La palabra “diligencia” está asociada a dos cosas diferentes, al medio de transporte de pasajeros y al primer sello filatélico del Uruguay. En realidad, el sello se usaba para la correspondencia que se trasportada en el interior del país por los carruajes de diligencias. El primer sello azul de 60 centavos salió el primero de octubre de 1856, posteriormente salieron uno verde de 80 centavos y uno rojo de un real. Si bien estos sellos que son unos de los mas coleccionados internacionalmente y de gran valor, no fueron hechos por el correo uruguayo, sino por la empresa privada de las diligencias. La impresora Mège y Willems Printing Ltd. de Montevideo se encargó de imprimir las estampillas en papel litografiado sin dentar. En 1959 el correo uruguayo empezó a emitir por primera vez sus propios sellos.

El transporte uruguayo era eficiente mientras se usasen las vías fluviales, como el Río de la Plata o el Río Uruguay, el que tenían un servicio regular de vapores desde 1852. Pero el interior del país, que apenas estaba poblado, no tenía mas remedio que utilizar el caballo o las carretas tiradas por bueyes como medio de transporte y de carga (lana, cuero, trigo, etc.). El ganado era transportado a pie a los saladeros de Montevideo por los “troperos”, hasta que apareció el ferrocarril. Las carretas formaban caravanas para protegerse de ataques inesperados, debido a que las bastas tierras despobladas no tenían aún vigilancia policial, o del ejercito nacional. La Colonia Suiza confiaba en sus propios colonos armados para su seguridad, el primer comisario Justo Pelayo de Nueva Helvecia no apareció hasta 1892. (aporte del Prof. Omar Moreira).

La literatura es confusa sobre donde apareció la primera diligencia, el problema se radica en que la diligencia de Minas y la de San José partieron para Montevideo el mismo mes de diciembre de 1852. En San José, en el Café Muñoz, nació la idea del primer viaje. Fue hecho con la diligencia que se llamó “Josefina”, la que había sido construida por la empresa “Amigos del Progreso”. Esta diligencia podía transportar 12 pasajeros, contaba con una puerta trasera y dos compartimientos, cupé y rotonda. Los primeros 8 caballos tordillos de tiro fueron prestados por el Sr. Francisco Larriera. “Josefina” llegó a la calle Uruguay 106 de Montevideo el 22 de diciembre de 1852, volviendo al día siguiente a San José. El diario Constitución de Montevideo reportó que cuando “Josefina” llegó a la calle 18 de Julio de San José, fue recibida con un gran entusiasmo del público y cohetes artificiales. El acontecimiento significaba nada menos que un gran progreso para San José, ahora se podía ir a Montevideo en un solo día.

El pasaje de San José a Montevideo costaba 4 patacones y 650 reis. Si bien Uruguay ya tenía su propia moneda nacionales acuñada desde 1839, por muchos años circularon monedas extranjeras. Se admitían 20 libras de equipaje por pasajero y se cobraban 80 reis por libra de exceso. La empresa “Amigos del Progreso” que llegó a tener 15 carruajes, mil caballos y galpones en Las Piedras, Rosario, Porongos y Mercedes, se disolvió 7 años después. Con parte de ese capital se fundó la empresa “Mensajería Oriental”, la que hizo en 1860 un contrato con el Estado para transportar el correo entre postines al sur del Río Negro. Al norte del río se mantuvo el sistema de “postillones”. El Río Negro en épocas de crecientes ara un obstáculo casi impasable, hasta que la compañía Wayss & Freytag construyó el puente Centenario entre 1927 a 1929. (aporte del Ing. Pablo Thomasset).
El contrato con el gobierno terminó en 1873, debido a que la correspondencia se empezó a transportar por ferrocarril, el que estaba ya llegando a diferentes partes del interior del país. La primera línea férrea desde Montevideo a Durazno se estableció en 1867, pero todavía no había llegado a Colonia. Nueva Helvecia no tuvo ferrocarril hasta que hicieron la línea férrea desde Rosario en 1897-98.

