Durante el proceso de digitalización del archivo José Belloni, del cual la direccion de HELVECIA tuvo el placer de trabajar junto a otras instituciones, como el Centro de Fotografía de Montevideo (CdF), el Archivo Nacional del Patrimonio 3D y la Facultad de Información y Comunicación, nuestro Taller estuvo encargado de digitalizar buena parte de ese acervo, fotografías, diarios de la época, las pinturas realizadas por José Belloni y la documentación histórica de la familia pasó por nuestras manos, descubriendo algunos datos y documentos ignorados o con poca difusión hasta nuestros días.
Uno de estos documentos, y la razón de esta crónica, son los detalles del proceso para el concurso del monumento a instalarse en la Plaza de los Fundadores, en este caso desde la perspectiva y la mirada del artista José Belloni, pero sin dejar de lado la parte medular, sus comienzos y el proceso de El Surco, hasta su inauguración.

Los textos históricos que hemos leído, hacen referencia siempre al magnífico monumento El Surco -uno de los más bellos instalados en plazas de nuestro país-, nos cuenta el proceso comenzado años antes con la idea embrionaria y el paso a paso, comisión Pro-Monumento, los primero aportes económicos, el llamado a concurso, etc., pero nunca se compartieron imágenes de la maqueta presentada por Belloni (segundo puesto), como tampoco el relato que rodea ese trabajo.
Este es otro aporte de HELVECIA y su dirección a la ciudad de Nueva Helvecia, donde las miradas convergen con un solo fin, aportar detalles inéditos para continuar redescubriendo nuestra historia, y poder contarla con la mayor cantidad de detalles posibles.

COMISIÓN PRO-MONUMENTO
El 9 de agosto del año 1930 se conforma una comisión vecinal bajo el nombre de “Comisión Pro-Monumento a los Fundadores de Colonia Suiza”, la cual estaba representada por Guillermo Greising como presidente y Federico Gilomen como vice-presidente de la misma. Dicha Comisión y sus integrantes fueron reconocidos oficialmente por el Estado y el 24 de diciembre de ese año fue sancionada la Ley por la cual, el gobierno uruguayo contribuía con $5.000 para la construcción del monumento a los Fundadores de la colonia suiza y otros $5.000 para el de Colonia Valdense; dicha Ley dejaba en claro que se debía llamar a Concurso entre escultores nacionales.

LLAMADO A CONCURSO
En el año 1933 la Comisión Pro-Monumento de Colonia Suiza contaba con los $5.000 del Estado, más $7.050 que se logró recaudar gracias a la generosidad de los habitantes de Nueva Helvecia, colecta realizada mediante varias sub-comisiones.
Según documentos de la época, el 14 de enero de 1936 se realizó el primer llamado a concurso entre los escultores nacionales, en aquellos años Belloni, Bernabé Michelena, German Cabrera, Zorrilla de San Martín eran algunos de los artistas de mayor renombre; se destinaron $12.000 para esta obra, la única condicion para los autores era que no tuviera ninguna connotación política o religiosa “tratándose solamente de un motivo alegórico, en consonancia con la finalidad del monumento”.
El primer premio sería la ejecución de la obra, para el segundo $200 y el tercero $100.
Se presentaron 20 trabajos, pero el primer premio quedó desierto, el segundo fue adjudicado a la obra “Fundamentos” de José Domingo Barbieri y el tercero a la obra “Uno” de los señores Carlos Herrera Mc Clean y Federico Muller de Berg. En este punto se realizó un nuevo llamado, aumentándose el valor del segundo y tercer premio a $300 y $200 respectivamente.

GANADORES
El 21 de enero se da a conocer, ahora si, al ganador de la obra, la cual sería ejecutada por Arístides Bassi, autor del proyecto “El Surco”, el segundo premio fue para José Belloni con “Les Pionners” y el tercer premio para Bernabé Michelena con “133”, en este llamado se presentaron 19 proyectos. El 22 de agosto se firma el contrato con Bassi, en representación de la Comisión Pro-Monumento los señores Guillermo Greising, Federico Gilomen, Carlos Werner Berger y Juan J.Greising.
Arístides Bassi, al igual que Belloni participó en los diseños de bajos relieves en el Palacio Legislativo, otra de sus grandes obras es el monumento a Saint Bois ubicado en Montevideo.

EL SURCO, MEMORIA DESCRIPTIVA
“El Surco es tibio y amoroso seno de la simiente. La tierra -ofrece al hombre su vientre ubérrimo, donde hay cabida para todos los divinos alumbramientos del progreso y para las gestas gloriosas de todos los porvenires.
El colono suizo, obedeciendo a la predestinación que lo reclama para fundar una entidad social, cifra en la madre común -la tierra- la realización promisoria de su destino, afrontando la diversidad del medio ambiente que lo circunda con la firmeza de sus pensamientos y propósitos, virtud peculiar de la raza”. A.Bassi.

