En una publicación reciente de Facebook, Gladys Martínez Sicilia, nos recuerda que el 21 de noviembre hicieron 160 años de la llegada del maestro Elías Huber entre los primeros colonos fundadores de la colonia suiza, a fines de 1861.

Por razones arbitrarias los colonos decidieron que la fundación de la colonia suiza sería el 25 de abril de 1862, pero en realidad el año anterior, desde octubre a diciembre ya habían llegado decenas de colonos. Entre ellos estaba Rudolf Schmidt de Prusia, Elías Huber de Turgovia, Juan Michel de Berna, Marcelino Piquerez de Berna, José Willebald del Tirol, Santiago Signer de Appenzell, José Hofmann de Lucerna, Luis Frei de Basilea, Luis Meyer de Basilea, Francisco Bilat de Berna y muchos otro más.

DEJANDO HUELLA
Elías Huber fue hijo de Jakob Huber y Anna Waegeli. Los censos de Doroteo García de 1864 y de 1865 indican que Elías Huber nació en Ottiberg, Märstetten, cantón de Turgovia en 1826; falleció en Nueva Helvecia en 1886. El censo de 1865 estipula que vivía solo en sus 40 cuadras de campo. En el censo de 1868, Huber continúa soltero en su campo; tenía 4 vacas, 4 terneros, 4 bueyes y 2 caballos. El censo de Jacob Häberli de 1886 indica que Huber era quesero, que poseía 60 cuadras de campo, que en su establecimiento vivían 4 hombres, 3 mujeres, 4 jóvenes de más de 15 y 3 niños de 5 a 15 años; y que los impuestos de su propiedad de ese año fueron de 30 pesos. Se casó con Elizabeth Schwab, nacida en Berna en 1840 y fallecida en Nueva Helvecia en 1909. Se conocen 5 hijos de la pareja, es posible que hayan tenido más hijos: 1. Federico nacido en 1873; 2. Carlos nacido en 1885, casado con Belarmina Petrona Sosa, nacida en Colonia en 1884 y fallecida en 1973 en Nueva Helvecia; 3. Lina, casada con Manfredo Andreoli; 4. Rodolfo y 5. Augusto. (información obtenida de FamilySeach.org)

Elías Huber dejó tres huellas valiosas en la historia de la colonia suiza, una fue como administrador de la primera Administración del banco Siegrist y Fender de Basilea, otra fue como presidente de la Junta Comunal (hoy día un equivalente a alcalde) y finalmente como destacado primer maestro de la colonia suiza. En 1862 Elías Huber crea la sociedad de “Canto, Lectura y Tiro”. Grupo que se dividió, en 1870 se reorganizo la sociedad de canto como “Coro Masculino”, y en 1875 se creo el “Tiro Suizo” (local donado por Federico Fischer) después que los tiradores neohelvéticos se destacaron en Montevideo en 1874.

En octubre de 1861, donde luego se construyó el edificio de La Administración, Rudolf Schmidt representando al banco Siegrist y Fender, levantó una carpa. Un mes después, el 21 de noviembre llegaron el administrador, Elías Huber y el agrimensor, Juan Michel. Se comenzó a delinear y medir las chacras y terrenos. Desde ese momento en adelante llegaron varios grupos de colonos, para 1863 la población había crecido a 600 personas, de los cuales 97 eran familias y 47 eran solteros. La inmigración europea a Sudamérica fue favorecida por la Guerra de Secesión de EE. UU., la que duró desde 1861 a 1865. Una vez terminada la guerra en Norteamérica el lugar preferido de destino de los emigrantes europeos fue EE. UU.. Desgraciadamente hubo mucha discriminación en contra de los alemanes, suizos y suecos en ese país en el siglo XIX.

Como administrador Huber tuvo un papel muy importante junto a Fridolin Quinke y Antonio Blum, cuando en 1864 tuvieron que imponer completa neutralidad de los colonos en asuntos internos del país. Entre los colonos habían llegado soldados mercenarios, los que fueron atraídos por el liderazgo del comandante Federico Guillermo Bion. Este individuo trató de vender sus servicios militares al General Venancio Flores, fuerza opuesta al gobierno nacional. Cuando Bion demandó que 100 colonos se uniesen a sus fuerzas mercenarias, fue Elías Huber el que sonó la alarma a los otros colonos para expulsar a Bion y acompañantes de la colonia. Eventualmente Bion fue fusilado por las fuerzas del presidente Dr. Bernardo Berro.

