El atleta neohelvético Oscar Méndez participó el pasado fin de semana en el gran maratón de Montevideo y consiguió completarlo en 3 horas, 11 minutos y 16 segundos, siendo ese su mejor tiempo hasta el momento. Finalizó la carrera en el lugar 48 de la general y primero en su categoría, de 50 a 59 años.

Oscar Méndez comenzó a correr cuando ya era un tipo grande, por decirlo de una forma. Un día se animó y salió a la calle, lo hizo sin saber que se convertiría, tiempo más tarde, en una forma de vida, algo que lo iba a cambiar para siempre y que, de yapa, lo iba a llevar a los lugares más espectaculares que podía imaginar.
Además de hoy en día ser uno de los atletas más destacados de la zona, con 56 años a cuestas ha completado, con el del fin de semana, cuatro maratones, sumado a El Cruce y una infinidad de carreras de menor distancia. También llevó adelante varias travesías en solitario, con amigos y una carrera a beneficio de comedores de nuestra ciudad, algo que habla de lo que es como atleta pero también como persona, porque quienes lo conocemos sabemos que es un tipazo, de esos que da gusto escuchar un rato porque alguna cosa, aunque sea sin querer, siempre te deja.
Durante la última competencia Oscar marcó el mejor tiempo de su carrera en un maratón cruzando la meta en 3 horas, 11 minutos y 16 segundos, a un ritmo fenomenal de 4 minutos y 32 segundos el kilómetro, nada más y nada menos.

OTRO MARATÓN AL BOLSILLO
¿Fue el cuarto maratón verdad?
Exactamente, mi primer maratón fue en Montevideo en el 2018. Ese mismo año participé en el de Buenos Aires, en 2019 en Punta del Este y ahora nuevamente en Montevideo, en el que hice mi mejor tiempo hasta el momento.

¿Cuál sería tu descripción de la carrera?
Creo que más allá de que se lo dije a mucha gente, el Mundial de las carreas para mí fue El Cruce, por ser algo muy internacional, a otra escala, pero la carrera madre es el maratón, es la que te marca la realidad de lo que sos como corredor, siempre y cuando estés medianamente entrenado. Considero que toda la gente que corre al menos una vez pueda probar y hacerlo, sentir lo que se siente porque es algo que te marca, el maratón es maravilloso.

¿Cómo se vive la previa?
Me pasó algo bastante loco porque la noche anterior me quedé en la casa de mi hijo allá en Montevideo y sumado a que el perro me enloqueció toda la noche cuando quise salir, en la mañana de la carrera, no podía conseguir un UBER y tampoco un taxi, así que me hice más de un kilómetro entre caminando y corriendo, para llegar a un lugar y enganchar transporte. Al final llegué medio sobre la hora.

¿Las sensaciones cambian con respecto a la primera vez?
Creo que es como dicen los que juegan al fútbol, si no sentís esa adrenalina, eso especial antes de la competencia es porque ya no estás para eso, lo tenés que sentir, emocionarte. Me pasó algo así cuando leí lo que había escrito Omar Cedrés. Abrir el celular y encontrarte con eso de una me hizo pensar y emocionar, recordar el momento cuando me grita, la imagen de mi padre, por eso llegué llorando a la meta, ese tipo de cosas en otras carreras no las sentís, por eso es especial.

UNA EXIGENCIA FÍSICA Y ALGO MÁS
¿Cuáles son las etapas del maratón?

Son 30 kilómetros con las piernas, 10 kilómetros con el corazón, 2 con la cabeza y 195 metros con lágrimas en los ojos. El maratón lleva un proceso y por eso es que digo que ojalá todo el mundo al menos una vez pueda hacerlo. Hay que entrenar y prepararse bien, no es que en 6 meses vas a estar corriendo uno, es algo que puede llevar hasta algunos años, no es igual a ninguna otra competencia, el maratón siempre te pone en tu lugar.

Metiste un tiempazo ¿quedaste contento?
Por supuesto pero a veces, porque he escuchado, algunas personas dicen le quiero ganar a aquel, quiero ganar la categoría y no sé, yo siempre voy a pelear conmigo mismo. Corrí maratones y ninguno es igual a otro, por el recorrido, el día, como estás vos, hay que ser cuidadosos con los objetivos que nos llevamos, darse cuenta de la realidad. Escuchando se aprende, siempre sirve para sumar.

Fue una competencia muy especial por lo que nos contás.
Sin dudas. Incluso cuando pude llegar al lugar no sabía ni donde dejar los bolsos aunque por suerte ya viajaba bastante preparado pero no me encontraba con nadie conocido. En eso me meto entre la gente y veo a Joa (Joanna García) así que varios kilómetros los hicimos juntos, teniendo como experiencia de hace un tiempo El Cruce y que habíamos hablado unos días antes de la carrera.
En otra parte del recorrido quedé separado de la gente y me sumé a algunos grupos, pero siempre terminé alejándome porque no tiraban al mismo ritmo que yo quería.

¿Es algo similar a lo que pasa con el ciclismo?
Exacto y hay muchos que van a rueda y no tiran nunca, mucha gente que se adapta a eso, por eso en la mayoría de las carreras voy solo, yo miré mucho ciclismo en mi vida, me encanta y entiendo la forma en la que funcionan este tipo de cosas.
Unos kilómetros más adelante me encontré con otros atletas y a partir del 37 empecé a pensar de uno por vez, llegar al 38, al 39 y así sucesivamente. Cuando llegué a la Plaza Independencia y agarramos 18 de julio la gente que grita te lleva, es fundamental para el esfuerzo final.

¿Algún plan para más adelante?
Tengo la carrera de Los Colonos que voy a participar porque le di mi palabra a Diego pero luego tengo que curarme el pie, capaz que me tienen que operar y luego la recuperación lleva un tiempo. Pero me va a servir para para un poco, también las carreras cuestan mucho dinero y lo que tengo guardado no quiero gastarlo en eso, así que veremos qué pasa de acá en adelante. S.D.

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