LA CONCRECIÓN
Luego de definirse el primer premio, y los materiales a usar, la Comisión Pro-Monumento decide construir el basamento del monumento en el centro de la Plaza Pública, la cual estará a cargo de la firma constructora Garbora y Lovazzano con un costo presupuestado de $800. El 25 de abril de 1937, en el marco de los festejos por los 75 años de la colonia, se coloca la piedra fundamental.
“Fue colocada una urna de plomo en el basamento conteniendo diversos documentos, monedas, medallas, etc. y un acta con las firmas de las personalidades presentes, labrada por el Esc. Santiago Bernardi” (periódico Colonia Suiza). Pero la falta de recursos hizo que el monumento no fuera emplazado en ese año, una de las causas que llevaron a este punto fue la negativa de adjudicar $3.000 por parte de la Intendencia de Colonia, (1933), la cual sería tenida en cuenta en la nueva Ley de presupuesto…
Pero ya conocemos la forma de proceder de los habitantes de la colonia suiza, nunca hubo obstáculo que no pudieran sortear, -está en sus genes-, fue así que una delegación se entrevista con autoridades del Estado y se logra la contribución de $3.000, -cualquier similitud con la sociedad civil organizada de la actualidad, no es mera coincidencia-, de ese dinero se destinaron $1.300 para la construcción del monumento. A su vez, las autoridades departamentales pusieron a disposición $1.000 redimiéndose en parte, luego de haber rechazado la contribución del pedido primario. Luego de estos aportes la Comisión estaba en condiciones de hacer frente a los costos, para construir el monumento.

EL MONUMENTO SE HACE DESEAR
La prensa de la época, el periódico Colonia Suiza y HELVECIA, hacían referencia a la demora en la construcción del mismo y al pedido del artista, solicitando una partida extraordinaria, por fuera del contrato para finalizar la obra, la Comisión se entrevista con el presidente de la República, quien da señales favorables a otra contribución económica a futuro. Pero el tiempo pasó y el monumento aún no estaba instalado, en la edición de HELVECIA del 13 de abril de 1940, se lee “Estamos en condiciones de informar, que se acaban de realizar gestiones en Montevideo, tendientes a procurar soluciones definitivas para la terminación del monumento a eregirse en la plaza pública, en memoria a los fundadores de Colonia Suiza”. En esta nueva reunión se concretaron soluciones definitivas para reunir la suma que exige el escultor Bassi, para poder terminar la obra, de la cual solo resta la fundición del busto de una de las figuras, el pulido y leves retoques generales en el grupo escultural”, dice la crónica. Se acuerda que el Ministerio de Obras Públicas, formulará un Proyecto de Ley solicitando una partida de recursos, y el resto, hasta completar la suma ha determinarse con el escultor. Ese mismo día la delegación neohelvética visita al Cónsul de Suiza, Sr. Meier, informándole de las soluciones acordadas y lo mismo con el escultor Bassi. Finalmente concurrió a la casa Poser y De Mori, encargada de la construcción del basamento de granito “obra que se halla terminada y pronta para ser emplazada en el correr del mes en la plaza de esta localidad” expresa HELVECIA. (archivos disponibles en www.archive.org)

LAS CRÓNICAS DE HELVECIA
Continuamos entonces compartiendo un seguimiento a las publicaciones realizadas por el primer medio de prensa de la colonia suiza, en la edición del 20 de abril de 1940 de HELVECIA, queda en claro el descontento que existía con la situación, en parte por la falta de fondos y las exigencias fuera de contrato del artista, el cual solicitaba $4.000 extras: “Se está procediendo a la colocación en nuestra plaza pública de la base donde se asentará el monumento al “75 aniversario de la villa. Febrilmente trabajan varios obreros en las tareas previas al levantamiento de dicha esfinge, esperándose que para dentro de muy pocos días, podrá al fin nuestro principal paseo público contar con la vistosidad de tan bello ornato” y continúa “En verdad, era hora que el escultor Bassi pusiera término a su obra, que, como se sabe hace ya tiempo que estaba en sus manos”.
En edición del 15 de mayo de 1940 se da cuenta de los importante avances, luego de la reunión con el Ministro de Obras Públicas, Ing. Juan José de Arteaga, donde se expresa “conveniéndose oportunamente la forma en que habría de arbitrarse la suma que, al margen del anterior contrato, ha exgido el escultor. Esto es, $4.000, el Estado aportará $2.500 y la Comisión los $1.500 restantes”. El término para la finalización de la obra fue establecido en 3 meses. Finalmente, el monumento se inaugura el 26 de mayo de 1944.

BELLONI, Y LA OBRA QUE NO FUE
El artista suizo/uruguayo, José Belloni vivía en aquellos años el apogeo de su carrera artística, con varios trabajos realizados como La Carreta, La Diligencia, bajos relieves y figuras decorativas en el Palacio Legislativo, el monumento a Guilermo Tell, entre otros tantos; luego de enterado del llamado por parte de la Comisión Pro-Monumento, el artista se presenta con más de un trabajo, “El sembrador”, “Todos para uno, uno para todos” y “Les Pionners”, este último seleccionado como segundo premio.

