El miércoles 12 de enero en la pared sur del salón de la Unión Cristiana de Jóvenes quedó terminado un mural que me gustó llamar la comunidad en imágenes. No es un nombre oficial ni figura en algún lado. Sólo me gustó como forma de referirme a él porque precisamente lo que el artista plástico Nicolás Rodríguez Juele procuró, y personalmente creo que lo logró, fue reflejar la vida de la comunidad valdense a lo largo de su más de siglo y medio de vida en la zona.

Nicolás tiene una trayectoria bastante amplia en lo que llama el “relato gráfico”. Ha publicado libros de historia la colonización de esta región del departamento compuestos en forma de historieta y otros trabajos murales en la ciudad de Rosario. Esto por citar sólo los que tienen relación con nuestra zona.
Nació en Montevideo pero sus raíces están en La Paz CP. Su padre y su madre son oriundos de la Villa y con una tradición familiar allí lo cual explica también la motivación que sostuvo el tremendo esfuerzo que hay incorporado en este trabajo. Fueron más de veinte días con los pinceles en la pared, pero fueron muchos más lo que implicó la concepción del trabajo, los diálogos con el arquitecto Federico Long quien planteó la idea y estableció los contactos, las conversaciones con el Consistorio de la Iglesia de Colonia Valdense para acordar el diseño. Nicolás rescata en este sentido la fluidez de esas conversaciones y la sintonía que se estableció desde el primer momento.        

El mural se compone de una serie de viñetas en las que se muestran distintas facetas de la vida cotidiana de la comunidad. En la base están aquellas relacionadas con el trabajo: el laboreo de la tierra desde el arado de mancera tirado por caballos hasta el tracto y los silos actuales, la recolección de fruta en las quintas, la cocina. En la parte superior aquellas ligadas a la dimensión más intelectual y el cultivo de la espiritualidad. Aparecen allí el canto coral, la educación, la fe representada en la copa y el vino de la Santa Cena y la Biblia abierta para la lectura. Al mismo tiempo un dato de tremenda importancia histórica es la carátula de la llamada “Biblia de Olivetan”, primera traducción al francés de los textos bíblicos desde los idiomas originales, hebreo y griego. Fue hecha por un valdense Pierre Robert, a quien apodaban Olivetan por encargo de un Sínodo de la iglesia en el siglo XVI. Era conocida también como “Biblia de los mártires”. 
En el trabajo del mural, que tiene una dimensión de ocho por cuatro metros, participaron también en una primera parte alumnos del bachillerato artístico del liceo Daniel Armand Ugon, una profesora de Historia del Arte y otra de Expresión plástica y luego también miembros de la comunidad que se acercaron para pintar bajo la dirección de Nicolás en lo que se transformó por momentos en una verdadera cátedra al aire libre. Además de darle colorido al lugar, es una obra que transforma al arte en una herramienta pedagógica para el aprendizaje de la historia que antes que no olvidar debemos conocer. 

Por Oscar Geymonat.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí