El 18 de julio de 1830 los orientales prestaron juramento a la primera constitución del país, quedando libres de toda dependencia extranjera, ya sea española, portuguesa, brasileña o argentina. Conformaron así un estado soberano y se hicieron responsables de gobernarlo ellos mismos, siendo un paso muy importante para el proceso de independencia y para la creación de nuestro estado-nación.

Según los relatos de la época, en horas de la mañana el Gobernador Provisorio Juan Antonio Lavalleja, los integrantes de la honorable Asamblea Nacional Constituyente y los jefes superiores del Ejército y de la Administración Pública, prestaron juramento frente a la primera constitución. La ceremonia principal se realizó en horas de la tarde, en la actual Plaza Constitución de la ciudad de Montevideo; vestidos con sus mejores galas, los ciudadanos en grupos realizaban el juramento de fidelidad con gran fervor patriótico sobre una tarima ubicada en el centro de la plaza. Dicha ceremonia se repitió simultáneamente en todas las ciudades y poblados con cierta importancia en el interior del país.
Estos orientales en aquel lejano 18 de julio del año 1830, fueron partícipes de un hecho histórico de gran trascendencia, ya que no solo juraron fidelidad a la constitución, sino que sentaron las bases de nuestra nación y contribuyeron a la creación de un Estado independiente. Más allá de críticas y aciertos sobre nuestra primera constitución ajustada o no a la realidad en que vivía el país en su etapa de nacimiento, fue muy avanzada para la época.
Estableció derechos individuales a las personas, como la libertad, la igualdad, el derecho a la vida y a la propiedad, buscando crear un estado moderno para la época, con división de poderes y garantías para sus ciudadanos.
El juramento de la constitución de 1830 marcó el nacimiento de un Estado independiente, el final de un proceso de lucha por nuestra soberanía, que se inició con Artigas como principal figura en 1811, que prosiguió con la Cruzada Libertadora de 1825, que continuó con las mediaciones inglesas y tuvo su final con la creación del Estado Oriental y su primera constitución. Esta constitución regirá la vida de los uruguayos, tras un difícil comienzo durante todo el siglo XIX y principios del siglo XX hasta su primera reforma en 1917.Fue la que estuvo más tiempo en vigencia sin modificarse y la que sentó las bases de nuestra sociedad actual.
Para la mayoría de los historiadores, la Historia es pasado, presente y futuro, y sin duda aquel juramento de 1830 marcó el final de un pasado de luchas por lograr nuestra soberanía y autonomía como estado, el presente de un Estado que se rige con una constitución y apuesta a vivir en democracia,
como sucedió cuando los ciudadanos orientales en un acto democrático, juraron la primera constitución y marcaron nuestro futuro.

Liceo Los Olivos, Nueva Helvecia. 18 de julio de 2021

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