El fallecimiento por lesiones auto infligidas intencionalmente o suicidio responde a un fenómeno multicausal en el que intervienen diversos aspectos tanto estructurales – políticos, económicos y ambientales – como biológicos, psicológicos y socioculturales. Cada caso impacta en el plano familiar, social y trasciende generaciones. Su abordaje debe ser interdisciplinario y multisectorial implicando a todos los sectores de la comunidad.

La Organización Panamericana de la Salud estima que 703.000 personas mueren por suicidio cada año en todo el mundo, el 77 % ocurre en países de ingresos bajos y medianos. En el 2019, 97.339 personas murieron por suicidio en las regiones de las Américas. El número de muertes por esta causa aumentó un 56 %, de 62.401 muertes en el 2000 a 97.339 muertes en el 2019.Del 2000 al 2019, la región de las Américas fue la única con tasas de suicidio estandarizadas por edad en aumento, alcanzó el 17 %.

En 2016 la tasa de suicidios se situó por primera vez cercana a lo que fue en 2002, 20,54 y 20,62 respectivamente, y a partir de ese año fue oscilando dentro de ese margen hasta llegar a la tasa preliminar de 21,4 en 2021. En 2021, según datos preliminares, en Uruguay fallecieron por esta causa 758 personas, lo que corresponde a una tasa de  21,4.

Al discriminar los datos por sexo, las tasas se mantienen año a año mayores en hombres que en mujeres, en una relación de 4 a 1.

El análisis de los datos por franja etaria revela que la tasa más alta de suicidios – de 49,7 – se encuentra en el grupos de personas mayores de 85 años, seguida de los de 80 a 84 años con una tasa de 48,5 y las personas de 90 años o más con una tasa de suicidios de 40,4. En cuarto lugar aparecen los grupos de 25 a 29 con una tasa de 36,2.

La Organización Mundial de la Salud plantea como pilares fundamentales para la prevención del suicidio la colaboración multisectorial, la sensibilización, la capacitación de los diferentes actores clave, la atención y  seguimiento de las personas con intentos de autoeliminación (IAE) y la formación de “guardianes” (gatekeepers) en el personal de educación.

Para hacer frente a este complejo problema nacional que lleva décadas, en 2004 se establece por el Decreto N° 378 la Comisión Nacional Honoraria de Prevención del Suicidio que funciona desde 2011 bajo la órbita de la Dirección General de Salud y el Programa de Salud Mental e involucra a los principales actores del Ministerio del Interior, de Educación y Cultura y desde 2011 del Ministerio de Desarrollo Social.

En 2017 se sanciona la Ley N° 19.529 que tiene por objeto garantizar el derecho a la protección de la salud mental de la población, particularmente en los usuarios de los servicios de salud mental en el marco del Sistema Nacional Integrado de Salud.

En 2020 se desarrolló un nuevo Plan Nacional de Salud Mental 2020-2027 que tiene como uno de sus principales objetivos la prevención del suicidio y la disminución de la incidencia de la tasa de mortalidad por esta causa en el país. 

La Estrategia Nacional de Prevención del Suicidio (2021-2025) vigente en el marco de la Comisión Nacional Honoraria de Prevención del Suicidio, se centra en mejorar la atención para personas con riesgo de suicidio y sus familiares, fortalecer el abordaje intersectorial, profundizar en las actividades de sensibilización y educación con la comunidad, capacitar al personal técnico y no técnico para el abordaje de la prevención de suicidios, la atención de los intentos de autoeliminación (IAE) y sobrevivientes, lograr una participación activa y responsable de los medios de comunicación en la prevención del suicidio, restringir el acceso a medios letales y mejorar el sistema nacional de vigilancia, evaluación e investigación de alta calidad relacionado con la conducta suicida.

Se convocó a un Grupo Técnico de Expertos en Prevención del Suicidio y organizaciones de la sociedad civil en 2021 para aportar en el diseño de las estrategias.

Entre las principales acciones en marcha se destacan la conformación de los grupos departamentales de prevención del suicidio por Ordenanza 315/2022, las prestaciones de salud mental, la obligatoriedad de la notificación de la Ficha de Registro Obligatoria del Intento de Autoeliminación (FRO-IAE), un protocolo de seguimiento, la actualización de una guía clínica para profesionales del primer nivel de atención y las líneas telefónicas de atención 24 horas, entre otras.

Los grupos departamentales de prevención del suicidio, coordinados por las direcciones departamentales de salud e integrados por actores claves en la temática,  buscan impulsar, coordinar y promover a nivel territorial la estrategia de prevención de suicidio atendiendo especialmente los aspectos locales de cada comunidad.

Desde abril de 2022 se está diseñando un plan de capacitación con apoyo del Banco Mundial para la detección y abordaje de los intentos de autoeliminación, depresión y psicosis en el primer nivel de atención de salud del sector público y privado.

Se actualizó la reimpresión y digitalización la Guía SAFE-T- por sus siglas en inglés (Suicide Assesment Five – Step Evaluation a Triage) – para  la valoración del riesgo suicida por parte de profesionales del primer nivel de atención en salud. Su objetivo es el de facilitar en cinco pasos la identificación de factores tanto de riesgo como protectores, determinar el nivel de riesgo de suicidio y el tipo de intervención necesaria en cada caso.

Actualmente están disponibles las 24 horas las líneas telefónicas de prevención del suicidio 0800 0767 o *0767 y de apoyo emocional 0800 1920 de ASSE que son atendidas por profesionales de experiencia y trayectoria en el tema.

Desde el programa adolescencia del MSP se están desarrollando varias líneas de acción para la prevención del suicidio en esa población: con apoyo de UNICEF se está trabajando en el desarrollo de una guía de abordaje frente al riesgo suicida en adolescentes; con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se están analizando las causales de suicidio entre 2018 y 2021 a fin de desarrollar políticas de prevención, se busca facilitar el acceso de los adolescentes a los servicios de salud y junto a un grupo de adolescentes involucrados en la temática, se están diseñando contenidos comunicacionales dirigidos a este público.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí