Marta Bidegaray ama el fútbol desde que tiene memoria, desde que vivía en Colonia Española. Su casa estaba junto a la cancha de Nuevos Horizontes y, siendo una niña, con su padre no se perdían ningún partido.

“Porque mi padre fue dirigente, jugador, aguatero, todo lo que hubiera que hacer, lo hacía”.
Marta iba porque le gustaba ver y entender el fútbol.
Pero verlo y entenderlo desde adentro. No duda en afirmar que ese “estar adentro” es lo que más le gusta en la vida.
Marta Bidegaray es la primera mujer en integrar el Concejo Directivo de la Liga Helvética de Fútbol, la Institución rectora del fútbol de la zona, que el pasado 10 de octubre celebró su centenario.
Recuerda que hace cuatro años, el conocido dirigente local Héctor Fratelli la invitó a sumarse activamente.
Hasta ese momento, Marta Bidegaray, asistía a las canchas, para disfrutar del deporte que tanto ama, pero también para acompañar al Club Nuevos Horizontes de su barrio.
Cabe señalar aquí, que Marta Bidegaray ha incursionado, y lo sigue haciendo, en el periodismo deportivo por lo que, desde hace varios años es integrante de la Asociación de Periodistas y Comunicadores de Colonia (APEC).
Al momento de publicarse esta nota, Marta ya no integra la directiva de la Liga Helvética, a la que renunció por decisión propia y por motivos que no incumben a este espacio ni a la periodista, aunque en varios momentos de la entrevista, inevitablemente, se hará referencia a esa tarea desempeñada en el ámbito del fútbol.
De hecho los recuerdos y las anécdotas que relata están, de una forma u otra relacionadas a ese cargo pero, sobre todo a su pasión futbolera.
Menciona la participación de Nueva Helvecia en un torneo de selecciones sub 14, organizado por OFI (Organización del Fútbol del Interior), para la cual fue designada por la Liga Helvética como delegada, recordando que debió viajar a muchos puntos del país, lo que le permitió conocer gran parte del territorio pero, sobre todo, destaca la experiencia con los jugadores, apenas adolescentes.
Enfatiza que esa experiencia le dio madurez para desempeñar el cargo directriz en la Liga.
Pero también remarca que ha desempeñado con gusto la tarea administrativa que ha desempeñado pero, “lo mío es la cancha” y por eso asiste a todos los partidos que se disputen.
Ve por televisión y escucha por radio los relatos de su querido Nacional de Montevideo, pero insiste, “no hay como estar en la cancha”.
Preguntada sobre las diferencias, si las hay, entre ser dirigente y ser hincha, Marta Bidegaray considera que no existe nadie que ingrese a la tarea directriz en el fútbol si no se es hincha del fútbol, más allá de los colores que se lleven en el corazón.
Y en ese punto, subraya que un dirigente tiene que ser neutral y quien ingresa a una Directiva, “tiene que sacarse la camiseta”.
Y agrega que “todos los que me conocen saben que desde que entré me puse la camiseta de los nueve Clubes y de la Liga Helvética” y con ese espíritu es que “recorro todas las canchas”, porque siendo neutral, “si soy hincha, que no se note”, una actitud que Marta Bidegaray reclama también para el periodismo deportivo.

De a poco
Marta Bidegaray cree firmemente que, si bien “de a poco” se va notando una cada vez mayor apertura hacia la presencia de la mujer en la dirección del fútbol.
Menciona a Ileana Maurín, actual Presidenta del Club Atlético Valdense, y a Nair Ackermann, que presidió al Club Artesano, hace algunos años.
De todos modos, admite que “no es fácil” y que “hay lugares muy cerrados”, señalando que hay Clubes que nunca han tenido una mujer en la Directiva y otros que sí, aunque no ha sido frecuente en la presidencia.
Marta cree que una situación similar se da en el fútbol femenino, que si bien compite, incluso a nivel mundial, “no se le da la misma importancia que al masculino por parte de las organizaciones, como la OFI o la AUF”.
Asimismo, considera que, al menos por ahora, el fútbol femenino no recibe la adhesión masiva del público que tiene el masculino.
Pero, a la vez, cree que existe interés creciente de las mujeres por practicar fútbol.

