Las playas del departamento de Colonia, especialmente  las que erróneamente generalizamos como “Fomento” al incluir en esa denominación  no sólo a la propiamente llamada  así, sino también a la cadena de playas vecinas: Parant, Zanja Honda, Azul, Britópolis, Los Pinos, etc., como asimismo Brisas del Plata, Santa Regina, Blanca Arena, han sido lugares tradicionalmente elegidos por sucesivas generaciones de familias maragatas –entre las que nos incluimos- para pasar el tiempo de descanso, el compartir las cosas simples de la vida, disfrutar de la naturaleza y  la familia; conviviendo abuelos, padres y niños  marcando a fuego esos gratos momentos la memoria familiar. De tal manera, que muchos apellidos típicos de San José de Mayo han pasado también a serlo de esa zona serpenteada por la llamada Costa del Inmigrante. 

La inmigración sin duda es un fuerte elemento de identidad de esos lares, que los marcó con sus valores y su accionar, que la hacen distinta y que la potencia. Aquellos inmigrantes llegaron livianos de recursos económicos, pero potencialmente muy ricos por contar con una cultura de trabajo, de ansias de progresar, sólidos valores de familia y solidaridad. La rebeldía y la fuerza la canalizaron positivamente, no en estéril protesta, brazos caídos y queja tercerizando la culpa, sino en empeño y trabajo, en músculo, tomando la vida en sus propias manos y responsabilidad. Todo esto pesó sin duda en la voluntad de la sociedad civil de la referida zona  expresada a través de la Comisión pro desarrollo de las playas del Este de Colonia desde la desembocadura del Rosario hasta la desembocadura del Cufré, para  con mucha fuerza proponer la idea de realizar un monumento identitario en la rotonda a la entrada de playa Fomento, y así armonizando con las autoridades pertinentes que comprendieron ese latido ancestral, se sumaron voluntades y gestiones que concluyeron que el monumento debía ser una “familia de inmigrantes”, con una cortina de agua detrás recordando  -como se suele decir- que la mayoría de los uruguayos descendemos de los barcos.

La idea fue cabalmente concretada por el destacado y prolífero escultor Fraybentino Nelson Gutiérrez con un conjunto escultural que se inaugurará con motivo del Día del Patrimonio en el próximo mes  de octubre, compuesto por cuatro miembros de una familia de inmigrantes ataviados de época: la esposa -madre, el esposo- padre, una pequeña niña en brazos de su progenitor, un niño un poco más grande adelantándose y señalando la “tierra prometida”, el lugar soñado, el nuevo provenir. Completándose con las emblemáticas e inolvidables valijas que evocan el viaje y la escasa carga material, que contrasta con el gran legado cultural que será en definitiva el que conjugándose con la fertilidad de la nueva tierra dará los frutos habilitantes de una vida plena. 
La imagen nos hace reflexionar, adivinar los distintos sentimientos que tal fuerte experiencia habrá provocado en cada personaje de acuerdo a su edad, en toda ilusión, de acuerdo a la conciencia que la etapa etaria le permitía.  A los padres sentimientos encontrados: alegría, preocupación, dolor por el desarraigo y esperanza; a la pequeña -por su pequeñez- inconciencia, a lo sumo asimilación de las sensaciones que sus padres vivían y desde un análisis objetivo diríamos que vivía sin saberlo un impactante “antes y después” en su vida, aunque para sentirse a plenitud le bastara el recíproco abrazo con su padre.  El varón, ya más grandecito, seguramente deslumbrado por todas las sucesivas, nuevas y deslumbrantes experiencias que significa un viaje por mar, un barco, puertos, mira a lo lejos y señala entusiasmado estas tierras.

Sentimos que es un gran homenaje a la zona, a la familia, y al trabajo, a ese trabajo que tan bien representa el monumento a los fundadores en Nueva Helvecia, o el erigido en Colonia Piamontesa La Paz a su fundador Doroteo García representándolo con pala en mano. Con estas líneas queremos felicitar y aplaudir a todos los que de una u otra forma contribuyeron a concretar este monumento y como maragatos que disfrutamos esa zona como propia, agradecer y manifestar que nada podría expresar mejor que ese monumento los tradicionales valores de familia, laboriosidad y superación que admiramos y que impregna todo el “Este” del Departamento de Colonia.

(Agradecemos a José Joaquín de Almeida, Ilda Jourdan y Héctor Gabriel, que en cadena solidaria nos permitieron conocer la historia de la feliz iniciativa) Miguel Senattore Villero – cel. 099717275

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