta abierta para que el Intendente contrate a sus amigos.
  • El ordenamiento territorial y las problemáticas ambientales, ámbitos que requieren de la particular atención de los niveles departamental y local de gobierno por su impacto directo en la calidad de vida de la población, están prácticamente ausentes de la formulación del presupuesto quinquenal.
  • No se destinan recursos a la cobertura de necesidades planteadas en forma recurrente por diversos colectivos en el pasado reciente y que quedaron en una agenda nunca abordada por el gobierno departamental con el argumento de que no había previsiones presupuestales para atenderlas. La creación de refugios para víctimas de violencia doméstica, el servicio de salvavidas en las playas, la  realización de obras que garanticen el acceso a los espacios públicos costeros,  las políticas activas de protección ambiental, son solo algunos ejemplos de lo antedicho.
  • En cuanto al ingreso, formación y estabilidad de los funcionarios municipales el presupuesto remitido por el ejecutivo es gravemente deficitario. Mantiene a la mayor parte de los municipales en carácter de contratado y no da señales de crear un escalafón que respete los méritos y la dedicación del funcionario. Esto  no solo afecta las carreras funcionales de los empleados sino que conspira contra el cumplimiento de los objetivos de la labor a desarrollar.
  • Se verifica a su vez, la ausencia de una política salarial definida. Solo se establece la corrección por IPC o sea que no va a haber recuperación del salario de los funcionarios.
  • La misma discrecionalidad se observa en la potestad dada al Intendente para la adjudicación de compensaciones salariales y horas extras, sin establecer con claridad las tareas diferenciales de quienes serán beneficiarios de ellas ni la forma de determinar a qué funcionarios se aplicarán. Queda todo librado al deseo del Intendente, lo cual abre la puerta a las tradicionales prácticas de clientelismo político que debilitan la calidad de la democracia en nuestro Departamento.
  • El régimen de pasantías no se ve mejorado en términos de que se eviten los abusos constatados en las sucesivas contrataciones no previstas en el reglamento correspondiente. Contrariammente, se disminuyen algunos de los beneficios de los pasantes (como la canasta navideña). Así, el régimen de pasantías es cada vez más equiparable a mecanismos de evasión de obligaciones patronales y contratación de mano de obra barata, que a experiencias de formación en servicio a través de una primera experiencia laboral en el ámbito público.

Por estas y otras razones, a las y los socialistas nos parece una propuesta que consagra viejos vicios, abre la puerta al amiguismo y gasta mal el dinero de los contribuyentes.

Partido Socialista – Colonia

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