LAS CARTAS DE LOS COLONOS
El escritor Juan Carlos Wirth publicó en su libro “Historia de Colonia Suiza”, una serie de cartas que los colonos enviaron a sus familiares en suiza, entre ellas se encuentra una carta del 21 de noviembre de 1861, día en que llega Elías Huber a Nueva Helvecia, después de haber viajado un día entero desde Montevideo en compañía de Carlos A. Cunier. En resumen, Elías Huber expresa lo siguiente: 1. Tierra fértil de 3 a 5 pies de humus, negra como el carbón, limpia de piedras y suelta como para formar almácigos. Se aprecian los sembrados de trigo, cebada, papa y avena, pero también se puede plantar árboles frutales y forestales. 2. Existen muchos animales saludables como bueyes, vacas y caballos. Así como también animales salvajes como venados, jabalíes, avestruces y perdices. 3. El paisaje muestra colinas rodeadas de arroyos donde pastorean miles de bovinos y equinos. Los montes proporcionan abundante leña. El arroyo Rosario es cristalino como para bañarse o disfrutar de la pesca. 4. Los que quieran viajar deben ser familias trabajadoras con manos laboriosas, los holgazanes no tiene lugar en estas tierras. 5. Aconsejo traer ropa interior y de abrigo, paños y géneros fuertes para hacer distintos tipos de vestimentas; colchones y frazadas de lana. 6. Traer arados y rastras de hierro, guadañas, hoces, carretillas, ruedas de carro, ejes de hierro, arreos, monturas, mangos de madera para picos, horquillas y palas (Los colonos podían traer cualquier maquinaria para el campo, la que era exenta de impuestos de aduana, siempre y cuando llegaran en grupos de por lo menos 10 familias juntas). 7. Una casa típica de colono tiene aquí un sótano, dos piezas, cocina con chimenea, sala con piso de madera, armario de pared, mesas y bancos como en cualquier casa suiza. 8. Los relojes y barómetros no se venden y en vez de traer dinero en efectivo, lo mejor es hacer un giro en Basilea para ser cobrado en Montevideo (de lo contrario se malgasta el dinero en bebidas alcohólicas en el barco). La carta culmina diciendo: “…desde el día de Año Nuevo de 1862 funcionará una escuela dominical en la colonia “Helvecia” (primera vez que se usa la palabra Helvecia para nombrar a la colonia suiza). Además, he decidido que, ya que estoy permanentemente en casa, debo dedicar varias horas diarias a dar clase a los muchos niños de acá.”

HUBER Y WULLICH
Huber comienza a enseñar alemán y francés en su casa en 1862, luego enseñó en la “Capilla de la Congregación”, la que se terminó de construir en 1866. Por falta de recursos el pueblo se unió para construir un edificio donde se dieron misas para los dos credos hasta que se construyeron las dos iglesias. Funcionó como lugar de reunión de la Junta Comunal donde Elías Huber era presidente; y también funcionó como escuela hasta que se edificó la escuela pública No.10 “Elías Huber” en 1878. Huber dio clases semanales de alemán y francés cobrando un peso por alumno por mes en la “Capilla de la Congregación”. Por un período de tiempo el maestro Francisco Wullich también dio clases de alemán y francés en el mismo predio, y en su casa que quedaba al frente de la escuela No.10. Cuando se fundó la escuela “Elías Huber” fue Wullich el que quedó como director y no Huber. El gobierno uruguayo hizo un acuerdo con los colonos, en la nueva escuela pública se enseñaría castellano gratis, con la condición de que se enseñara alemán una vez en semana.

¿Por qué era importante para los suizos que sus hijos supiesen leer y escribir? Cuando los colonos llegaron a Uruguay trataron de emular el único sistema de gobierno provincial que conocían. La Junta Comunal de la colonia suiza era una copia de las asambleas comunales de los “Landsgemeinde” en Suiza. Para poder participar en estas asambleas había que saber leer y escribir. O sea que un analfabeto no tenía ni voz ni voto. Era del interés del colono asegurarse que todos sus hijos pudiesen votar.

FOTO: 1902. Escuela “Elías Huber” No.10 de segundo grado dirigida por Teófilo Gretwohl. Cortesía de Rosa Naviliat y familia.

Marice Ettlin Caro – marice.caro@gmail.com

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