La Dirección General de Desarrollo Rural del MGAP, el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP) y Centro Ceibal llevan adelante un espacio de coordinación para la implementación del Programa Piloto de inclusión y desarrollo de las competencias digitales para la empleabilidad de mujeres rurales y del agro. En este marco, se realizó una convocatoria a mujeres que participaron del “Ciclo de formación en educación financiera para mujeres rurales” realizada por el Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca y la Agencia Nacional de Desarrollo, siendo seleccionadas 136 mujeres de todo el país.

El objetivo es contribuir al desarrollo de las mujeres del medio rural y del agro, promoviendo su inclusión y el desarrollo de competencias digitales para su empleabilidad. Se busca de esta manera promover la incorporación de habilidades digitales por parte de las mujeres rurales y del agro, a través de programas de formación adaptados a su realidad; promover el desarrollo de capacidades, a través de programas de capacitación en temáticas productivas, de desarrollo empresarial y promoción de derechos; y mejorar el acceso de las mujeres rurales y del agro a tecnologías de la información y la comunicación (TIC), a través de la provisión de equipamiento tecnológico.

Las mujeres accederán a un dispositivo electrónico propio (notebook), que les permitirá hacer uso de programas informáticos y plataformas para su formación.

El programa comprende diversos componentes de carácter integral, que apuntan al desarrollo articulado de las dimensiones social, de empoderamiento y económico – productivo de las mujeres rurales y del agro.

Las mujeres seleccionadas contarán con un ciclo de formación de alfabetización digital que tiene como objetivo fortalecer conocimientos y habilidades básicas de la informática, como herramienta necesaria para mejorar su empleabilidad, enfocado en las nuevas modalidades de trabajo on-line demandadas actualmente y desarrolladas en entornos digitales competitivos. Este curso comprende conocimientos teóricos y prácticos que introducen a las participantes en el campo de las Tecnologías de la Información y Comunicación. Las áreas abordadas giran en torno a los siguientes temas: conocer los distintos usos de las TIC que realizan las mujeres en distintas esferas y lugares de su vida, el rol del gobierno electrónico y sus políticas en el ámbito de las TIC, las Tecnologías de la Información y Comunicación, Seguridad informática, TICS y el mundo del trabajo.

Accederán a un curso de habilidades digitales para la empleabilidad, que tiene como objetivo aumentar la empleabilidad de personas que se encuentren en búsqueda laboral activa a través de una formación en herramientas digitales y habilidades socioemocionales.

A un ciclo de capacitación en áreas productivas y de desarrollo empresarial, que incluirá temáticas como Gestión empresarial; Implementación de medidas de adaptación al Cambio climático; Capacitación técnica para la generación y el desarrollo de emprendimientos agropecuarios sustentables; Agroecología; Generación y adaptaciones de TIC; Innovación tecnológica para la producción; Estrategias de comercialización de productos y servicios; Desarrollo organizacional y fomento del asociativismo.

Y también accederán a un ciclo de capacitación en derechos, que incluirá temáticas vinculadas a Género; Derechos humanos y políticas y normativas con énfasis en las mujeres; Prevención de la violencia basada en género.

Esta propuesta forma parte del compromiso asumido por la institucionalidad pública agropecuaria, dando cumplimiento al Plan Nacional de Género en las Políticas Agropecuarias, abocado al desarrollo de acciones afirmativas y prácticas de transversalización de género en las políticas para el sector rural y del agro.

Seguir aprendiendo

Rosana Carrasco y Mónica Obelar son dos de las mujeres seleccionadas, que ya firmaron contrato. Ambas participaron previamente del “Ciclo de formación en educación financiera para mujeres rurales”.

Mónica Obelar vive en Rincón de Toledo Chico, en Montevideo Rural. Es productora ganadera; tiene vacas, ovejas, cerdos y gallinas. Vende terneros corderos, lechones y huevos. Sobre la formación en educación financiera, cuenta: “A mí me vino muy bien porque ahora mismo estoy planificando el año. Ya le estoy poniendo nombre a algunos corderos, BPS, seguro, patente… estoy haciendo esa planificación”.

Respecto a este nuevo curso de alfabetización digital, dice: “Está bárbaro porque así aprendemos a usar Internet… Tenemos que saber cómo hacerlo para realizar los trámites digitales, por ejemplo los obligatorios como la declaración jurada, el trámite para llevar los animales a la feria, el trámite del transporte… Sin computadora, Internet y sin saber hacerlo, hay que ir al centro a hacer el trámite o que te lo haga otra persona. Creo que me va a servir para compartir conocimientos con otros centros, ejemplo el SUL, el INIA… que tienen mucha información…”

Mónica también cree que la capacitación le va a servir para vender y para intercambiar carneros: “Tengo que agradecer mucho porque pensaron en las mujeres rurales, sobre todo porque la mujer rural no va mucho a la ciudad a formarse”, dice.

