Un joven futbolista de Omán murió de muerte súbita y ese caso se sumó al de un jugador croata, que falleció hace pocos días por la misma causa. La muerte súbita se hace presente cada vez con más frecuencia en el deporte y dispara las alarmas.

La muerte súbita es la aparición repentina e inesperada de una parada cardíaca en una persona que aparentemente se encuentra sana y en buen estado. Para los estudios médicos es el fallecimiento que se produce en la primera hora desde el inicio de los síntomas en una persona que se encontraba bien en el plazo de las 24 horas previas.

Según datos del Ministerio de Salud Pública de nuestro país, en Uruguay hasta el mes de junio de 2021 fallecieron un total de 4429 personas por enfermedades del sistema circulatorio, es decir que murieron 24 personas por día. Solamente debido al COVID-19 fallecieron más uruguayos, 4940.

La Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular publicó que el 12% de esos casos es debido a la muerte súbita, a grandes rasgos unas 530 personas, en 6 meses.

La misma Comisión explica que en nuestro país no hay datos estadísticos fiables que contemplen todos los fallecimientos por esa causa pero cerca de un tercio sucede en menores de 50 años.

MÁS VISIBLES

Los fallecimientos en el deporte suelen ser más visibles para todos debido a que en el mayor de los casos, las personas están entrenadas y aparentemente, en buen estado físico.

Hace pocos días se incrementó la preocupación en el mundo del fútbol debido a la muerte de dos jugadores. Uno Mukhaled Al-Raqadi, de Omán (29 años) y el otro el croata Marin Cacic de 23 años. Ambos se descompensaron mientras entrenaban y fallecieron horas más tarde en el hospital.

RECORDADOS

El mundo del fútbol ha tenido a lo largo de los años casos de este tipo que aún quedan en el recuerdo de quienes pudieron verlos.

Uno de los casos, tristemente, más recordados es el del futbolista camerunés Marc Vivien Foé, quien falleció durante las semifinales de la Copa Confederaciones del año 2003, en un partido contra Colombia. El volante se desplomó en el campo.

El camerunés Marc Vivien Foé yace en el terreno de juego, su muerte, durante un partido por la Copa Confederaciones del 2003, fue vista en todo el mundo y dejó al descubierto una problemática que en nuestros tiempos se ha crecido. Al deportista cada vez se le exige más, en menos tiempo.

En el 2004 el húngaro Miklos Feher recibió una tarjeta amarilla durante un partido, se acomodó el pelo y segundos más tarde cayó fulminado en la cancha.

En el 2007 el español Antonio Puerta se desvaneció en la cancha, fue asistido y salió caminando hacia los vestuarios. Allí se volvió a sentir mal, lo trasladaron en ambulancia y falleció poco tiempo más tarde. Tenía 22 años.

El futbolista italiano de la Fiorentina Davide Astori murió de forma repentina mientras concentraba con su equipo en el 2018.

Y así como esos hay muchos más, tanto en el fútbol como en otros deportes aunque, claro está, al haber sido futbolistas de elite sus casos son más notorios y nos hacen ver, de forma muy clara, una problemática enorme.

UN DATO LAPIDARIO

Según publicó British Journal of Sports Medicine fueron un total de 617 los jugadores con muerte súbita entre el 2014 y el 2018, en 67 países. El 23% de ellos sobrevivió. Se estableció un diagnóstico por autopsia o informe médico definitivo en 211 casos.

EN URUGUAY

En nuestro país es recordado el caso de Agustín Martínez, un futbolista de 17 años que defendía los colores de Boston River. Durante un partido de Tercera División el jugador sufrió un infarto y fue trasladado al hospital, con pulso débil, allí fue ingresado al CTI pero luego fue desconectado.

El básquetbol también ha sufrido estas situaciones. En el 2020 Leandro Paz, de 13 años, falleció entrenando para su club en Minas. En julio de ese mismo año murió Ignacio De León mientras jugaba con sus amigos en Montevideo.

A esas muertes se sumó también la de Juan Pablo Moreno, de 16 años, jugador de Cordón quien murió durante una práctica.

En el 2020 La Diaria dialogó con el Dr. Daniel Zarrillo, presidente de la Sociedad Uruguaya de Medicina del Deporte y explicó que “Entender que no se está haciendo nada es negar un montón de situaciones en las que se ha avanzado. Todavía quedan cosas para seguir mejorando, como pasa en todo el mundo. Esta discusión de cómo prevenir la muerte súbita en el deporte es mundial, no se da sólo en Uruguay o en la región”.

