Se describió por primera vez en 1958 a raíz de 2 brotes de una enfermedad similar a la viruela en monos. El primer caso humano se reportó en República Democrática del Congo, desde entonces la mayoría de los casos reportados provienen de zonas rurales de la selva tropical de África central y occidental, donde se considera endémica.

Actualmente se han detectado brotes en Canadá, España, Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Portugal, y Suecia.  

Es una enfermedad zoonótica viral rara, causada por el virus del mono, virus perteneciente al género Orthopoxivirus, Familia Poxviridae. Es transmitido a los humanos por diversos animales salvajes, en casos iniciales la infección se produce por contacto directo con sangre, carne, lesiones de piel o mucosas de animales infectados.  La transmisión de persona a persona puede producirse por contacto estrecho con secreciones de las vías respiratorias o lesiones cutáneas, se han reportado casos de transmisión sexual.  

El período de incubación es de 5 a 21 días. Suele ser autolimitada y benigna. Los síntomas duran de 14 a 21 días. Comienza con fiebre, cefalea, ganglios linfáticos inflamados, artromialgias, astenia; de 1 a 3 días del inicio de la fiebre agregan erupción cutánea (máculas, pápulas, vesículas, pústulas, costras). Por lo general comienzan en rostro y luego se extienden al resto del cuerpo, afectando cara, palpa de manos, planta de los pies, puede comprometer mucosa bucal, genitales y ojo. La eliminación completa de las costras puede tardar hasta tres semanas. Las muestras óptimas para el diagnóstico son las procedentes de las lesiones: frotis del exudado de las lesiones vesiculares o de las costras. 

No hay tratamientos específicos, la vacunación antivariólica ha resultado eficaz para la prevención de la viruela símica. La misma no se administra desde la erradicación de la enfermedad. Pero podría utilizarse para control de brote.  

La letalidad es menor al 10% y los casos más graves se han reportado en niños pequeños.

Prevención: Reducir la exposición al riesgo 

  • Evitar contacto con animales que puedan ser reservorio del virus (roedores y primates). 
  • Manejo de animales enfermos con EPP adecuado.  
  • Evitar el contacto estrecho con las personas infectadas.  
  • Aislamiento y asistencia de casos sospechosos con EPP adecuado.   
  • Lavado de manos. 
  • Vigilancia y detección rápida de nuevos casos, contactos estrechos e identificación de brote.  

El Departamento de Vigilancia en Salud se encuentra monitoreando la situación, realiza el seguimiento de casos sospechosos de acuerdo a la sintomatología y los antecedentes de viaje, y a través del Centro Nacional de Enlace está en comunicación permanente con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud (OMS). En los próximos días el Departamento mantendrá una reunión con expertos de la OMS. 

Ante casos sospechosos comunicarse con el Departamento de Vigilancia en Salud. 

Fuente: CDC y OMS. 

Av. 18 de Julio 1892, Of. 402 – Tel. 1934 4010 – Email: vigilanciaepi@msp.gub.uy  

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