Una pasión
Marta Bidegaray es viuda, tiene cuatro hijos y tres nietos.
Cuando se le pregunta por su amor al fútbol, no duda en responder que “después de mis hijos y mis nietos es lo que más me gusta y quiero en la vida”.
Recuerda que antes de integrar la directiva de la Liga Helvética, y durante años, asistió a a talleres sobre periodismo deportivo y ha trabajado en radio. Esa actividad, también le permitía asistir a los partidos como representante del medio de comunicación.
“Mi vida está empapada de fútbol, de las canchas, de los partidos y quiero que siga siendo así”, afirma.
“Si me preguntan, hoy mi vida son mis tres nietos, pero esa parte del fútbol es una pasión”, agrega.
Admite que vivir sola, sin horarios, le facilita moverse con libertad para poder vivir esa pasión.
Entonces, ¿una mujer con circunstancias de vida distinta no podría dedicarle gran parte de esa vida al fútbol?
Marta Bidegaray cree que sí, porque “lo importante es que le guste”, porque “si le gusta y le busca la vuelta para poder hacer lo que a una le gusta”.
Y agrega, “creo que hoy en día, todos pueden hacer lo que les gusta, con sacrificio, aguantando cosas que a veces no son agradables, pero si quiere, puede”.
Pero, ¿cómo se ve por los demás esa actitud frente a la vida?
Marta señala que nunca escuchó de un hombre preguntarle “¿por qué te metiste en ésto?”
Pero sí de algunas mujeres.
Y recuerda una experiencia reciente, cuando se convocó a integrar el Consejo Femenino de la Federación Departamental de Fútbol de Colonia.
Dijo que habló con numerosas mujeres de Nueva Helvecia y Colonia Valdense, muchas de ellas relacionadas de distintas maneras a Clubes, pero en ninguna tuvo eco.
Marta cree que se perdió una buena oportunidad de ganar espacios que las mujeres, sin embargo, reclaman.

Mejorar
¿Cual es el propósito, los objetivos, qué quiere lograr Marta Bidegaray por y para el fútbol?
La respuesta es inmediata: “mejorar”.
Y manifiesta: “quiero aportar mi granito de arena para mejorar todos los ámbitos del fútbol. Hablar, comentar, cambiar opiniones con los compañeros y estar cuando hay algún problema. Integrar grupos de trabajo, no para quedarme en mi casa cuando hace frío, sino para trabajar y aportar para mejorar”.
Emocionada, recuerda la reciente celebración de los 100 años de la Liga Helvética, donde dijo haber sentido el reconocimiento al trabajo realizado por la Directiva.
Señala que no ha sido fácil, “somos todos distintos, pero se trata de trabajar y tirar para adelante”.

La familia
Marta Bidegaray vuelve a recordar los años de infancia cuando iba a la cancha con su padre en Colonia Española.
Pero no solos ellos dos, también la mamá y las dos hermanas que, considera, iban para acompañar, en familia.
Ni su madre, ni sus hermanas (aunque éstas son cercanas a Clubes de la zona) tenían esa pasión que ha impulsado a Marta a transitar por fuera y por dentro el mundo del fútbol.
Hoy, dice riéndose, solamente el hijo menor la acompaña “a veces” a algún partido.

La vida
Cuando tenía 37 años, Marta perdió a su esposo en un accidente, quedando con cuatro hijos, dos niños y dos adolescentes.
“La vida fue muy difícil a partir de ese momento”, dice.
Un año después falleció su padre, “un viejo vasco que era mi amigo”
Dos años más tarde muere su mejor amiga y “ahí quedé tambaleante”.
Y poco después, falleció uno de sus tres nietos.
En ese momento “sentí que la vida me abrazaba y me tiraba para abajo”
“Todo esto me llevó a ponerme muy rebelde, muy cerrada”, dice y agrega: “hoy sigo sin entender algunas cosas, pero hay que seguir para adelante”, porque “cuando te quedás con cuatro hijos chicos, hay que seguir adelante, por amor, pero también porque es lo que hay que hacer”.
Está convencida que “es lo que te enseña la vida”.
Y también de que “ya pasó”, porque “tengo mis hijos y mis nietos” y “si uno cae en la vida, pero tiene algo de qué agarrarse, hay que levantarse y seguir adelante”.


(*) Esta nota fue realizada poco antes de que Marta Bidegaray renunciara a su cargo en la Liga Helvética de Fútbol.

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