El doctor, en esa misma nota, agregó que “se han dado cierta cantidad de pasos, intentando ir en una progresión paulatina con respecto a la mejora del cuidado de la salud de los deportistas. Algo que parece sencillo, no lo es tanto. Hay que lograr tener un montón de engranajes, lograr un montón de aceptaciones por parte de los propios deportistas, de los clubes, de la formación médica y las instituciones prestadoras de salud, el Ministerio de Salud Pública y la Secretaría Nacional del Deporte [SND]”.

En Uruguay, durante el año 2008, fue promulgada la ley 18.360 que establece que “los espacios públicos o privados donde exista afluencia de público, según lo previsto en el artículo 2° de la presente ley, deberán contar como mínimo con un desfibrilador externo automático, que deberá ser mantenido en condiciones aptas de funcionamiento y disponible para el uso inmediato en caso de necesidad de las personas que por allí transiten o permanezcan, de acuerdo a la gradualidad que el Ministerio de Salud Pública determine”.

El artículo 2 establece que “Se encuentra comprendido en el ámbito de aplicación de la presente ley todo espacio cerrado correspondiente a bienes de cualquier naturaleza salvo los bienes nacionales de uso público (artículo 477 del Código Civil) donde transiten o permanezcan un número de personas que, a juicio de las autoridades del Ministerio de Salud Pública, justifiquen la instalación de los desfibriladores externos automáticos”.

EL “PROFE” CACCIATORI

Nuestra ciudad y el fútbol vivieron un caso sumamente trágico, que involucra al corazón de uno de los más grandes en la historia del deporte de Nueva Helvecia, hablamos del Profesor Roberto Cacciatori, quien era entrenador del Club Nacional de Nueva Helvecia en el momento de su fallecimiento.

Corría el año 1976 y, según los archivos del viernes 25 de junio, esos que son un tesoro para este tipo de historias y recuerdos, decían que la fecha de la Liga Helvética podía ser suspendida. Se esperaba con gran expectación el encuentro entre el líder invicto, Nacional, y uno de sus escoltas, el Club Larrañaga, equipo que vivía sus mejores épocas en los 70.

Dos días más tarde, el 27 del mismo mes, con profunda tristeza HELVECIA anunciaba el fallecimiento de Roberto Cacciatori.

Según recuerdan personas que estuvieron presentes en ese trascendental partido, el “Cacha” se sintió mal durante el mismo y debió ser trasladado para su atención. Salió caminando, por sus propios medios, del terreno de juego.

HELVECIA publicó lo siguiente “Debió ser una tarde de fiesta; “clásico” en la cancha, emoción en el juego, mucho público en los costados, arbitraje impecable, resultado incierto. Nos aprestábamos a vivir la segunda parte de una tarde completa. Pero el destino, o Dios no lo quiso”.

Posteriormente se agregó “En el intervalo del partido Nacional – Larrañaga, una repentina conmoción, sacudió la pausa; jugadores de Nacional que corrían y se abrazaban llorando; público aglomerado cerca de la sede. Y la noticia que golpeó despiadada a los incrédulos aficionados; había fallecido el Prof. Roberto Cacciatori”.

El relato continuó de la siguiente manera “Allí se acabó el fútbol. Porque la tragedia no enlutaba solo a una institución; ni siquiera era el fútbol helvético todo, el único afectado. Sino que el deporte, la docencia física en general, perdía a uno de sus máximos cultores”.

Posteriormente se destacó su trabajo en la institución “tricolor”, en el Liceo, la Plaza de Deportes, las Escuelas. Finalmente HELVECIA publicó que al “Cacha”, “lo llora un pueblo porque ha muerto un hombre BUENO”.

Publicación original del 29 de junio de 1976, ese día HELVECIA comunicaba el fallecimiento del “Cacha”.

Roberto Cacciatori nació en Fray Bentos, fue hincha ferviente de Danubio y tras su muerte, fue velado en el salón del Club Nacional de Nueva Helvecia en uno de los funerales más grandes que se recuerdan.

En el año 2012 integrantes de la Comisión de Cultura, Deportes y Juventud expusieron a la Junta Departamental los motivos por los cuales se debía designar una calle con el nombre del Profesor Roberto Cacciatori. Un tiempo más tarde, en febrero de 2013, se comunicó que estaba confirmado, el “Cacha” tendría su calle y es una muy especial ya que “nace” en las puertas del Liceo de Nueva Helvecia.

¿QUÉ SE DEBE HACER?

Zarrillo explicó que en el momento que se produce el hecho no es fácil reaccionar pero hay tres pasos sustanciales.

  • El masaje cardíaco básico.
  • Pedir apoyo, es decir llamar al 911 para que se pueda realizar una reanimación cardíaca avanzada.
  • La utilización del DEA o el cardiodesfibrilador automático.

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