“Cristo sea la señal cuando un nuevo año apunta”
Cántico Nuevo 415.

Tengo esperanza de que sigamos teniendo esperanza», dijo.
La afirmación me encantó. Creo que al rato la entendí en parte. Esa noche se destacó entre las demás que buscaban expresar los contenidos de nuestra esperanza. «¿En qué consiste?», era la pregunta que nos guiaba, «¿qué esperamos?», para decirlo más concretamente. Sobre el fin de cada año la vieja pregunta se renueva.
El ejercicio hecho con honestidad es mucho más que una calistenia de pensamiento para pasar el rato. Es exigente. Pone en juego mucho más que una paciente capacidad de espera. Requiere una cuota de compromiso coherente con aquello que se espera. «Si espero tomar mate, por lo menos me fijo si tengo yerba y pongo a calentar el agua» dijo alguien. Nos reímos porque tenía toda la razón.
Pero la otra me quedó grabada: «esperanza de que sigamos teniendo esperanza». Esperanza de que siempre estemos en camino, seguros de llegar pero con la alegría de que no llegaremos nunca. La esperanza es un deber que se cumple siempre y nunca está cumplido. No es la esperanza de lograr esto o lo otro, por más altas que sean nuestras expectativas, loables nuestros propósitos, inclusivas nuestras búsquedas. La esperanza está siempre más allá. Por momentos puede ser incómoda, porque tiene luces más largas que el razonamiento y el cálculo. Cuando matemáticamente no hay chances, la esperanza porfía por tenerlas. Es tan incómoda que desafía a la sabiduría popular. Dice que no es cierto que «mientras hay vida hay esperanza». A veces no hay vida y sin embargo, hay esperanza.
Por esa «esperanza contra esperanza» dice el apóstol Pablo, Abraham y Sara llegaron a ser padres cuando ya no podían serlo.
Nuestra esperanza está puesta en Dios, por eso hay chances cuando matemáticamente no las hay. Puede no haber vida pero la esperanza permanece.
Está más allá de ella. Por eso aunque la injusticia y la violencia sigan siendo el pan cotidiano de nuestra sociedad humana, la búsqueda del Reino de Dios y su justicia sigue siendo nuestra vocación. Vive más allá de toda evidencia.
Tengamos esperanza de seguir teniendo esperanza. Ése es el sentido de la vida.

Editorial publicada en la edición N°151 de Cuestión de Fe. -enero 2022-.

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