A continuación compartimos la memoria descriptiva de “El sembrador”, lamentablemente y pese a una búsqueda exhaustiva no se ha encontrado aún la descripción completa del segundo premio, “Les Pionners”, pero si las imágenes que acompañan esta crónica.

EL SEMBRADOR
“Sembrar es adquirir un derecho sobre la tierra sembrada, y ese derecho es el cimiento de la fundación de los pueblos.
Es por eso, que con la reverencia que surge del sentir humano ante las grandes empresas, el escultor ha creado la figura del SEMBRADOR destacándose sobre el cielo, como acercándolo así a lo noble y austero de su rol sobre la tierra.
El gesto magno arroja en el surco la simiente fecunda que ha de llevar paz y alegría al hogar campesino.
Es la figura cumbre del monumento, como cumbre es su misión entre los hombres. Los dos bajos relieves que circundan el pedestal, evocan dos episodios de la vida de los primeros fundadores al recordar, uno, las primeras industrias lecheras que tanta influencia tuvieron y tienen en la vida y progreso de la colonia suiza, y el otro, la primera cosecha, que debe haber hecho vibrar el ambiente campesino, con un canto de Aleluya!
El monumento ha sido concebido dentro de la armonía arquitectónica de un paralelepípedo, abarcando su verticalidad hasta el extremo de la figura que lo corona.
El autor visitó el lugar de su ubicación, y después de serios estudios llegó a la conclusión de que era necesario construir el monumento en forma asimétrica, dado la diversidad del punto de vista que va a tener, pues las cuatro calles que llegan a él, son las diagonales que cruzan la plaza.
Además el movimiento de la figura hace necesario esa asimetría, por lo tanto se ha buscado interesar las caras del prisma, como los ángulos del mismo, que son los puntos de llegada a la calle. En ese sentido se cree haber resuelto el problema, creando una forma nueva que es lo importante, y el autor desea que así lo comprende el Jurado.
El monumento será ejecutado en granito gris de Rocha, en toda su parte arquitectónica, como también los bajos relieves, y en bronce estatuario la figura. Acompaña a este boceto el detalle exigido por las bases, y las muestras del material a emplearse”.
Al final de su exposición Belloni deja en claro que esta es la segunda vez que presenta el trabajo “Vuelve este boceto a ser presentado al llamado del segundo concurso a pesar de no haber sido tenido en cuenta en el primero, pues su autor cree que tiene valor de idea y está realizado lo suficiente para ser tenido en cuenta en cualquier certámen, considerando que es primera finalidad de un concurso conseguir, ante todo, un buen moumento, luego la idea”.
Nuestros lectores tiene hoy pues, la oportunidad de discernir -a cartas vistas- si la elección de El Surco fue una buena opción o si la obra de Belloni mereció el primer premio… Usted, ¿Por cuál votaría?

Por Pablo Cribari. En base a documentación histórica del Taller Belloni, periódico Colonia Suiza y HELVECIA.

Publicado en la edición aniversario -160 años de Nueva Helvecia-, del pasado viernes 22 de abril.

  • LA LONA DEL MONUMENTO
    En el libro “Y nació un pueblo: Nueva Helvecia” de Omar Moreira hay una historia que le fue relatada por uno de sus protagonistas. El 31 de julio de 1941, en una noche lluviosa, cuatro jóvenes quitaron la lona que embolsada al monumento con la esperanza qué al día siguiente, que era fiesta suiza, fuese inaugurado. Moreira escribe, “El nuestro fue un gesto intencional, adrede y antinazi en circunstancias tan difíciles del mundo. Recuerdo el brillo de los cuchillos de dos del grupo, creo que los de Mario y Salvador, que usaron para cortar la lona mojada, -llovía asquerosamente- encaramados a los resbalosos gringos de bronce, cortaron de arriba a abajo de los dos lados. Los otros dos “comandos” esperábamos en las sombras la caída de los dos pedazos de tela para llevarlos entre todos fuera de la plaza. Divididas dos a dos, como si fueran “banderas” las sacamos. Otro y yo llevamos la parte nuestras hasta el Cine, por el medio de la calle llena de barro, pues no había pavimento todavía y allá la dejamos. Al otro día fuimos citados a la comisaría por una denuncia por daños y perjuicios por el destrozo de la lona.
    Nadie volvió a embolsar al monumento. Soy el único sobreviviente de los cuatro: Carlos, Salvador, mi hermano José Mario y yo Renée”. Para 1944, cuando ya se sabía que Alemania perdería la guerra, se inauguró el monumento.

Aristides Bassi no llegó a presenciar la inauguración de su obra maestra porque había fallecido en 1942. En presencia del presidente Juan J. de Amézaga, sus ministros, directivos de la comisión de festejos del cincuenta aniversario del nombramiento de pueblo y público en general, se entregó a las autoridades municipales de Nueva Helvecia el Monumento de los Fundadores el 26 de mayo de 1944.
Hoy día “El Surco” es admirado como una celebración al esfuerzo del colono que dejó sus raíces en el “Rincón del Rosario”.

José Belloni, -segundo premio-, en su taller, junto a su nieto “Pepe”.

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