Rosana Carrasco tiene 49 años, vive en Montevideo Rural, en Cuchilla de Pereira. Pertenece a la Comisión de Fomento Rural Miguelete y Mendoza y también forma parte del grupo de mujeres rurales “Murutí”, “Mujeres rurales de la tierra”. Participa de la Mesa de Desarrollo de Montevideo. Desde hace un par de años viene haciéndole frente a una enfermedad, de la que piensa estar “en camino de la sanación”. Sobre esto, cuenta: “Esto me hizo tener que rever mi forma de trabajo en el campo. Yo ya no puedo hacer fuerza. Antes me dedicaba a los animales, los cuales hoy sigo teniendo, pero más para autoconsumo. En ese reinventarme, dije ‘¿qué puedo hacer con este espacio hermoso que yo tengo?’ Se me ocurrió turismo rural. Algo que siempre me gustó… Me gusta muchísimo hablar con la gente, tengo un lugar hermosísimo para compartir y hay mucha gente que no conoce esta parte de Montevideo, donde hay lugares hermosísimos para recorrer”. Rosana participó de diferentes talleres de turismo rural, en distintos municipios, y de apoco empezó a idear su propuesta. En lugares donde antes tenía animales como chanchos y conejos, empezó a armar un salón. De a poco fue comprando bloques, cerrando con paredes y poniendo ventanas… Ahora está en la etapa de equiparlo, comprando mesas, sillas, armando el espacio: “Me quiero abocar a eso: a recibir gente, hacer cumpleaños al aire libre, recibir escuelas… Y me anoté en el taller de financiamiento porque no sé nada de educación financiera. Cuando salió esa posibilidad, se lo pasé a mi grupo de mujeres y nos anotamos todas, luego algunas se fueron bajando y quedamos dos compañeras haciendo este taller, que fue fabuloso”, cuenta.

“Aprendí un montón de cosas que yo estaba lejos de saber que existían, como el manejo del dinero electrónico, que se puede pagar desde un celular, que existen diferentes formas de pago, que existen diferentes formas de préstamo, que no es lo mismo un préstamo al consumo que un préstamo para un emprendimiento… A qué lugares ir y consultar. Que hay que saber a quién preguntar… Para mí ese tiempo fue maravilloso porque aprendí un montón. Y claro, uno más aprende y más cosas quiere saber… Había cosas para hacer con la computadora que yo no sabía cómo hacerlas: planillas en Excel…; me gustaría aprender, eso va a ser fundamental para mi negocio. Aprendimos sobre cómo encarar nuestra propia venta, cómo publicitar nuestras cosas. Aprendimos que desde el celular la gente te elige o no te elige y cómo hacer para que la gente te elija, qué palabras usar, qué foto poner, en qué lugar, en qué medio, en qué momento… Para mí eso era un mundo desconocido, porque no manejo las redes, salvo WhatsApp y Facebook”.

Cuenta que también aprendió aspectos sobre formalización y que tiene mucho interés en formalizarse para ofrecer paseos por la granja. Respecto a este piloto, Rosana dice: “hace mucho tiempo que nuestro grupo de mujeres está atrás de esto. Se lo habíamos presentado a Comisión Nacional, a la Intendencia, para hacer algún taller de alfabetización digital, que sí o sí se necesita. Hoy en día ya no nos podemos manejar escribiendo una carta; es todo por esta forma de comunicación: por redes… el Zoom y esta manera de aprender…”.

Según Rosana, este piloto se espera ampliar a otras personas: “todas mis compañeras, todas, tenemos la necesidad de aprender, a comunicarnos, a vender y a trabajar en las redes… A manejar todo el sistema. Si tú me preguntas hoy sobre mis expectativas, es eso: aprender a comunicarme por las redes, saber qué quiero decir, qué palabras utilizar y en qué momento usarlas”.

“Es importante y es necesario que todas las mujeres puedan acceder a este tipo de formación. Que las mujeres que están en sus propias casas, que por equis motivo no tienen un trabajo afuera, que desde sus propias casas, teniendo acceso a Internet, puedan tener la posibilidad de trabajar, de tener su independencia económica, así que ojalá esto sea contagioso para que más mujeres puedan participar”.

“Tenemos, también, el debe de la conectividad… Hay zonas que no tienen fibra óptica… Hay zonas incluso que no tienen teléfono de Antel y están con datos, y eso perjudica que muchas mujeres puedan seguir formándose y aprendiendo… Yo diría que no hay edad para esto, que siempre que estemos con ganas y estemos sanas, tenemos que seguir aprendiendo, formándonos para tener nuestra propia autonomía e independencia económica, y más que nada el orgullo de decir ‘esto es mío, lo hago yo, lo produzco, lo ofrezco, lo vendo, lo comparto’”.

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