En Colonia, el sistema de postas de diligencias se complementaba con el sistema de postas a caballo. Incluso cuando se estableció la línea del ferrocarril, las postas se especializaban en alcanzar aquellos puntos a los que el ferrocarril aún no había llegado. Y así continuaron las diligencias avanzando hasta el primer cuarto del siglo XX, cuando empezaron a aparecer los primeros vehículos motorizados. Se observa en el periódico HELVECIA, entre 1917 y 1920, un anuncio de servicio de diligencia-automóvil de Luduvino Klappenbach llamada “La Veloz Coqueta”. Partía los martes, jueves y sábados de Nueva Helvecia llegando hasta la punta del Rosario, con salida y regreso en el mismo día. Las postas de diligencias se convirtieron en agencias locales, algunos instalaron servicios de alojamiento y fonda, ofreciendo además el servicio de “Mayorales”, los que eran responsables de la seguridad de los pasajeros y de los bienes que transportaban.

Antes de que se extendieran las vías del tren a Colonia, las diligencias de la “Mensajería Oriental” llegaban a Nueva Helvecia de tres formas distintas. Una era el Eje No.1 que iba hasta Colonia del Sacramento. De Montevideo pasaban por Los Cerrillos, La Barra, Cagancha, San Gregorio, hasta llegar a Nueva Helvecia. El Eje No. 2 que iba hasta Dolores salía de Montevideo pasándo por Los Cerrillos, La Barra, Cagancha, San Gregorio y Nueva Helvecia. El Eje No. 3 llegaba a Paysandú, de Montevideo pasaban por Los Cerrillos, La Barra, Porongos, Tala del Maciel, Paso de la Diligencia, Paso del Rey, San José de Mayo, Cagancha, San Gregorio, Porrua, Paso del Puerto, Marincho, Trinidad, Ojosmin, hasta llegar a Nueva Helvecia. Un viaje en diligencia de San José a Rosario podía llevar unas 15 horas, un viaje de Rosario a Montevideo hasta dos días y un viaje de Montevideo a Tacuarembó hasta 4 o 5 días. Todo dependía de la época del año, las inclemencias del tiempo, las crecientes de los arroyos y de accidentes que eran muy frecuentes. Hasta 1860, Uruguay no tenía casi puentes, uno se podía hundir en 4 a 5 pies de barro.

La primera posta en Colonia Suiza fue al lado del edificio de La Administración, el qué al haber estado construido en uno de los puntos mas alto de la colonia, era visible desde lejos. Al principio las diligencias atravesaban el departamento de Colonia usando el antiguo camino Real, pero tomaron otras rutas a medida que fueron creciendo los pueblos. Las diligencias que venían de Cufré tomaban el Camino Nacional Sarandí, doblaban a la derecha en la calle Juan Frey, paraban en la posta de La Administración, luego tomaban la calle Federico Gilomen (Avenida del Puerto), seguían por el camino de los colonos, y doblaban oeste por el Camino Real hasta llegar cerca del Molino Quemado. Una vez que se hicieron los hoteles, las diligencias seguían por la calle Federico Gilomen, doblaban a la izquierda por la calle German Imhof (Calle Norte), luego doblaban a la derecha por la calle Federico Fischer hasta llegar al Hotel Suizo, donde fue la segunda parada de diligencia. Desde allí seguían viaje por Federico Fischer hasta la calle Brasil, luego la calle Colombia, cruzaban el Camino de los Colonos y tomaban el Camino Real en dirección al Molino Quemado. Allí cruzaba el Río Rosario, tomaban la ruta el Grito de Asencio que se dirigía a Rosario. Un viajero expresó, “Un viaje en diligencia podría ser tolerable en la primavera, particularmente cuando el aire fresco llenaba los pulmones de fragancia; pero durante el calor del verano se podía cocinar un puchero, y en las bajas temperaturas del invierno se podía enviar los esquimales del Norte”.

Marice Ettlin Caro – marice.caro@gmail.com

FOTO: Diligencia frente a la casa del maestro Wullich, ubicada al frente de la Iglesia Evangélica de Nueva Helvecia, publicado EN HELVECIA del 20 de mayo de 2016. (Retoque y color: Taller de Digitalización y Conservación Patrimonial HELVECIA)

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí